El Eurogrupo refuerza su «compromiso» con un presupuesto del euro difuso

Los ministros de Economía cierran, tras 12 horas de reuniones, un pacto de mínimos que aún deja «abiertas todas las opciones»

S. ARROYO

bruselas. Avanzada la madrugada del viernes, el portavoz de Mario Centeno, presidente del Eurogrupo, comunicaba a través de Twitter que los ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea , reunidos en Luxemburgo, se levantaban de la mesa con un acuerdo sobre el presupuesto del euro, uno de los instrumentos llamados a reforzar la arquitectura de la divisa común. El compromiso ha resultado ser más difuso de lo que se esperaba como resultado de las importantes divergencias que existen en torno a esta fórmula entre los países del norte y los del sur de Europa.

«El texto es forzosamente un compromiso, se han pactado sus principales características», subrayó ayer mismo. Una idea que, a su lado, reforzaba el comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici: «Lo que tenemos es el máximo que se podía alcanzar en la situación actual, porque hay ministros que estaban totalmente en contra de ese principio, del texto y de los hechos».

Pero, ¿vaso medio lleno o medio vacío? Más bien lo segundo. Dos bloques, con los Países Bajos, Suecia, Dinamarca o Finlandia en el flanco duro, muy exigentes con la disciplina presupuestaria; y otro más solidario, con Francia, España o Portugal a la cabeza, partidarios de una fórmula con capacidad para ayudar a los países que se enfrenten a situaciones económicas delicadas. Una verdadera herramienta «anticrisis».

Los segundos habrían conseguido, según la ministra Nadia Calviño, frenar el rumbo que pretendían los primeros. «Nosotros siempre hemos defendido que el instrumento permita financiar reformas estructurales e inversiones. Eso se recoge en los términos acordados. También era importante que los desembolsos no estuvieran condicionados a la realización de reformas estructurales y eso no está en el texto».

Aunque existe de forma expresa un factor de condicionalidad. El grifo se abriría si se cumplen unos requisitos. Pero la delegación española interpreta esa condicionalidad como «la normal para los fondos comunitarios, no tiene nada que ver con memorandos de entendimiento o programas, es lo normal que se establece para cualquier instrumento del marco financiero plurianual (el presupuesto general de la UE). Se han evitado las condicionalidades específicas».

Más trabajo e incógnitas

La sensación es que los ministros han acordado seguir acordando. «Tenemos que seguir trabajando», incidió Calviño. Y, en principio, con todas las opciones abiertas. Porque Calviño insiste en que el factor de estabilización (que permitiría, por ejemplo, asistir de urgencia a un Estado amenazado por la especulación de los mercados), tampoco está descartada. «Se seguirá trabajando en un instrumento de estabilización como tal y se deja abierta la puerta a que una cofinanciación nacional complementaria que pudiera graduarse en atención a la evolución de la economía y a otros parámetros».

Porque también la derivada de la financiación queda sin aclararse. De entrada contaría con una asignación de 17.000 millones de euros, según la cifra que se ha venido barajando en las últimas semanas. Pero no hay decisión definitiva sobre la posibilidad de llegar a un acuerdo intergubernamental que posibilitará inyecciones adicionales para dotarla de mayor consistencia.