Todo lo que debes saber antes de que tu empresa te obligue a fichar

Todo lo que debes saber antes de que tu empresa te obligue a fichar
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Los empresarios deben llevar desde hoy un control sobre la jornada laboral de sus empleados aunque la Inspección de Trabajo no comenzará a sancionar de inmediato

Juan Soto
JUAN SOTOMálaga

El real decreto ley que obliga a las empresas a llevar un control horario de la jornada laboral se ha puesto en marcha con escasa incidencia en la provincia. Aunque la norma entró en funcionamiento ayer, el Ministerio de Trabajo ya ha anunciado que va a dar a las empresas un margen antes de que la inspección de trabajo empiece a sancionar. Mientras llega la aplicación efectiva de esta medida, aquí van algunos consejos para …

¿Qué se va a controlar?

El real decreto obliga a registrar el horario de la jornada laboral de todos los empleados negociando su aplicación con los representantes de los trabajadores donde los haya. Dicho registro debe incluir el horario concreto de inicio y finalización de la jornada de trabajo de cada empleado y tiene por objeto controlar los excesos y aflorar las horas extras realizadas y no cobradas, y por tanto, tampoco cotizadas a la Seguridad Social.

¿Qué margen de adaptación se va a dar?

Aunque no hay un periodo exacto, algunas fuentes apuntan a que podría ser un mes porque en muchos casos el registro de jornada se tiene que negociar con los representantes de los trabajadores e incluso puede conllevar cambios en los convenios colectivos. Aunque se va a vigilar desde el primer día su cumplimiento, la Inspección de Trabajo tiene la directriz de «dar un poquito de margen de maniobra» y «no sancionar el día 13».

¿Cómo se realizará el control?

Dependerá del tipo de empresa y del acuerdo al que se llegue en cada una de ellas, pero puede ser desde el fichaje con una tarjeta tradicional hasta con aplicaciones móviles -en la App Store se han disparado las descargas de aplicaciones de control horario durante la última semana-. Cada empresa podrá implantar el sistema que considere más oportuno siempre y cuando sea fruto de la negociación con la representación laboral.

Sanciones

El incumplimiento del registro de jornada es motivo de infracción grave, multada con entre 626 y 6.250 euros, en función del número de trabajadores o volumen de negocio de la compañía.

Preocupación de los empresarios

Antes de la aplicación de la norma, la organización que agrupa a las pequeñas y medianas, Cepyme, ha expresado sus dudas sobre cómo controlar la jornada en situaciones como el teletrabajo, el trabajo por objetivos o el trabajo intelectual. Asimismo, también le preocupan los casos de los empleados que no necesitan acudir con regularidad al centro de trabajo, los comerciales o quienes prestan sus servicios en el domicilio del cliente (mantenimientos, averías, subcontratados). Igualmente, llama la atención sobre las dificultades para registrar la jornada en el caso de viajes de trabajo y encuentros con clientes.

 Sorpresa del Gobierno

Tras las críticas de algunos sectores empresariales, desde el Gobierno han recordado que «todas las empresas eran conscientes de que el control de la jornada efectiva de trabajo era exigible desde siempre y no creíamos que fuera a crear especiales dificultades a la luz de los instrumentos telemáticos que existen». Durante una entrevista concedida esta mañana, la secretaria de Estado de Empleo, Yolanda Valdeolivas, ha considerado que la mayoría de las empresas ya cumplen la ley porque cuentan con sistemas de control.

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Empresarios y sindicatos discrepan sobre su aplicación

La puesta en marcha del decreto que regula el control horario en las empresas ha generado discrepancias entre empresarios y sindicatos en la provincia. Mientras que los primeros se quejan de la dificultad que va a suponer su puesta en marcha, los representantes de los trabajadores han exigido que se controle aún más para evitar fraudes.

Desde la Confederación de Empresarios de Málaga (CEM) advierten de las dificultades que supone su aplicación en gran parte de las empresas malagueñas, muy especialmente en las pymes y autónomos. Entienden que esta norma «aplica parámetros ya superados en el siglo XXI, condicionando y perjudicando los mecanismos de flexibilidad laboral y conciliación de la vida laboral y familiar» y creen que supone una involución en el modelo de relaciones laborales que tiene como base el propio Diálogo Social.

Para ellos, este sistema, además, va a generar un coste económico y de gestión a las empresas, provocando incertidumbre frente a los procesos renovadores de la gestión de los recursos humanos en las empresas, basados en la confianza y la implicación de los trabajadores.

Por su parte, los sindicatos entienden que se debe dotar de más medios a la Inspección de Trabajo para evitar excesos. El responsable de Acción Sindical CC.OO., Juan Antonio Perles, considera que la norma es positiva pero muy limitada porque no establece cómo debe realizarse el control y da una discreccionalidad importante a los empresarios. «Si el control se lleva en papel será fácilmente manipulable en el caso de recibir una inspección».