El tribunal del 'caso Bankia' se cansa de los peritos

Tras seis sesiones en las que no han alcanzado acuerdo alguno tacha su comparecencia de «bucle cansino» y les pide a todos más «agilidad»

J. A. BRAVO

madrid. «No se van a poner de acuerdo y esto ya es un bucle cansino». Con estas palabras mostró ayer su enfado la presidenta del tribunal que juzga el llamado 'caso Bankia', Ángela Murillo. Tras seis sesiones en las que la docena de peritos, dos de ellos judiciales -los inspectores del Banco de España Víctor Sánchez Nogueras y Antonio Busquets-, no se han puesto de acuerdo en prácticamente nada, la veterana magistrada perdió la paciencia al tomar conciencia de que esta parte del juicio puede terminar eternizándose.

Las previsiones que manejaba el tribunal apuntaban que a principios de julio podría pasarse a la fase documental -con la reproducción de los elementos del sumario más relevantes para las partes- y suspender la vista antes de finales de mes, de modo que las conclusiones finales se presentarían en septiembre. Pero los diferentes peritos apenas han avanzado por ahora en las tres partes en que se había dividido su comparecencia.

De hecho, tras la presentación inicial de conclusiones esta semana se empezó a analizar el proceso de formación de Bankia -a través de una fusión fría de media docena de cajas de ahorros- y todavía no se ha entrado en detalles de su salida a Bolsa. Y eso que el fraude a inversores es uno de los delitos que se juzgan, junto a la falsedad de cuentas anuales.

Ayer Sánchez Nogueras y Busquets insistieron en su tesis de que los ajustes por los deterioros que presentaban se tenían que haber hecho contra resultados en vez de frente a reservas. Los peritos de las defensas reiteraron que ese método lo autorizó la propia comisión ejecutiva del Banco de España, aunque por vez primera admitieron que no era lo usual.

Pero de nuevo volvió el rifirrafe entre unos y otros expertos cuando se habló de «errores contables» en las provisiones y la segregación de activos. La magistrada Murillo no pudo más y les advirtió: «Si no tienen ninguna conclusión que añadir no tienen por qué forzar tampoco», para acto seguido pedirles «más agilidad».