España seduce en los mercados tras relajar Bruselas el control de su déficit

La ministra Nadia Calviño, ayer con el vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, y el director del MEDE, Klaus Regling (derecha). :: efe/
La ministra Nadia Calviño, ayer con el vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, y el director del MEDE, Klaus Regling (derecha). :: efe

La UE certifica el fin de un procedimiento disciplinario que «nos permite encarar el futuro desde un marco más positivo», dice Calviño

SALVADOR ARROYOBRUSELAS.

Ya es definitivo. Los ministros de Economía y Finanzas de la UE certificaron ayer que España ha sido liberada del mecanismo de control más riguroso que tiene Bruselas sobre las políticas fiscales nacionales. ¿El motivo? Ha conseguido meter en vereda su déficit y situarlo por debajo del umbral de alarma del 3%. El Ecofin (Consejo de Asuntos Económicos y Financieros), reunido en Luxemburgo, atendió así, sin ningún reparo, la recomendación que lanzó la Comisión Europea la semana pasada.

Se pone de esta manera punto y final a un procedimiento disciplinario que se activó en 2009 y que ha tenido cuatro ampliaciones. El carpetazo llega después de que la desviación de las administraciones públicas españolas se quedará en el 2,5% del Producto Interior Bruto (PIB) en 2018 y, según las proyecciones del Ejecutivo comunitario, vaya a caer hasta el 2,3% este año y al 2% el siguiente.

Esa inercia ha sido clave. Pero otros registros también han soplado a favor. Es el caso del saldo estructural (ajeno a los ciclos económicos y vinculado a la acción de los gobiernos), que mejoró en un 0,4% del PIB en los tres últimos años. Además, la deuda pública se situó en 2017 en el 98,1%, descendió al 97,1% el pasado año. El Ejecutivo comunitario confía en que el ratio de 2019 sea del 96,3%. Aunque el último nforme hecho público por el Banco de España, y que se refiere al primer trimestre, apunta al 98,7% en estos momentos; 1,2 billones de euros en números rojos. Habrá que ver cómo evoluciona el ejercicio.

«Un antes y un después»

De momento, Nadia Calviño se queda con la «buena noticia», con el fin del procedimiento por déficit excesivo (como se denomina a esa herramienta de fiscalización extra). «Marca un antes y un después y eso nos permite encarar el futuro desde un marco más positivo», destacó quien sigue ejerciendo como ministra de Economía hasta que formalice el nuevo Ejecutivo y pueda ser refrendada en el cargo. Entre 2010 y 2011, en el punto más crítico de la crisis del euro, se abrieron procedimientos similares a 24 Estados miembros.

El de España ya estaba ahí entonces y, de hecho, era el último que quedaba activo. Aunque puede que por poco tiempo. Porque la UE avanza en la dirección de abrir el mismo tipo de dossier a Italia, lo que contribuye a marcar distancias entre las dos grandes economías del sur. España disfruta de un plus de credibilidad en los mercados financieros.

El miércoles, una semana después de que el Ejecutivo comunitario anunciara la 'buena nueva', en una emisión de bonos sindicados a diez años, España logró un récord de mínimos con un tipo de interés del 0,60%. Ahora bien, ¿hay una causa-efecto directa? La realidad es que en un sector tan volátil todo influye.

La demanda rebasó los 27.000 millones de euros cuando el objetivo del Tesoro era conseguir 6.000 millones. Calviño lo utilizaba ayer como un ejemplo de que el país resulta atractivo. Porque «más de un 86% de la demanda provenía de inversores extranjeros y eso confirma la enorme confianza que tienen (esos inversores) en las perspectivas de crecimiento de nuestra economía y en el compromiso con la disciplina fiscal de nuestro gobierno».

Cerrado el procedimiento por déficit excesivo, la economía nacional entra ahora en otra fase de control menos intrusiva que contempla el Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la Unión Europea. Es el llamado 'brazo preventivo', que requiere realizar ajustes estructurales «igual que tienen que hacerlo el resto de Estados miembros».

Pero en este punto la Comisión Europea sigue poniendo deberes y aconseja a España que busque la fórmula -bien aumentando los ingresos. bien recortando los gastos, esto es, la fórmula clásica de los economistas- para encauzar una desviación presupuestaria superior a los 15.000 millones de euros hasta 2020. Hablamos, por lo tanto, de 7.800 millones este año y una cantidad similar el próximo, unas cifras que veremos si terminan suponiendo un verdadero quebradero de cabeza para el Gobierno de Pedro Sánchez.