Grandes empresas y clientes solventes, los más beneficiados por los estímulos del BCE

La concesión de créditos se ha relajado y se han reducido sus intereses con los programas monetarios desde 2015, según el supervisor

JOSÉ M. CAMAREROMADRID.

Las palabras mágicas que el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, pronunció en julio de 2014 con su conocido «haremos lo que haga falta» en referencia a la salvación de la zona euro derivaron en un conjunto de políticas monetarias con carácter extraordiario cuyos efectos se han dejado sentir, sí, pero sobre todo entre determinados tipos de clientes bancarios. De hecho, han sido las grandes empresas y los usuarios con menor nivel de riesgo los grandes beneficiados de esos estímulos financieros que han recibido las entidades respaldadas por el organismo emisor en estos cinco años.

Un estudio del Banco de España sobre el impacto de estas políticas de crédito concluye que unas mayores peticiones de fondos TLTRO (operaciones de financiación a largo plazo que concede el BCE) «conllevan una mayor probabilidad de relajar los criterios de aprobación», pero sobre todo «aplicados a empresas grandes»; también «una mayor probabilidad de estrechar los márgenes aplicados a los préstamos ordinarios concedidos a las empresas en general». Además, el respaldo del BCE ha provocado una «relajación de las políticas crediticias» a este tipo de clientes.

Sin embargo, ese informe del supervisor español considera que las políticas del BCE no ha tenido «efectos significativos» en los préstamos para las empresas pequeñas (pymes) «ni en los márgenes sobre préstamos de mayor riesgo». Esto es, los de proceden de las peticiones realizadas por clientes que han pasado por mayores dificultades económicas durante este periodo. Se da la circunstancia de que las pymes representan la mayor parte de la actividad económica y el empleo en España.

Además, el estudio del Banco de España señala que las políticas TLTRO han tenido unos efectos 'indirectos' en el sector bancario, como consecuencia de que los bancos que no se han incorporado a ese programa han «reaccionado» con la expansión de su oferta de crédito «para perder cuota de mercado». Es decir, que las entidades que no han participado en esos programas también se han beneficiado paralelamente de los mismos.

Mayor competencia

En este sentido, el Banco de España considera que las TLTRO «provocaron una relajación de los criterios de aprobación de préstamos también en los bancos no participantes, principalmente en aquellos expuestos a altas presiones competitivas», señala. Por un lado, porque se intensificó la competencia, una de las consecuencias positivas que el informe considera derivada de las medidas del BCE. Y por otra parte, porque los bancos que recibieron la liquidez compitieron en el mercado de forma «más agresiva», lo que provocó que los que no participaban reaccionasen para no dejarse atrás una parte del pastel bancario.

Por otro, al dar la liquidez a mansalva, los bancos tuvieron que pedir menos financiación de depósitos o interbancaria. Y una vez se retiró del mercado una parte de esa demanda de liquidez, eso provocó que la financiación se abaratase también para los que no entraron en la TLTRO.

Los TLTRO son operaciones de financiación con las que el BCE ofrece préstamos a largo plazo a los bancos y «promueve la concesión de préstamos a las empresas y a los consumidores en la zona del euro», según indicaba el propio banco de bancos, aunque los efectos han sido limitados a determinados colectivos, como ahora apunta el Banco de España.

El BCE proporciona habitualmente liquidez a los bancos comerciales en forma de préstamos. Estos deben devolver dichos préstamos en plazos de una semana o tres meses. Con las operaciones TLTRO tienen un vencimiento mucho más largo, de cuatro años, ofreciendo a las entidades de crédito una financiación más estable y fiable en momentos de incertidumbre en los mercados.

La participación en el programa fue muy alta. Los bancos del área del euro solicitaron 212.000 millones de euros en las dos operaciones iniciales y 220.000 millones de euros en las seis TLTRO adicionales. Así, en las TLTRO iniciales, el 80% de los bancos que participaron pidieron al menos un 90% del volumen máximo al que tenían derecho. Un segundo programa fue anunciado el 10 de marzo de 2016 e implementado entre junio de 2016 y marzo de 2017, también con frecuencia trimestral.