Santander plantea un ERE de 3.700 empleados, el 11% de toda su plantilla en España

Oficinas del Santander y Popular en una calle de Barcelona. :: reuters/
Oficinas del Santander y Popular en una calle de Barcelona. :: reuters

El banco quiere pactar antes del verano un proceso que prevé cerrar una de cada cuatro oficinas para completar la integración del Popular

JOSÉ M. CAMARERO

madrid. Banco Santander comunicó ayer a los sindicatos su intención de cara al Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que prevé aplicar en su red comercial. La entidad ha planteado que se sometan al ERE 3.713 trabajadores de su plantilla, lo que representa más de un 11% de los 32.366 empleados con los que contaba el banco en España hasta finales de marzo.

Dentro de este proceso de reestructuración, el banco presidido por Ana Botín prevé cerrar 1.150 oficinas para así completar la integración del Popular, adquirido en junio de 2017. Si finalmente se materializa esta cifra, supondrá la clausura de una de cada cuatro sucursales.

ÚLTIMOS ERES EN BANCA

2.157
es el número de empleados de CaixaBank que se verán afectados este año, un 6% del total.
3.000
empleados dejaron de trabajar en la banca cotizada en 2018 tras los procesos de reestructuración.

La reunión entre la dirección del banco y los sindicatos es la segunda que tiene lugar después de una primera toma de contacto la semana pasada. La entidad ha planteado unos objetivos «de máximos», según apuntan fuentes sindicales, quienes confían en que la corporación vaya cediendo en las próximas reuniones sobre el conjunto de trabajadores afectados.

Las salidas afectarán a profesionales que trabajan en la red de oficinas, tanto las del Santander como las que sumó tras la adquisición del Popular. Solo «una parte residual», apuntan fuentes cercanas al proceso, supondrá la salida de personal de los servicios de Santander España.

Desde que se planteó el ERE, el objetivo del banco ha sido el de desarrollar un proceso de salidas voluntarias, sin necesidad de realizar despidos forzosos, tal y como ocurrió en el proceso similar llevado a cabo el año pasado. «Espero que la negociación vaya bien, iremos a la mesa con el mejor de los ánimos y con la intención de alcanzar acuerdos en un corto espacio de tiempo», explicó el consejero delegado del grupo, José Antonio Álvarez, en la presentación de resultados trimestrales. Santander ha obtenido un beneficio de 1.840 millones de euros hasta marzo, un 10,8% menos que en el mismo periodo de 2018.

La necesidad de hacer frente a un entorno de bajos tipos de interés, mayores exigencias regulatorias y una digitalización galopante son los tres ejes que han definido la estrategia ideada por el grupo. La clausura de sucursales se realizará según la idea de «eliminar duplicidades en términos de eficiencia». Esto es, básicamente, las que se solapen. La mayoría de los cierres (900) pertenecerían a la red comercial. Otras 200 pasarán a ser de agentes y dos decenas afectarían a banca privada.

El banco tiene previsto culminar la reestructuración antes del mes de agosto. Una vez firmado el ERE, la intención del banco pasa por ponerlo en marcha después de verano hasta finales de año y solo si fuera necesario prolongar las salidas durante el primer trimestre de 2020.

El ERE del Santander es la última consecuencia de la compra del Popular que realizó en julio de 2017 cuando la entidad estaba a punto de ser liquidada. El año pasado ya ejecutó un plan pactado con los sindicatos que se saldó con 1.100 salidas, un 3% de la plantilla en aquel momento. A finales del año pasado inició la integración tecnológica de las plataformas de Popular, que culminará el próximo mes de julio antes de acometer los cierres.