Los inmigrantes ocupan uno de cada tres nuevos empleos en el último año

Los inmigrantes ocupan uno de cada tres nuevos empleos en el último año

Los trabajadores extranjeros se disparan más de un 10%, un ritmo seis veces superior al de los españoles

LUCÍA PALACIOS MADRID.

El primer trimestre de 2019 no trajo buenas noticias para el mercado laboral: se destruyeron 93.400 puestos de trabajo y el paro subió en casi 50.000 personas, algo que, no obstante, es habitual para esta época del año por la marcada estacionalidad de la economía española. Pero una de las grandes novedades que trajo la última Encuesta de Población Activa (EPA) publicada por el INE es que esta destrucción se cebó exclusivamente con la población española, colectivo que perdió casi 120.000 ocupados, mientras que el número de extranjeros con empleo creció por primera vez entre enero y marzo, con 23.000 ocupados (3.000 más si se suman quienes tienen doble nacionalidad).

Además, mientras que a nivel general todos los sectores perdieron empleo salvo la agricultura, la paradoja es que al mismo tiempo se generaron nuevos puestos para foráneos en todos ellos, esto es, la destrucción de puestos se cebó en los españoles. La industria estuvo a la cabeza, dando un nuevo trabajo a 11.400 extranjeros en el primer trimestre, seguida -de lejos- por la construcción y los servicios, que sumaron cada uno 3.800 ocupados foráneos.

El fuerte protagonismo que están teniendo los extranjeros en la recuperación se aprecia de forma muy acusada si se analiza la evolución del mercado laboral en los últimos doce meses. Y es que el peso de este colectivo se ha disparado de tal manera que copan más de uno de cada tres nuevos empleos. Así, si en el último año el número de ocupados creció en casi 600.000 personas, 218.000 de ellas procedían de otros países (un 36,6%) y 91.700 tenían doble nacionalidad, por lo que en realidad más de la mitad de los puestos (un 52% del total) fueron a parar a personas extranjeras o con doble nacionalidad. Si a su vez se tiene en cuenta que este colectivo tiene una cabida muy limitada en el sector público, que este año creó más de 100.000 empleos, significa que apenas unos 200.000 empleos del sector público fueron para españoles, lo que supone apenas una tercera parte de toda la ocupación.

De esta forma los trabajadores inmigrantes crecieron en el último año seis veces más que los españoles: un 10,4% frente a un 1,8%. Por tanto, los ocupados extranjeros se han incrementado hasta los 2,31 millones, la cifra más elevada desde el segundo trimestre de 2011, lo que representa que casi un 12% de todo el empleo lo desempeñan los inmigrantes. Y significa a su vez que desde el mínimo alcanzado a inicios de 2014, cuando tocó fondo con apenas 1,77 millones de trabajadores, este colectivo ha aumentado en más de 1,1 millones, aunque aún faltarían por recuperar 550.000 para llegar al máximo alcanzado en el primer trimestre de 2018, con 2,86 millones de ocupados inmigrantes.

Seguirán en alza

Otra de las novedades que trae esta EPA es que ya no se trata solo de un empleo para inmigrantes basado mayoritariamente en la recogida de la fresa o de la aceituna, ni tampoco para esos empleos más precarios que no quieren los españoles. «El perfil del nuevo empleo que ocupan es muy variado e incluso gran parte requiere de una cualificación elevada», sostiene Valentín Bote, director de Randstad Research. Hasta el punto de que casi la mitad del empleo es para titulados superiores, 93.000 de los 218.000 generados en el último año, lo que supone un crecimiento muy intenso, del 16%.

También hay un peso bastante importante en el segmento de técnicos y profesionales: suman en el último año 47.000, más de 60.000 si se incluye a los de doble nacionalidad. Sin embargo, el bloque más abundante sigue siendo el de la hostelería y comercio, con 81.900 nuevos empleados extranjeros, más del doble que el aumento en este sector de españoles.

El tercer gran bloque lo aglutinan los operarios: casi 50.000 inmigrantes más en este grupo. Llama la atención que en la categoría de contables se han incorporado casi 19.000 extranjeros (y otros 9.000 con doble nacionalidad), mientras que el número de españoles se reduce en 12.500. Y lo mismo sucede en la mano de obra cualificada del sector agrario, que crece en inmigrantes pero merma en nacionales.

Bote resalta que mientras que antes de la crisis el empleo extranjero era de baja cualificación, ahora hay mucho trabajador foráneo muy cualificado, a consecuencia del déficit de talento que hay en muchos sectores. Y todo apunta a que los inmigrantes seguirán teniendo un papel protagonista, al menos en estos dos próximos años, puesto que los trabajos para extranjeros crecerán un 9,5% frente a un 0,6% para los nacionales, según las estimaciones de la empresa de Recursos Humanos ManpowerGroup. «Creo que el problema de déficit de talento se va a mantener por un período indefinido y las empresas se van a enfocar al exterior para encontrar a esos trabajadores que no hay en el mercado español», augura este experto.