La tarifa regulada de la luz gana adeptos por vez primera en una década tras el estirón de precios

La tarifa del Precio de Venta al Pequeño Consumidor (PVPC) varía cada día. :: R. C./
La tarifa del Precio de Venta al Pequeño Consumidor (PVPC) varía cada día. :: R. C.

A finales del año pasado se detuvo el goteo de clientes que optaban por los 'packs' fijos, aunque solo son un 6% los que usan el tramo nocturno

JOSÉ M. CAMARERO MADRID.

La subida de precios que experimentó la factura de la luz después del pasado verano, cuando alcanzó máximos del año, activó el enfado, pero también las alertas de muchos hogares, donde tomaron medidas para rebajar en la medida de lo posible el impacto de una costosa factura. Por primera vez desde que se puso en marcha el actual modelo de mercado eléctrico -con precios regulados y libres-, unos 30.000 consumidores se han pasado al contrato de la tarifa del Precio de Venta al Pequeño Consumidor (PVPC). Esta modalidad había venido registrando bajas continuas desde hace más de una década, dejando de ser la mayoritaria hace cinco años.

Sin embargo, repuntes de precios como el experimentado en septiembre de 2018 provocaron una reacción de los ciudadanos nunca vista hasta ahora. A finales de noviembre había 10.357.750 hogares con tarifa regulada frente a los 10.330.759 del mes anterior, según los datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). El cierre del año dejará, previsiblemente, otro incremento en este conjunto de consumidores, como anticipan desde el sector.

De esta forma, el reparto del mercado entre los aproximadamente 21 millones de usuarios domésticos acogidos a la tarifa PVPC sin ningún tipo de descuento por tramos horarios se divide casi a partes iguales (con porcentajes del 49% y del 51%) entre los 10,3 millones de la regulada y los 10,6 millones de las liberalizadas.

Se ha roto así la tendencia de los últimos años en los que la mayor parte de los hogares que cambiaban de tarifa asignada lo hacían para contratar algún paquete de precios fijos (por días, tramos u otras franjas) que comercializan hasta un centenar de compañías eléctricas (las grandes, pero también nuevas firmas que se suman al negocio). De hecho, si se tienen en cuenta a todos los consumidores domésticos, incluidos los que tienen tarifas horarias (en total, unos 26,5 millones), los que se encuentran en el mercado libre (un 58%) siguen siendo mayoría frente a los del regulado (un 42%).

La ventaja de los contratos de PVPC reside en que suelen ser unos precios más bajos que el resto, aunque juegan con el inconveniente de que varían diariamente -lo hacen hora por hora-, lo que puede provocar etapas de costes más elevados, como ocurrió en septiembre del año pasado, cuando la factura media de un hogar subió un 16% hasta los 83 euros ese mes. En el caso de los contratos del mercado libre, el consumidor paga un precio fijo, independientemente de la evolución del mercado de electricidad, durante un periodo que suele ser de un año. La ventaja es la estabilidad en el recibo, aunque no se aprovecha de las etapas en las que el coste eléctrico cae, como ocurre con el PVPC.

Ahorro por tramos horarios

En este complejo mercado de tarifas, unos 727.000 titulares de contratos de luz se encontraban regidos bajo la tarifa regulada de discriminación horaria, la conocida como nocturna. Se trata de una modalidad en la que el consumo de kilovatios/hora cuesta menos desde las 23:00 hasta las 13:00 horas (o desde las 22:00 hasta las 12:00 en invierno). Entre agosto y noviembre del año pasado, unos 40.000 consumidores más eligieron esta opción. El Ministerio de Transición Ecológica ha intentado dar a conocer esta modalidad con un decreto, aprobado en octubre del año pasado, en el que obligaba a las compañías eléctricas del PVPC a informar a sus clientes sobre la posibilidad de acogerse a la tarifa nocturna. La norma les insta a informar en las facturas sobre cuál hubiera sido el importe que ese mismo hogar habría pagado si tuviera contratada la tarifa de discriminación horaria. Aunque el número de contratos de esta tipología sigue aumentando mes tras mes, lo hace lentamente. Todavía representa un 6,5% de los consumidores con tarifa regulada.

En términos globales, el impacto de la rebaja de esta modalidad podría alcanzar un máximo de 329 millones de euros, en el caso extremo de que todos los usuarios optasen por modificar su potencia para adaptarla a sus usos reales y de que prefieran regirse con tarifas vinculadas a determinados tramos horarios. En cada hogar, la rebaja media que supondría aplicar estas medidas alcanzaría los 3,8 euros al mes (es decir, unos 46 euros en el conjunto del año), lo que implica una reducción del 6% con respecto al importe habitual que abonan los consumidores acogidos al PVPC.