Las familias se acostumbran a vivir sin tipos elevados para desesperación de la banca

El cliente endeudado sale ganando con las políticas del BCE y las entidades elevan comisiones o viran a otros negocios

JOSÉ M. CAMAREROMADRID.

Hace ahora siete años, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, pronunció su mágica frase: «Haré lo que sea necesario». Apenas cinco palabras con las que consiguió salvar el euro. Porque ese era el objetivo de la institución allá por 2012 cuando inició una senda de bajada de tipos de interés y otras medidas de estímulo nunca vistas. Los beneficios de aquella política aún se ven hoy: hipotecas baratas, desahucios a la baja, morosidad descendente... Pero los bancos llevan advirtiendo varios meses de que no pueden resistir con el precio del dinero al 0% e incluso por debajo, como el euríbor, al -0,28%.

La zona euro y España, en particular, se han acostumbrado a un estado financiero donde el dinero apenas cuesta dinero. No hay tipos. Ni se les espera. Y a pesar de las quejas de los ejecutivos de las entidades, el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, ya les advirtió el pasado mes de junio que «el efecto neto positivo de los tipos bajos en los bancos aún es positivo».

Aunque todo depende del prisma con el que se analice la realidad, las consecuencias de las medidas del banco central fueron positivas durante una primera fase, la que duró la recesión y posterior recuperación; y se atisban ahora inconvenientes porque siguen en pie, pero ya no con aquellas metas para las que fueron ideadas. La banca ganó, pero ahora a la vez se queja; los clientes también han resultado beneficiarios de aquella situación. Aunque no todos. «Aquellos estímulos del BCE ahora ya tienen un efecto limitado», explica Francisco Uría, socio de servicios financieros de KPMG. Esa política tiene mucho más que ver con hacer sostenible la deuda pública que con otras cuestiones. Por su parte, Javier Díaz-Giménez, profesor de Economía del IESE, sostiene que quien ha ganado realmente «ha sido la Administración Pública» por la reducción del coste de su financiación.

Un balance positivo

En ese mismo sentido se pronuncia Alberto Blanco, profesor del Máster en Bolsa y Mercados Financieros del IEB. «Esta política tenía como objetivo ayudar a las entidades a sobrevivir tras la quiebra de Lehman, pero ya deberían haber sido retiradas». Uría considera que los tipos al 0%, las facilidades de depósito o la compra masiva de deuda por parte del BCE «actúan ahora en la medida en que la banca puede dar más crédito, se ha estimulado la economía, con lo que ello conlleva para el paro o la propia actividad, y se ha reducido la morosidad». «Pero -aclara- esas políticas no ayudan sobre el pasado que pesa» sobre el sector bancario. A juicio del profesor Alberto Blanco, con el escaso margen de intermediación de la banca -la diferencia entre lo que cobran por prestar y lo que pagan- «convierte esta actividad en no rentable».

Uno de los boletines económicos del BCE incluyó la estimación de que los tipos bajos han costado 11.000 millones de euros en ingresos a los bancos españoles entre 2008 y 2016. Pero ni el propio BCE ni el Banco de España quieren oir más llantos de las entidades. Les instan a adaptarse a esta nueva realidad, que puede durar mucho tiempo. Porque la reunión del organismo en Fráncfort (Alemania) el próximo jueves día 25 determinará hasta cuándo se prolonga este estado financiero casi sin intereses. Al menos, ha indicado Draghi, hasta el próximo verano. Las subidas, si se aprueban, serán a cuentagotas.

¿Cómo puede afrontar la banca esta situación? A juicio de las autoridades, recortando gastos, esto es, reduciendo plantillas y cerrando oficinas, aunque esta condición «impera aún sin tipos al 0%», según Javier Díaz-Giménez; incrementando ingresos a los que no están acostumbrados ni las firmas ni sus clientes, como las comisiones; o apostando por negocios como los seguros, los fondos de inversión o los planes de pensiones. Esto es, por la gestión patrimonial, algo a lo que los españoles no están acostumbrados en un negocio mucho más 'retail'. E incluso algunos ya se han lanzado al negocio del alquiler de pisos.

Las diferencias entre los bancos son distintas en función de cada entidad. «Las más domésticas y con mayor número de carteras crediticias del pasado, son las que sufrirán más», explica Francisco Uría, quien considera que el resto -las más internacionalizadas y no tan vinculadas al mercado hipotecario, sino a otros como el de consumo o el de empresas- pueden escapar algo».

Facilidad para los clientes

En el otro lado de la balanza se encuentran unas familias que, en términos generales, han salido ganando con las políticas del BCE. Aunque en algunos casos comienzan a vislumbrarse algunos 'peros' que afectan a su patrimonio. Los españoles hipotecados -sobre todo quienes escrituraron hasta el año 2012- han visto cómo se han ido reduciendo las cuotas de sus créditos de forma paulatina. Y lo siguen haciendo aún hoy, con el euríbor profundizando registros en negativo. «Han sido los grandes beneficiados», explica Antonio Pedraza, de la Comisión Financiera del Consejo General de Economistas. Este experto considera que los clientes de «activos» (los que tienen créditos en vigor) son los ganadores.

La reducción de la deuda ha sido mucho más importante entre las familias que en las empresas. Así, el volumen de las amortizaciones de créditos sigue superando al de las nuevas formalizaciones que consigue realizar la banca, con lo que el 'stock' continúa su reducción. Antonio Pedraza considera que «es muy complicado romper con la política del 0% del BCE». Menos aún si la Reserva Federal (Fed) de EE UU recorta el precio oficial del dinero.

Los clientes que empiezan a ver cómo estas medidas no les benefician son los que tienen ahorros. Porque los depósitos apenas se remuneran desde hace varios años. Tener el dinero en un producto de estas características es dejarlo que se lo coma la inflación, aunque sea baja. Para encontrar algún producto atractivo «es necesario correr riesgos y no todo el mundo está dispuesto a ello», reconoce Antonio Pedraza.

¿Será Europa una economía 'japonetizada' con tipos en mínimos durante años? La candidata a presidir el BCE, Christine Lagarde, tendrá la última palabra sobre el modelo impuesto por Mario Draghi.

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