El tirón del primer trimestre y la tregua de Trump alientan el optimismo en la UE

SALVADOR ARROYO

bruselas. Una brisa de optimismo parece haberse colado en las reuniones que los ministros de Economía y Finanzas de la UE han celebrado en Bruselas. Después de los malos augurios que se vienen encadenando desde finales del pasado año, un crecimiento mayor de lo esperado en el primer trimestre de 2019 y el respiro que Washington ha dado a los europeos al aparcar seis meses su amenaza de aranceles a los vehículos, otorgan una nueva perspectiva sobre la ralentización: seguirá un tiempo, pero podría atemperarse antes.

Las bases que han sustentado ese tono renovado entre los responsables económicos son el informe de previsiones que la Comisión Europea dio a conocer el pasado día 7, y el publicado por Eurostat esta misma semana con los datos del PIB del periodo enero-marzo. El primero, de partida, no era tan positivo puesto que rebajaba una décima la perspectiva de crecimiento anterior en la eurozona hasta situarla en el 1,2%. Pero si se tiene en cuenta que en la proyección de febrero la revisión había llegado a ser de hasta seis décimas a la baja, hablamos de un mal menor.

Pero en realidad es el segundo documento el que parece haber levantado el ánimo. El de los datos ya consumados que recogía el lunes la Agencia Europea de Estadística. Un repunte del 0,4% en el conjunto de la zona euro y del 0,5% en todo el bloque durante el primer trimestre del año, frente a la tímida subida del 0,2% con la que se había despedido 2018. Un tirón general inesperado. Y ciertos detalles para ir despejando la niebla. La mejor clave la ha dado Alemania. Su PIB se expandió un 0,4%, señal de que el principal motor económico de Europa estaría volviendo a carburar. Una de las «sorpresas positivas», destacó ayer Nadia Calviño, que habrían traído ese «aire más optimista» al intercambio de opiniones de los responsables económicos del club.