Un cambio de criterio del Tribunal Supremo frena el aluvión de pleitos por cláusulas suelo

Los acuerdos extrajudiciales tendrán que analizarse uno a uno para determinar si pueden ser declarados nulos. /Sur. Archivo
Los acuerdos extrajudiciales tendrán que analizarse uno a uno para determinar si pueden ser declarados nulos. / Sur. Archivo

El Alto Tribunal, que declaró nulos los pactos entre cliente y banco, matiza ahora que son válidos si son transparentes

Nuria Triguero
NURIA TRIGUERO

Después de una racha de victorias judiciales, el bando de los consumidores acaba de recibir un revés en su batalla contra las cláusulas suelo. Hace unos días, el Tribunal Supremo ha dado a conocer una sentencia que introduce importantes matices a otra que este mismo órgano judicial emitió el 16 de octubre de 2017, en la que declaraba nulo el suelo de una hipoteca pese a que los afectados habían firmado un acuerdo con el banco para que les rebajara dicho tipo mínimo a cambio de no pleitear. Ese fallo tuvo una importante repercusión, ya que animó a acudir a los tribunales a muchos consumidores que también habían firmado pactos extrajudiciales con sus entidades. Pero todo apunta a que la nueva decisión del Alto Tribunal va a cortar en seco esa cascada de reclamaciones.

En una sentencia fechada el pasado 11 de abril, el Pleno de la Sala Primera del Tribunal Supremo estima el recurso de casación interpuesto por Ibercaja frente a la sentencia de la Audiencia Provincial de Zaragoza que, confirmando la de primera instancia, había declarado la nulidad de la cláusula suelo de una hipoteca y su posterior novación mediante contrato privado. ¿Por qué ahora estos pactos extrajudiciales se consideran válidos y en la sentencia de octubre no? Porque, como explica el Supremo, en aquel caso, que data de 2009 –y este es un detalle importante, ya que en esa fecha el Alto Tribunal aún no había declarado la abusividad las cláusulas suelo–, «no se apreció la voluntad de realizar concesiones recíprocas para evitar el pleito, sino que la finalidad del acuerdo era equiparar el suelo al previsto para otros compradores de la misma promoción».

La decisión del Supremo contradice la línea que están siguiendo juzgados como el de Málaga

En cambio, en el caso resuelto por la sentencia del 11 de abril, el Tribunal entiende que lo que se produce es una «transacción» en la que ambas partes renuncian a parte de sus pretensiones con tal de evitar una controversia judicial. El acuerdo que firmaron los afectados con su entidad data del 28 de enero de 2014, después de la famosa decisión del Supremo que declaró nulas las cláusulas suelo pero limitó su retroactividad. El pleno de la sala considera que no se trata de una novación sino de una transacción, «en la medida en que se concierta en un momento en que existía una situación de incertidumbre acerca de la validez de las cláusulas suelo incorporadas a los dos contratos originales, después de que se hubieran dictado la sentencia 241/2013, de 9 de mayo, y los posteriores autos aclaratorio y denegatorio de nulidad de actuaciones».

Esta sentencia llega cuando muchos juzgados y audiencias provinciales ya estaban siguiendo la línea marcada por el pronunciamiento del Supremo en octubre, declarando nulos los acuerdos privados entre clientes y bancos en base a la nulidad de la cláusula suelo. «Lo que es nulo, nulo es y no se puede modificar: esta es la doctrina que se estaba empezando a aplicar en relación a estos pactos. Es un precepto clásico de nuestro Código Civil», explica Enrique Sanjuán, magistrado de la Audiencia Provincial de Almería.

Echa a andar el segundo juzgado de cláusulas suelo de Málaga

El segundo juzgado especializado en cláusulas abusivas de Málaga echó a andar a principios de este mes. Se trata del Juzgado de Primera Instancia número 20, que a partir de esa fecha asume todas las nuevas demandas que se presenten en la provincia relacionadas con cláusulas suelo y otras condiciones ligadas a la contratación de hipotecas por parte de particulares. De esta manera, el juzgado 18 bis, que fue el primero especializado en estos asuntos que se puso en marcha, en junio de 2017, deja de aceptar nuevos casos y se centra en resolver los que ya tiene en curso. Esta medida forma parte del plan de refuerzo ideado por el Consejo General del Poder Judicial para reducir el colapso de estos juzgados especializados en provincias como Málaga.

El juzgado 18 bis ha acumulado en sus nueve meses de funcionamiento más de 7.000 demandas, lo que ha colapsado su funcionamiento, pues dicha cifra multiplica varias veces su capacidad anual. La consecuencia para los afectados es obvia: se enfrentan a años de espera antes de obtener justicia. «Hay clientes que presentaron su demanda en octubre del año pasado y aún no tenemos noticias. En cambio, el nuevo juzgado ya está admitiendo a trámite las primeras demandas que se presentaron», explica la abogada Belén Rincón.

Hace sólo dos semanas, por ejemplo, el juzgado especializado de cláusulas abusivas de Málaga dictaminó la nulidad de un acuerdo de este tipo. La abogada que ostentó la dirección letrada del caso, Belén Rincón, explica que se trataba de una hipoteca de un millón de euros con un suelo del 3,75%. En 2016, el banco llamó a los clientes para recomendarles pasar a tipo fijo y firmaron un documento por el que pasaban a pagar un fijo del 3,50%, tan solo un cuarto de punto menos que el suelo que estaban pagando. Ese acuerdo contenía una clausula por el que el cliente renunciaba expresamente a reclamar judicialmente. «A fecha del acuerdo, los clientes habían pagado más de 70.000 euros por culpa de la cláusula suelo, cantidad a la que estaban renunciando sin saberlo», apunta la letrada. «El juez anula la cláusula suelo y el acuerdo posterior, argumentando que la nulidad de la clausula suelo contenida en la escritura original debe conllevar también la nulidad del acuerdo privado», explica Rincón, que ha dirigido este caso en representación del despacho de abogados Daemi Zabalza de Marbella.

La letrada reconoce que lo más probable es que la entidad recurra la sentencia, en vista de que puede favorecerle la nueva línea marcada por el Supremo. También asume que esta decisión judicial obliga a examinar caso por caso los acuerdos firmados entre clientes y bancos para determinar si hay posibilidades de ganar el juicio. «Esta sentencia ofrece una esperanza, y es que dice que el acuerdo firmado entre las partes tiene que ser transparente. Eso quiere decir que tiene que demostrarse que el cliente sabía las consecuencias que iba a tener ese acuerdo».

Para Sanjuán, el criterio que parece introducir el Supremo es que los acuerdos firmados anteriormente a 2013 son nulos y los posteriores son aceptables siempre que quede demostrado que el cliente sabía lo que firmaba y qué consecuencias le traería. En el caso que motiva su reciente sentencia se acepta como prueba una declaración manuscrita del cliente sobre el contrato.

No son pocos los que piensan que las dos sentencias del Supremo son contradictorias. De hecho, el voto particular de uno de los magistrados apunta en esta dirección. Ya hay quien menciona la posibilidad de que esta controversia acabe provocando una cuestión prejudicial al Tribunal de Justicia de la Unión Europea, con el fin de que aclare el criterio a seguir. Cabe recordar que una cuestión de este tipo –presentada, por cierto, por Enrique Sanjuán– fue lo que acabó provocando que el tribunal comunitario enmendara la plana al Supremo en relación a la retroactividad de la nulidad de las cláusulas suelo.

A favor: Joaquín Almoguera, socio Dpto. Litigación y Arbitraje Garrigues

Esta sentencia es una buena noticia para solventar el exceso de litigiosidad generado respecto a dichos asuntos, acudiendo a la autonomía de la voluntad de las partes, manifestada en un entorno en el que, con carácter general, puede considerarse que el consumidor está informado y es capaz de tomar decisiones de manera consciente.

En desacuerdo: Enrique Sanjuán, magistrado de la Audiencia Provincial de Almería

El Tribunal Supremo aplica una lógica de transacción que desde mi punto de vista no existe porque no hay transacción entre el ciudadano y el banco, ya que lo que se hace es mantener la cláusula suelo, pero a menor tipo de interés. Estoy de acuerdo con el voto particular de la sentencia que dice que lo nulo, nulo es y no puede ser modificado.

 

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