El sector aeronáutico pide pista de despegue en Málaga

El sector aeronáutico pide pista de despegue en Málaga

Una docena de empresas, con medio millar de empleos, trabaja en proyectos tecnológicos para la navegación aérea

Eugenio Cabezas
EUGENIO CABEZAS

EL sector aeronáutico tiene en Andalucía uno de sus focos más pujantes. No en vano, las provincias de Sevilla y Cádiz concentran hasta cuatro factorías de la firma Airbus, incluida la línea de ensamblaje final de los aviones de transporte militar de Airbus Defence. La existencia de estas plantas industriales estratégicas de la compañía internacional de origen galo ha permitido el desarrollo de un tejido industrial que alimenta la cadena de suministros. En torno a un centenar de empresas se distribuyen entre las dos provincias, cubriendo diferentes actividades industriales con una carga muy importante en los montajes y la fabricación de piezas metálicas y de 'composite'.

En este ámbito, la provincia de Málaga también está consiguiendo abrirse un importante hueco, con una docena de firmas que están más enfocadas hacia los sistemas aeroespaciales. Así, la nómina de compañías con sede en la capital, en su gran mayoría en el Parque Tecnológico de Andalucía (PTA), y que cuentan con una alta dedicación al sector aeroespacial incluye a Aertec Solutions, MADES, MLabs Optronics, Mesurex Aeronautics, DHV Technologies, ATyges y CLUE Technologies.

A éstas se suman otros grupos multinacionales que desde sus centros en la tecnópolis malagueña trabajan para el sector aeroespacial, como son los casos de Indra, Accenture, CGI, Dekra, Fujitsu Ten, ViewNext o CORDIS. En todos los casos, se trata de empresas que desarrollan proyectos relacionados con la electrónica de precisión, 'software', computadores embarcados, sistemas optrónicos, aviones no tripulados, drones multi rotor, y las tecnologías más avanzadas como Inteligencia Artificial, internet de las cosas (IoT), 'big data', realidad virtual y aumentada o 'blockchain'.

A nivel andaluz, desde 2017 está constituido el llamado Clúster Empresarial Andalucía Aerospace, del que forman parte alrededor de 120 empresas, que el pasado año generaron un volumen de negocio de 2.530 millones de euros, con una plantilla que ronda los 16.000 trabajadores. En el caso de la provincia, son empresas nacidas en Málaga y multinacionales que trabajan en diversos programas espaciales, aeronáuticos y de defensa, con alrededor de 500 empleados en todos estos ámbitos.

«Dada la capacidad que está demostrando Málaga para atraer empresas en estas tecnologías avanzadas, y que estas están creciendo en el sector aeroespacial, esperamos un crecimiento del clúster de sistemas aeroespaciales para estos próximos años», asegura Antonio Gómez-Guillamón, cofundador de Aertec y presidente de los clúster de empresas aeroespaciales andaluz y malagueño.

A su juicio, los aviones y los vehículos espaciales «son cada vez más sofisticados, con más electrónica y con más necesidad de 'software' para desarrollar todo su potencial». En este sentido, tecnologías como el 'big data', el internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés), o la inteligencia artificial están revolucionando el sector y los ingenios aeroespaciales, como en tantos otros sectores, «pero en este caso con una gran responsabilidad, ya que la seguridad es clave y todo lo que se desarrolla debe pasar importantes campañas de ensayo para su certificación como aeronavegable», advierte este empresario malagueño.

Su empresa, con 650 trabajadores, está presente en 15 países. Entre los contratos recientes conseguidos destaca uno con la factoría de Airbus en Hamburgo (Alemania) para desarrollar sistemas de gestión en las cabinas de las aeronaves. «Es muy importante tener en cuenta que el avión es un producto cada vez más complejo, con estructuras más ligeras, más eléctrico, con más sistemas, mejor acabado, que requiere más pruebas antes de entregarse al cliente», reflexiona Gómez-Guillamón, quien advierte de que «a todo lo anterior se le suman nuevos sub-mercados que emergen a una velocidad increíble, mucho más globales, complejos y cargados de digitalización como los drones, las constelaciones de satélites, los nuevos lanzadores espaciales, revolucionarios conceptos de movilidad, por citar sólo los que empiezan a aparecer en las noticias», remarca.

En este sentido, a su juicio, el reto en Málaga es «lograr suficiente visibilidad de las capacidades en el sector aeroespacial como para convertirnos en un polo de atracción de talento y llamar la atención de los grandes integradores de aviones y del espacio». «Para lograrlo, nos sigue quedando mucho trabajo, pero avanzamos en la dirección correcta, creciendo cada año aunque sea poco a poco todavía, en empresas y profesionales», concluye el cofundador de Aertec Solutions.

Drones para usos civiles y militares

El uso de los drones está cada vez más extendido, no sólo en la industria militar, sino que también tienen cada día más aplicaciones civiles. Así, la ingeniería, la agricultura, la lucha contra los incendios forestales, la vigilancia y la búsqueda policial son sólo algunos de los usos más habituales, a los que se suman los de la captación de fotografías y vídeos aéreos.

En este ámbito, una empresa malagueña, ATyges, suma ocho años de trayectoria exitosa, un periodo en el que han conseguido comercializar más de 250 aparatos de navegación aérea no tripulados, o tripulados desde tierra, como le gusta decir a uno de los tres cofundadores de la empresa, Federico Alva. Junto a Ramón Martínez y Manuel de la Torre, cuentan con otros tres empleados, una plantilla con la que consiguen atender la demanda tanto de instituciones públicas como de empresas privadas de España y Sudamérica.

«Estamos trabajando con clientes de Colombia, Chile o Ecuador», cuenta Alva, quien destaca que desde hace unos años la legislación se concretó «y afortunadamente ya no hay la confusión que había antes». No obstante, este empresario cree que los trámites para conseguir los permisos para volar drones son «lentos y farragosos». «De media, desde que se presenta la solicitud ante el organismo oficial, de Navegación Aérea, hasta que te responden, en un sentido o en otro, pasan seis meses, aunque hay excepciones previstas en la legislación para casos de emergencias», sostiene.