Saracho tilda de «bomba» al Popular y Ron de «expropiatoria» su liquidación

Ángel Ron, durante su comparecencia ayer. :: efe/
Ángel Ron, durante su comparecencia ayer. :: efe

El último presidente cree que el banco estaba «condenado» cuando él llegó, pero que se habría «salvado» si su antecesor hubiese renunciado antes

JOSÉ M. CAMARERO

madrid. Los dos últimos presidentes del Banco Popular, Emilio Saracho y Ángel Ron, se valieron ayer de sus comparecencias en el Congreso para lanzarse cuchilladas dialécticas con las que intentaron derivar la responsablidad de la liquidación de la entidad, que acabó en manos del Santander en junio del año pasado tras ser resuelta por las autoridades europeas. Conscientes de que se enfrentan a varios procesos judiciales en la Audiencia Nacional, demandados por miles de accionistas y bonistas que perdieron su inversión, presentaron sus alegatos echándose en cara las decisiones que tomaron en los tres últimos meses de vida del grupo, en el caso de Saracho, o en los diez años anteriores de gestión de Ron.

Saracho considera que Popular era «una bomba de relojería», el «mayor problema del sector en toda Europa», una entidad «a la deriva», un grupo «agotado» que estaba «condenado» a su fin, o directamente «una caca». «Teníamos unas dificultades graves que venían de diez años de horror», afirmó.

En su comparecencia rechazó que se le acuse de querer hundir a la entidad, «cuando al anterior presidente no se le destituyó en una década pese a haber perdido un 98% del valor en Bolsa». Saracho criticó muchas de las medidas que había llevado a cabo Ron, como la acumulación de activos inmobiliarios en la crisis, cuando el resto del sector ya los iba vendiendo. Y atacó la «capacidad de resistencia» de Ron en el cargo y su «falta de reacción».

Sí admitió que había «precipitado» los acontecimientos para tomar una decisión sobre el futuro del banco, que acabó yendo a la resolución, porque era su «obligación» al comprobar el estado real del grupo. Además, considera que si Ron hubiera salido de la presidencia dos años antes, «el banco se habría salvado» al no adentrarse en la ampliación de capital de mediados de 2016.

También aclaró a los diputados que asumió el cargo, aunque «no quería», por pura responsabilidad. E indicó que desde el momento en el que accedió al poder, se percató de que al banco solo le quedaban dos soluciones para poder salvarse: o una ampliación de capital o su venta a otra entidad. Y resumió su mandato en esta frase: «Llegué como bombero para apagar un fuego y me convertí en artificiero» para detonar esa explosión controlada. Con respecto al drenaje de depósitos que se produjo en los últimos meses de vida del Popular, Saracho considera que fue la intervención de la presidenta de la JUR, Elke König, reconociendo que estaban analizando la evolución del banco, la puntilla por la que los clientes aceleraron la salida de ahorros. Incluso se emocionó al recordar los temores de los ahorradores. «Un error en la gestión -reconoció- no es un delito» en un juzgado.

Montar una «tómbola»

El relato de Ángel Ron fue completamente diferente. Sin mostrar autocrírica, disparó contra su sucesor, contra parte de los accionistas que tenía la entidad y contra las autoridades que decidieron resolver el grupo. Ron calificó de «vaciamiento», «expropiación» y «confiscación patrimonial» la liquidación.

Reveló una de las conversaciones con Saracho, en la que al parecer éste le dijo que «sólo llegaba al banco para realizar una gran operación corporativa», refiriéndose a la venta del banco. Y si no lo conseguía, «montaría una tómbola», para que alguna otra firma se hiciera con el Popular. O, en su caso, amenazaba con «estrellar el avión en la puerta del BCE». «Él reconocía que no venía a gestionar», afirmó Ron.

El expresidente de la entidad considera que el objetivo era el de «bajar el precio de la acción» o, en su caso, «echar la culpa a los anteriores». Además, criticó lo que denomina como «errores» que se cometieron a lo largo del segundo trimestre del año pasado, y que fueron los que provocaban la salida masiva de depósitos. Ron ha insistido en la solvencia del banco para afirmar que «un banco es solvente para un cliente si le da buen servicio y no le da malas noticias», en referencia a las intervenciones de Saracho. «Si no eres capaz de solucionar el problema, se dimite», le recordó.

Además, Ángel Ron cree que la normativa en la que se bajó la JUR para determinar la resolución «no estaba pensada para un caso de un banco que era solvente». Porque considera que «los responsables de este fallo no pueden ser los accionistas y bonistas». Por eso, les insta a pleitear. «Es de justicia», afirmó, al reconocer que había perdido un millón de euros.

 

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