España pide a Bruselas 5.500 millones de margen fiscal para evitar recortes

La ministra Calviño comunica que incumplirá los objetivos de déficit pactados por Rajoy para este año y 2019 por ser «inalcanzables»

ADOLFO LORENTE

bruselas. José Luis Rodríguez Zapatero pidió y recibió una prórroga para cumplir los objetivos de déficit en 2009. Mariano Rajoy, por su parte, solicitó y se le dieron otras tres: 2012, 2013 y 2016. Y, ahora, siguiendo la tradición y a las primeras de cambio, Pedro Sánchez acaba de reclamar a Bruselas más flexibilidad fiscal para evitar los temidos recortes que tan poco gustan al electorado. Así lo anunció este jueves la ministra de Economía, Nadia Calviño, que trasladó a la Comisión que incumplirá la senda fijada por el Gobierno saliente y establecerá su nueva hoja de ruta en el 2,7% y el 1,8% en 2018 y 2019, respectivamente, en lugar del 2,2% y el 1,3% prometido por Cristóbal Montoro.

Estas cinco décimas suponen un margen de maniobra de unos 5.500 millones de euros que, de no ser autorizado -cosa que aún está por vez en los despachos de Bruselas- se hubieran traducido «en unos ajustes de gran magnitud que serían tremendamente perjudiciales para la recuperación económica y la creación de empleo». «Si nos empeñásemos en cumplir ese 2,2% con estos Presupuestos, el impacto en el crecimiento de la economía podría ser de entre cuatro o cinco décimas del PIB. Es totalmente inalcanzable», afirmó tajante. Vuelven los fantasmas de las herencia heredada.

En lo político, el Ejecutivo socialista busca oxígeno «para poder desarrollar su agenda social» y, para ello, se ha apoyado en las previsiones del resto de instituciones. Todas coincidían en que España incumpliría. Calviño se refirió a dos, la Comisión Europea y la AIReF, que han estimado un déficit similar a los nuevos objetivos que planteará Madrid.

La ministra anunció este cambio tras su participación en el Eurogrupo, donde volvió a elogiarse la buena marcha de España al aprobarse el último informe de los llamados hombres de negro tras su visita a Madrid. Antes de esa cita se reunió con el comisario europeo de Asuntos Económicos, el también socialista Pierre Moscovici, para informarle de sus planes. «Aunque no se trataba de dar un sí o un no», como matizó Calviño, el encuentro no fue nada mal para los intereses españoles, según fuentes conocedoras del mismo. «Ha sido una discusión extremadamente constructiva», se felicitó la titular de Economía. Para esto fue elegida. Era caballo ganador: ella es Bruselas. Es directora general de la institución y muy respetada, con un enorme futuro en la UE y con un gran conocimiento técnico de estos procedimientos. Y si a esto le sumas que Sánchez ha entrado por el buen ojo a la Comisión, o incluso que el año que viene hay elecciones europeas y el sanedrín del club no quiere más jaleos de los que ya tiene, pues todo parece apuntar a priori a que España no tendrá grandes problemas para conseguir su primera prórroga fiscal.

Otro de las grandes bazas es el crecimiento de la cuarta economía de la Eurozona. La Comisión ha rebajado una décima la estimación de PIB para España este año (del 2,9% al 2,8%) respecto a mayo, pero sigue mostrando mucho más músculo que el resto, que sufre retrocesos por la guerra comercial de Trump y el petróleo.

 

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