El Estado abre la puerta a privatizar Bankia por completo más allá de 2019

Calviño no descarta esperar más tiempo hasta que la acción suba para desprenderse del control del banco, nacionalizado en 2012

J. M. CAMARERO

madrid. Cuando apenas resta un año para que cumpla el plazo legal establecido para que el Estado deshaga su participación mayoritaria en Bankia, la ministra de Economía, Nadia Calviño, admitió ayer por primera vez de forma clara que no se puede descartar que la privatización se aplace más allá de finales de 2019. La situación del mercado bursátil, donde las acciones de Bankia cotizan con una pérdida cercana al 26% desde enero, es la principal causa por la que el Gobierno se está replanteando materializar esta operación.

Calviño reconoce que esa extensión de los plazos serviría para dejar de ejercer presión sobre el precio de la acción, muy perjudicada en los últimos meses, como ocurre a buena parte del sector bancario. «Es una posibilidad que nos podemos plantear indudablemente, ahora la fecha es 2019 y habrá que ver si es necesario o no extender el plazo», admitió. Desde el Ejecutivo asumen que el valor actual de la acción no es el más idóneo para privatizar el grupo, donde el Estado tiene un 60%.

El objetivo sigue siendo el de maximizar la recuperación de ayudas públicas concedidas al sector financiero. En el caso de Bankia, la inyección de dinero superó los 22.400 millones de euros entre 2010 y 2012. De hecho, en su último informe sobre el rescate, el Banco de España estimaba en 14.000 millones de euros la cuantía «recuperable» de los más de 60.000 aportados a toda la banca en problemas (mayoritariamente, antiguas cajas). En el caso de Bankia, el dinero que podría revertir en las arcas públicas alcanzaría un máximo de 9.857 millones.

Hasta ahora, la entidad presidida por José Ignacio Goirigolzarri ha devuelto al Estado 2.864 millones de euros, un 12,7% de lo que recibió. De esa cuantía, 1.304 millones proceden de una privatización parcial -del 7,5% del capital- que realizó el Estado en febrero de 2014; 818 millones de una segunda venta -otro 7% hace ahora un año-; más 742 millones de los dividendos que el banco ha repartido entre sus accionistas en los cuatro últimos ejercicios.

El plan estratégico de la entidad, que se encuentra en vigor hasta 2020, prevé abonar entre un 45% y un 50% del beneficio ordinario en efectivo y devolver al accionista el exceso de capital por encima del 12% 'fully loaded'. Esa retribución alcanzaría los 2.500 millones, con un reintegro estimado a las arcas públicas de 1.500 millones.

Durante su intervención en un acto público, Calviño no quiso fijar el precio concreto de la acción al que el Gobierno estaría dispuesto a vender Bankia. En la colocación que realizó en diciembre del año pasado, lo hizo con la cotización a 4,06 euros por título. En estos momentos se encuentra en los 2,8 euros. La ministra apuntó que no es lo mismo vender un 7%, como en las dos anteriores ocasiones, que una participación «de control», dejando así la puerta abierta a la venta de un paquete mayor con el que el Estado podría dejar de tener más del 50% del accionariado del grupo.

«De momento, el valor y la situación del mercado no nos dan razones para tomar esta decisión en la coyuntura actual, pero cuando se privatice habrá un elemento de recuperación de ayudas», afirmó. Calviño cree que lo ideal sería poder recuperar la totalidad de las ayudas que se dieron cuyo objetivo fue estabilizar al sector.

 

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