La OCDE aboga por acotar las pensiones de viudedad y limitarlas a los jubilados

Recomienda que sean temporales para los beneficiarios que están en edad de trabajar y que los divorciados no tengan derecho a recibirlas

LUCÍA PALACIOS

madrid. Las pensiones de viudedad están en el ojo del huracán. Si ya se discute en el seno del Pacto de Toledo cómo reformar este sistema que se creó cuando la mujer apenas participaba en el mercado laboral, ahora es la Organización para el Desarrollo y la Cooperación Económica (OCDE) quien azuza también este debate. «¿Son aún necesarias las pensiones de viudedad y orfandad?», se pregunta en su último informe mundial sobre pensiones publicado ayer.

Así, la organización que engloba a los países más desarrollados del mundo aboga por limitar las pensiones de viudedad. Concretamente, recomienza a sus países miembros -entre los que se incluye España, que tiene el mayor número de prestaciones de supervivencia del mundo- que dejen de ser vitalicias a menos que el beneficiario haya alcanzado la edad de jubilación, o lo que es lo mismo, que sean temporales para aquellas personas que están en edad de trabajar. Con ello lo que busca es que se convierta en una ayuda transitoria para adaptar la situación económica a la pérdida de la pareja, puesto que el beneficiario puede incorporarse al mercado laboral, y que no se convierta en un desincentivo para buscar un empleo.

De igual forma, la OCDE se muestra partidaria de impedir que las personas divorciadas accedan a esta prestación, más si cabe cuando vuelven a contraer matrimonio, y en esta misma línea apuesta por adaptarlas a la situación familiar de cada uno, para que no cobren igual los solteros que los que vivan en pareja. Su argumento es que aquellos que viven en pareja comparten gastos de casa y convivencia y se benefician de «economías de escala», mientras que los individuos que viven solos tienen que hacer frente al 100% de los gastos, por lo que la ayuda para ellos debería ser mayor.

España es el país con más pensiones de viudedad del mundo: casi una por cada dos de jubilación

Esto supondría un cambio radical para la gran mayoría de estados, puesto que solamente nueve países de los 35 que componen el club internacional limitan o niegan el derecho a cobrar una pensión de viudedad después de que se produzca un divorcio. En España, por su parte, sí está acotada esta prestación para aquellos beneficiarios que vuelven a contraer matrimonio, algo que solo sucede en otros cinco países. «Las pensiones de viudedad son útiles para proteger los ingresos disponibles de una persona una vez que su pareja muera, de la misma forma que las pensiones de jubilación sirven para evitar una caída en los ingresos tras la jubilación», explica el organismo.

Este debate toma especial relevancia en España, el país que tiene más prestaciones de supervivencia del mundo. Así, por cada cien prestaciones de jubilación se dan otras 47 de viudedad, lo que supone casi una por cada dos trabajadores retirados, más del doble que la media de la OCDE, que se sitúa en 22 por cada cien. Pero es que, además, es tras Grecia e Italia el tercer país con mayor gasto en pensiones de viudedad de este club: superó el 2,3% del PIB en 2017, es decir, duplica con creces la media de la OCDE, que se sitúa en el 1%.