Ofertas 100% verdes para un suministro que aún depende de todo tipo de centrales

Decenas de asistentes a una feria de renovables en Barcelona. :: efe/
Decenas de asistentes a una feria de renovables en Barcelona. :: efe

Barcelona Energía es la última propuesta para desarrollar un sistema que solo quiere ser renovable, aunque por ahora no lo consigue

J. M. CAMARERO MADRID.

Desde el pasado 1 de julio Barcelona ya no paga la luz a su antigua comercializadora, Endesa, sino que lo hace a través de su propia compañía pública: Barcelona Energía. Esa es la denominación de la sociedad que ha puesto en marcha el Ayuntamiento de la ciudad condal para dotar de electricidad a sus sedes, oficinas o dependencias culturales. En el consistorio estiman un ahorro de unos 710.000 euros al año. Pero sobre todo lo hacen porque se autoabastecen de una energía que proviene de fuentes 100% renovables.

Esa fue una de las condiciones que también puso el Ayuntamiento de Madrid para adjudicar el concurso de electricidad, asignado a Holaluz y Nexus. El consistorio exigía que la comercializadora garantizara que la electricidad provenía de plantas verdes. Incluso muchas firmas del sector ofrecen a sus clientes la posibilidad de contratar tarifas complemente renovables en cuanto al origen.

Sin embargo, el proceso contiene algunos 'matices' que condicionan esa realidad. La luz que llega a cualquier hogar, empresa o institución procede del 'mix' energético que se genera en cada momento, con la producción aportada por las renovables pero también por las nucleares, los ciclos combinados o las térmicas de carbón. En lo que va de año, un 54,4% de la producción eléctrica procede de plantas no renovables, según REE.

El suministro no distingue

Desde el sector explican que el suministro de luz actúa como «una manguera de agua»: la materia prima procede de diferentes lugares, pero no los distingue cuando se abre el grifo. Por eso, en realidad a lo que se están acogiendo los consumidores que optan por tarifas completamente renovables es a un teórico uso de eólicas, hidráulicas o fotovoltaicas. Se garantiza que la cantidad de consumo de ese hogar ha sido producido por una instalación renovable, pero eso no implica que la luz efectivamente utilizada sea verde, sino que depende del 'mix' diario real.

En esa conjunción de fuentes de energía, las que primero entran a aportar electricidad son las más baratas -las renovables-, pero como su producción no puede garantizar el suministro -no siempre hace viento, ni los pantanos pueden ser usados al máximo, ni el sol es constante las 24 horas del día-, el sistema tira de las plantas estables, como las nucleares, las térmicas o los ciclos combinados, entre otros.

En cualquier caso, para comprobar que esas ofertas de las comercializadoras son veraces -como las de Madrid y Barcelona, o las de los particulares-, la CNMC habilita un registro de certificados verdes por compañías, a fin de garantizar esta realidad cada vez más en auge.

 

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