Las huelgas en el transporte aéreo amenazan con pasar factura

A finales de julio puede vivirse un caos en la red de AENA si se mantienen los paros de asistencia en tierra, a los que se suman otros en Ryanair e Iberia

J. A. BRAVO MADRID.

Si usted tiene previsto marcharse de vacaciones entre finales de julio y principios de agosto, y pensaba viajar en avión, ármese de paciencia. Por cuarto verano consecutivo hay amenaza de huelga en los aeropuertos y, a diferencia de los dos últimos donde los problemas se concentraron en Barcelona -el segundo mayor aeródromo del país-, esta vez se extenderían a toda la red que gestiona AENA.

Según la importancia que puede tener cada movilización, la última en anunciarse se antoja justo la mayor. Los tres principales sindicatos del colectivo de trabajadores de asistencia en tierra a aerolíneas y pasajeros, conocido como 'handling', registraron el viernes un preaviso de huelga desde el 29 de julio, en plena temporada alta de vacaciones.

A principios de esta semana se reunirán con la patronal del sector, a la que acusan de «inmovilismo» en la negociación de un nuevo convenio colectivo donde reclaman mejoras salariales y sociales, con la esperanza de «desbloquear la negociación». De no lograrlo concretarán las fechas exactas de sus paros, en principio cada uno de 24 horas, y que también afectarían al tráfico de mercancías e incluso a la salida y entrada de pasajeros a los aviones.

El ministro de Fomento, José Luis Ábalos, hablará con las empresas de 'handling' «en la medida» que la huelga «pueda afectar al servicio público y los pasajeros». En agosto de 2017 el aeropuerto de El Prat vivió varios días de colas masivas por los paros de los vigilantes de los arcos de seguridad y los controles de pasajeros. Entonces el Gobierno del PP impuso un arbitraje, del que resultó un laudo de obligado cumplimiento criticado por los sindicatos. La duda es si se haría ahora lo mismo.

El factor decisivo para que el poder político tome cartas ante una protesta es el número de afectados, y en el caso del 'handling' se contarían por cientos de miles al extenderse la huelga a todos los aeropuertos. Por eso al sector turístico le preocupa de manera especial. Lo mismo pasaba con la amenaza de paro de los controladores aéreos a principios de mes. Y es que aunque en principio se limitaba al área de Barcelona, los efectos se hubieran notado en toda la costa mediterránea.

La ciudad condal parece estar casi gafada con las protestas laborales en el transporte aéreo. A las cancelaciones masivas de Vueling hace dos veranos les suceden ahora cuatro días de paros (27 y 28 de julio, 3 y 4 de agosto) con los trabajadores de tierra de Iberia, desde los mostradores de facturación a los responsables de carga y descarga, mantenimiento de las aeronaves, etcétera.

Ryanair es el otro nombre propio en las huelgas veraniegas. Sus tripulantes de cabina pararán en España y otros tres países europeos (Portugal, Italia y Bélgica) el 25 y el 26 de julio para que se respeten sus derechos laborales y se les permita elegir representantes sindicales con los que negociar un convenio colectivo. Los pilotos de la principal aerolínea europea de bajo coste pueden seguir sus pasos: en Irlanda ya pararon un día y lo harán otros dos -20 y 24 de este mes-, y en España el sindicato Sepla le ha demandado para que reconozca su representación.

Si hay cancelaciones de vuelos o grandes retrasos, sea responsable la aerolínea o un tercero, los pasajeros tienen derecho a compensación salvo circunstancias «extraordinarias».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos