MICROSOFT, EN LAS NUBES

Les ahorro, si quieren, leer los análisis bursátiles y financieros de la semana: casi todos hablan del fenómeno de moda, Microsoft. Sí, la misma compañía fundada por Bill Gates en 1975, en el paleolítico tecnológico de la Humanidad. La responsable de aportar Windows o Explorer al léxico humorístico de nuestra vida digital. Microsoft. La última vez que fue la empresa de mayor cotización del mundo fue en 1998, cuando Bill Clinton era presidente de los Estados Unidos, Google acababa de nacer, y el Santander lanzaba su OPA sobre Banesto. Pues bien, tras ver crecer su valor bursátil un 30% en el último año, Microsoft compite ya oficialmente con Apple por el título de mayor cotizada del mundo, ambas por encima de los 850.000 millones de dólares (casi 745.000 millones de euros) en el parqué.

La carrera digital es, más allá de las frenéticas apariencias, una competición al largo plazo. Nos pasa a quienes editamos periódicos desde hace más de 100 años, ahora que muchos medios 'nativos' como Vice, Mic o Buzzfeed sufren sin fuelle ni reservas. Apple ha reinado como la madre de todas las tecnológicas durante los últimos años, en gran parte porque el smartphone (Apple) doblegó al PC (Microsoft). Si el iPhone nació en 2007, la venta de ordenadores -el núcleo del negocio de Microsoft- alcanzó su punto álgido en 2011. Ahora, flaquean las ventas de teléfonos inteligentes en el mundo, que serán un 3% inferiores al año anterior, según Morgan Stanley. Así, la era del smartphone da paso a la era de la nube, el nuevo paradigma tecnológico que sitúa en el corazón del negocio los servicios de computación en los que la información se almacena en la 'nube' de internet.

Este cambio sería el que explica la posición en cabeza de Microsoft. Desde su llegada en 2014, el actual consejero delegado, Satya Nadella, ha sabido transformar la filosofía de su negocio, a partir de sus fortalezas. Ha situado en el centro el 'cloud'. Un sector en plena explosión en el que Amazon, el gigante a batir con su lucrativa filial Amazon Web Services, cuenta todavía con una cuota de mercado del 33% frente al 13% de Microsoft Azure. La nube supone solo el 20% de las ventas de la empresa de Nadella, pero le aporta ya más del 60% de su crecimiento, según cifras de Expansión. Cuentan con ciertas ventajas. Sus productos estrella reinan en las oficinas en versión cloud con Office 365. Microsoft es además, según coinciden los analistas, quién mejor integra soluciones de inteligencia artificial en su catálogo de servicios, lo cual les sitúa muy bien en la batalla por el Internet de las Cosas (hogar conectado, coches conectados, industrias conectadas, ciudades conectadas...). La adquisición de LinkedIn por más de 23.000 millones le permitió aunar a su histórica raíz en los lugares de trabajo la mayor base de datos de profesionales del mundo.

Pero la clave está en la filosofía. Lo que dota de un potencial imprevisible a este nuevo Microsoft es, en realidad, el impresionante cambio cultural que ha impulsado Nadella. Su mundo Windows-céntrico y su tradicional visión cerrada de la tecnología han dado paso al abrazo de las filosofías más 'opensource' y horizontales de lo digital. Primero fue abrir Windows al sistema operativo rival, Linux. Le siguió la adquisición en octubre de GitHub, el mayor repositorio de código abierto del mundo. El caso resulta ilustrativo: introspección (mirar hacia dentro) para identificar tus fortalezas, e innovación (mirar hacia fuera) para resituarte ante los nuevos paradigmas.

 

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