El Gobierno sacará otros 3.000 millones de la hucha de las pensiones para la extra de diciembre

El Fondo de Reserva a duras penas se quedará a final de año con 5.000 millones, pese a sacarse la menor cuantía de los últimos siete ejercicios

LUCÍA PALACIOS MADRID.

Las cotizaciones no son suficientes para pagar las pensiones. Esta es una frase que repiten en numerosas ocasiones tanto la ministra de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, Magdalena Valerio, como su secretario de Estado de Seguridad Social, Octavio Granado. Así viene siendo desde el año 2012, cuando el sistema entró en déficit y, para poder abonar las prestaciones, tuvo que echar mano de la denominada 'hucha de las pensiones', que fue creada con el objeto de utilizarse cuando la generación del 'baby boom' llegara a la jubilación.

Sin embargo, de los casi 67.000 millones de euros que llegó a tener el Fondo de Reserva, terminará este año marcando un nuevo mínimo histórico, con poco más de 5.000 millones, pues el Gobierno tendrá que volver a echar mano de él para pagar la extra de diciembre. La cuantía que se extraerá superará previsiblemente los 3.000 millones, según fuentes del Ministerio. Será, por tanto, inferior a los 3.826 millones que están contemplados en los Presupuestos para 2018, una cantidad que la actual Dirección General de Ordenación de la Seguridad Social mantuvo en un informe presentado recientemente en la comisión del Pacto de Toledo sobre la situación financiera del sistema y al que ha tenido acceso este periódico.

El actual Gobierno se ha mostrado siempre contrario a utilizar recursos de la 'hucha' y criticó por esto en numerosas ocasiones al PP durante su etapa de oposición. Sin embargo, Valerio ya ha admitido que tendrá que hacerlo en diciembre, porque su obligación es pagar las pensiones, aunque confía en que no sea «mucho dinero».

Es precisamente a final de año cuando le vienen los quebraderos de cabeza a la Seguridad Social por no poder hacer frente al gasto, que se duplica. Debe pagar la nómina ordinaria (que en septiembre ascendió a 9.235 millones) y la extraordinaria, a lo que se suma la liquidación por IRPF de las prestaciones sujetas a este impuesto.

18.400 millones

De esta forma, a cierre de ejercicio tendrá que abonar un montante de más de 18.400 millones. Para ello, unos 10.000 millones saldrán de la recaudación por las cotizaciones sociales (en septiembre se ingresaron 10.662 millones), que precisamente este año están creciendo a un muy buen ritmo, superior al 5,5% -al igual que la ejecución presupuestaria también va con buen tono-. Y otros 6.330 millones provendrán del crédito restante, pues del importe de 13.830 millones concedido en los Presupuestos ya se han gastado 7.500 millones para la extra de julio. Quedarían, por tanto, algo más de 2.000 millones de gasto que habría que pagar con una 'hucha' que, sobre todo desde 2015, se está quedando cada vez más débil.

Pero esto no es todo, puesto que a día de hoy el Ejecutivo está dando mil vueltas a cómo pagar la revalorización que el PP pactó con el PNV y cuya financiación no incluyó en los Presupuestos, como tampoco el aumento de la base reguladora de las viudas. «¡Cómo son solo 1.800 millones!», ironizó el secretario de Estado, quien quiso dejar claro en su comparecencia en la comisión del Pacto de Toledo que «lo vamos a pagar, eso está fuera de toda duda, que nadie se alarme, pero vamos a tener que aplicar imaginación contable para solucionar un problema que se creó en el mismo momento en que se aprobó una medida que obligaba a gastar más sin decir de dónde se debía pagar». Así, lo más probable es que tengan que utilizar el Fondo de Reserva para abonar al menos una parte.

Pero podría haber más, porque si finalmente la inflación termina este año por encima del 1,6%, el Gobierno se ha comprometido a pagar a los pensionistas la diferencia, con una «paguilla» en enero, tal y como la define la ministra. Y cada décima de desviación supone unos 127 millones más de gasto, con lo que si los precios crecen un 2,2% (última tasa conocida y la que dejó caer hace unos días el secretario de Estado), supondría seis décimas más de actualización de las pensiones.

Aun así, se tratará de la menor cifra que se extraiga del Fondo de Reserva desde que comenzó a utilizarse para el pago de las pensiones, hace ya siete años. La primera vez sucedió en 2012, cuando se sacaron casi 4.000 millones, cifra que prácticamente se duplicó en 2013 (11.648 millones). El máximo que se retiró se alcanzó en 2016, más de 20.000 millones, mientras que en 2017 se dispusieron 7.100 millones gracias a que se contempló un crédito de más de 10.000 millones.

Y es que ningún Gobierno quiere pasar a la historia por ser el que dejó a cero la 'hucha de las pensiones', por lo que nuevamente el próximo año recurrirán a un préstamo para que esto no suceda, tal y como adelantó Valerio la semana pasada. Razón tenía Granado cuando admitió en el Congreso que «la situación del Fondo de Reserva es de todo menos halagüeña».

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