Torres supera sin dificultad la junta del BBVA gracias a la dimisión de Francisco González

El presidente de BBVA, Carlos Torres, y el consejero delegado, Onur Genç, ayer en Bilbao. :: efe/
El presidente de BBVA, Carlos Torres, y el consejero delegado, Onur Genç, ayer en Bilbao. :: efe

El presidente del banco garantiza que la entidad colaborará con la justicia para aclarar los detalles del 'caso Villarejo'

MANU ALVAREZ BILBAO.

Carlos Torres, presidente del BBVA desde diciembre, superó ayer sin grandes dificultades la prueba más dura a la que se ha enfrentado desde su nombramiento. La dimisión de Francisco González, apenas 24 horas antes, actuó como un bálsamo para liberar la presión que existía sobre el consejo de administración, a quien desde muchos sectores se reclamaba una acción decidida para cortar la crisis de reputación por el 'caso Villarejo'. La sombra del expolicía estuvo presente en las casi tres horas que duró la junta de accionistas, celebrada en el Palacio Euskalduna de Bilbao.

Torres aseguró que el banco garantiza una «colaboración total con la justicia» en la investigación de las supuestas actividades ilegales realizadas por el excomisario Villarejo para la entidad. Compareció ante varios miles de accionistas en un momento crítico para el banco, pero relativamente aliviado de la presión a la que ha estado sometido en las últimas semanas. La decisión del expresidente Francisco González de dimitir de la presidencia honorífica del banco y de su fundación, había rebajado la tensión ya desde antes del inicio de la reunión. Amplios colectivos de accionistas no ocultaban sus críticas hacia la inacción del consejo y en especial de su presidente, a quienes reclamaban un acuerdo para cesar a González de esos cargos que, aunque honoríficos, tenían mucha trascendencia. Torres aseguró que BBVA «ha sido, es y seguirá siendo un banco honesto».

La dimisión de González ha permitido al consejo respirar con más tranquilidad. Ya no hay tantas premuras de tiempo como parecían existir hace apenas unos días. Quizá por ello, el informe sobre la gestión de la entidad fue aprobado por el 97% de los accionistas, al tiempo que la reelección de Carlos Torres como consejero fue respaldada por el 98%. Curiosamente, la elección del consejero delegado, el turco Onur Genç, mereció el apoyo del 99% de los accionistas. Aunque el respaldo también fue amplio, la remuneración del consejo recibió un apoyo menor, para situarse en el 95%.

El presidente del banco les explicó el procedimiento de investigación interno sobre las filtraciones en torno a Villarejo, después de «agradecer al expresidente Francisco González su decisión de renunciar de forma temporal a sus cargos» para evitar que este asunto se pueda utilizar «para atacar al banco».

Torres no desveló detalle alguno sobre el avance de la investigación que ha encargado la entidad a Garrigues, PwC y Uría, con la que se trata de determinar el alcance de los trabajos realizados por Villarejo para BBVA y la implicación de los responsables del banco. Las filtraciones apuntan a que durante casi catorce años Villarejo realizó trabajos de espionaje que incluían el pinchazo de teléfonos de miembros del Gobierno y altos cargos de instituciones como la CNMV. Las informaciones obtenidas por esa y otras vías terminaron, aparentemente, en manos del expresidente del banco, Francisco González. Una de las pocas cosas que ya parece acreditada y que ha sido admitida por BBVA es el pago de algo más de seis millones de euros a Cenyt, una sociedad mercantil propiedad de Villarejo. «Más importante que hacer la investigación -matizó Torres- es hacerla bien». El presidente aseguró que, al menos hasta el momento, «no se han registrado impactos relevantes en la actividad del banco y en su cotización por este caso». La investigación interna durará «varios meses todavía», anticipó Torres.

No anticipar juicios

Y mientras tanto, el presidente se mantiene fiel a la estrategia por la que apostó desde el primer momento, para evitar hacer valoraciones o emitir juicios anticipados sobre meras sospechas, filtraciones o acusaciones que no se han podido acreditar. Esa misma actitud fue la que le llevó a evitar cualquier iniciativa para retirar a Francisco González sus cargos honoríficos.

El caso, además, está ya judicializado, no sólo porque la Audiencia Nacional mantiene abierta una investigación sobre las actividades de Villarejo, sino también porque se han presentado varias demandas de afectados. Las del exministro Miguel Sebastián; del exvicepresidente de la CNMV, Carlos Arenillas; el expresidente de Sacyr, Luis del Rivero, que intervino en el turno de preguntas; y el exvicepresidente de BBVA, José Domingo Ampuero. Todos figuran en los papeles del excomisario como objetivos de sus escuchas en 2004 y 2005, cuando la constructora Sacyr pretendía convertirse en un socio de referencia del banco y asaltar su cúpula ejecutiva.

Tras la junta de accionistas, todo apunta a que será Francisco González y no el banco quien se situará como sujeto de atención. También comienza a ganar fuerza la idea de que será la investigación judicial la que cobre peso. El propio Torres admite que la capacidad del banco es limitada frente a la de la justicia.

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