«En la Administración depende de ti que la seguridad laboral no limite tu crecimiento»

Funcionaria en Aesa.  
Esther Sánchez asegura que 
está «encantada» con su 
trabajo, del que destaca sus 
buenos horarios y el servicio 
público que desempeña. 
:: elvira megías/
Funcionaria en Aesa. Esther Sánchez asegura que está «encantada» con su trabajo, del que destaca sus buenos horarios y el servicio público que desempeña. :: elvira megías

Esther Sánchez Jefa de equipo de inspección de aeropuertos

Nunca pensó en ser funcionaria, pero, en plena crisis, mientras la empresa en la que trabajaba preparaba su tercer ERE, le llegó la oportunidad. La propuesta de un amigo que había sacado plaza un año antes, su preparación y la suerte justa -quedó la séptima para siete plazas- convirtieron a Esther Sánchez, a sus 26 años, en trabajadora de la Administración pública, en concreto de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA).

Esta ingeniera aeronáutica se encarga ahora de supervisar las autorizaciones para aeródromos, helipuertos y aeropuertos de uso restringido y también aquellos de uso público de un tamaño mediano. «Somos inspectores de seguridad aérea», explica, por lo que vigilan estas instalaciones tanto durante su construcción como con controles periódicos una vez están en activo.

No es su primer puesto en AESA. Al principio fue asignada al servicio de auditoría interna, que le sirvió «para conocer la casa», aunque llegó un momento en el que le cansó. Pudo cambiar y promocionar y reconoce que su ocupación actual le gusta mucho más. «Este servicio me encanta», afirma sin ambages, a la vez que valora muchos de los aspectos que conlleva la función pública, desde la seguridad del empleo a un horario que le da muchas facilidades. «Tenemos una parte fija, de 9 a 14:30 horas, y el resto de la jornada, hasta siete horas y media, podemos hacerlo antes o después. Es genial», apunta, y destaca también las ayudas que se ofrecen a la hora de conciliar.

Verse en plena crisis y antes de llegar a la treintena con un puesto asegurado resultó para ella una gran tranquilidad con respecto a otros jóvenes de su edad, aunque es consciente de que eso «de un empleo para toda la vida» puede llevar a un profesional a estancarse. Ahora, a sus 33 años, espera que no sea su caso. Defiende que en la Administración se puede avanzar y que «depende de ti que esa seguridad no limite tu crecimiento».

Pero si algo valora esta madrileña de su cargo actual es, precisamente, su carácter público. «Siento que damos un servicio a la sociedad. Si estuviera en una empresa privada tendríamos un interés determinado, pero trabajamos para los demás, somos personas con un compromiso social», explica convencida.

No oculta que hay aspectos que se podrían mejorar, que están intentando que la Agencia gane en agilidad, «pero las cosas son lentas porque lo que se crea es más seguro y todo está normalizado».

También es consciente de que si trabajara en la empresa privada podría ganar mucho más. «El nivel retributivo no tiene color», afirma, aunque defiende que «todo depende de lo que quieras en la vida». Y a ella su puesto le encaja con sus prioridades vitales.

Además, como miembro de la plataforma por la igualdad de género Balance 4 AESA, destaca de la función pública los procesos de selección que se siguen, «sin ninguna distinción para hombres y mujeres».

De hecho, su sector es en el ámbito privado eminentemente masculino, mientras que en AESA, sin llegar a la paridad absoluta, el porcentaje de mujeres ronda el 40%. El objetivo de Balance 4 AESA es, precisamente, despertar vocaciones entre los jóvenes, independientemente de su sexo, y descubrirles referentes femeninos.