Ryanair reprograma vuelos para frustrar las huelgas

La aerolínea, con paros previstos en España y otros tres estados europeos, mueve de país a tripulaciones para cubrir las ausencias

J. A. BRAVO

madrid. Los responsables de Ryanair quieren minimizar a toda costa el impacto de las huelgas que entre mediados de agosto y finales de septiembre sufrirá, tanto por parte de pilotos como de tripulantes de cabina, en cuatro países europeos: España, Portugal, Reino Unido e Irlanda. Y la solución va a poner a prueba la flexibilidad de la normativa laboral, e incluso podría acabar en un nuevo conflicto ante los tribunales: en una especie de boicot a los paros, la aerolínea líder del mercado de bajo coste prevé reorganizar las programaciones de diferentes tripulaciones y países para que operen fuera de sus bases nacionales.

La idea es que sustituyan a parte de sus compañeros que puedan hacer huelga en algunos de los países citados y viceversa. Por esta razón, aún no ha anunciado sus listas de cancelaciones de vuelos ante las protestas laborales convocadas en la compañía a finales de esta semana, los días 22 y 23. Así, varios pilotos de bases españolas tendrán que volar esos dos días desde tierras británicas e irlandesas a otros países europeos, pero ninguno a España. Hace un año hizo algo similar con tripulantes de bases españolas trabajando en tierras portuguesas.

Pero esta polémica medida puede acabar en los tribunales, algo que según fuentes sindicales no parece importar a los dirigentes de la compañía aérea pues entienden que con una judicialización del conflicto ganarían tiempo pues se podría ordenar una paralización cautelar de los paros hasta resolver si las reprogramaciones de tripulaciones fuera de sus bases nacionales podría vulnerar el derecho de huelga. Desde Ryanair culpan a los sindicatos USO y Sitcpla por su negativa a firmar en España el acuerdo de reconocimiento que sí han suscrito los representantes laborales en Italia y Alemania, o la asociación de pilotos Sepla.

Ayer terminó sin acuerdo la reunión con los TCP para evitar la huelga de diez días en España en septiembre, que comenzaría el día 1.