Verde Bothellas: cómo convertir los malos tiempos en una oportunidad

San Emeterio y Vega en la sede de Verde Bothellas, en Málaga capital. /SUR
San Emeterio y Vega en la sede de Verde Bothellas, en Málaga capital. / SUR

Dos arquitectas malagueñas abren un estudio como respuesta a la falta de empleo al terminar la carrera

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

Gloria Vega y Beatriz San Emeterio terminaron la carrera de Arquitectura en el año 2015. Enfrentarse de lleno al mercado laboral fue tan duro como se esperaban. Tras varios meses preparando un buen porfolio y más de sesenta contactos con diferentes empresas, Vega recibió únicamente negativas y ofertas que no superaban los setecientos euros de retribución por una jornada completa. Dispuesta a comenzar a buscar trabajo fuera de España, su compañera de facultad, San Emeterio, le comentó la posibilidad de trabajar en un proyecto en el que estaba involucrado su padre, y así nació lo que hoy en día es Verde Bothellas, un estudio joven que ha participado en varias actuaciones de calado y actualmente dirige la construcción de una promoción de 27 viviendas en Ojén. «Hay que ver los periodos de crisis como de oportunidad», remarca Vega.

Las dos mujeres malagueñas llevan desde entonces luchando por hacerse un hueco en el duro mundo de la arquitectura, en el que contaron un gran apoyo gracias al padre de San Emeterio, del que rápidamente se desvincularon para hacerse con una cartera propia que a día de hoy les permite vivir de su trabajo. «Sabíamos que era muy difícil que nos dieran obras nuevas por ser jóvenes, así que comenzamos centrándonos en las reformas y las restauraciones, además del interiorismo», explican.

Cementerio Inglés

A base de interiorismo y de aportar ideas nuevas consiguieron abrir un frente importante en Marbella, donde actualmente se concentra gran parte de la actividad del estudio. Además, consiguieron ocupar titulares con la reforma de uno de los muros del Cementerio Inglés, un proyecto que llevaron a cabo de la mano del Instituto Municipal de la Vivienda y que, pese a que no fue excesivamente rentable, les ha abierto puertas y dado un prestigio vital para continuar con su labor empresarial, además de posicionarse como referente dentro del camposanto monumental a la hora de ejecutar reformas venideras.

No obstante, y pese a que los encargos no dejan de llegar, reconocen que en muchos casos su trabajo está coartado por la tendencia a la baja de los presupuestos de obra y reforma. «Los clientes siguen queriendo gastarse lo mínimo no sólo en nuestra aportación a los proyectos,también en los materiales y la mano de obra».

Esos coletazos de la crisis no merman su espíritu emprendedor y para seguir a flote mantienen al día su cartera de servicios, entre los que se encuentra una de las últimas aportaciones al sector de la arquitectura:las infografías y modelados en tres dimensiones. Este tipo de servicios es fundamental en las fases previas de los proyectos, ya que permiten a los clientes ver y analizar el resultado final antes de que comiencen las obras (y el desembolso). «Hacemos infografías y modelados incluso para otros estudios», señalan.

Las dos empresarias admiten que nunca han sentido barreras en el sector por el hecho de ser mujeres, aunque sí recuerdan algunos episodios en los que se puso en duda que el precio de sus servicios sea igual que en otros estudios, o incluso algún caso en el que un promotor las confundió con limpiadoras al llegar a la obra para supervisar los trabajos.

Aunque los resultados económicos de momento están siendo ajustados y a veces cuesta hacer frente a los gastos, ambas se muestran confiadas a la hora de mirar al futuro, teniendo en cuenta que ya han conseguido lo que hace tan solo cuatro años parecía una quimera:quedarse en Málaga, ejercer su profesión y hacerlo gracias a su espíritu emprendedor, sin depender de nadie. «Los beneficios llegarán», dice Vega.

La celosía, la arquitectura tradicional del futuro

Tras varios años en México y Milán, Cristina Coronilla decidió sumar fuerzas con su colega Luisa Yuste, que llevaba un tiempo exprimiendo el aprendizaje que dan los primeros proyectos en un estudio de prestigio. Ambas han creado, hace tan sólo unos meses, La Celosía, un estudio de arquitectura basado en los elementos tradicionales de la construcción de la Costa del Sol.

La empresa ha llegado para quedarse con una filosofía concreta: «Crear arquitectura tradicional mezclada con elementos contemporáneos, sin olvidar el contexto malagueño». Las dos arquitectas explican que en los primeros pasos de su proyecto han recibido numerosos encargos, principalmente de reformas de viviendas y locales. No obstante, todavía es pronto para tomarle el pulso a los resultados, ya que el ciclo de vida de un proyecto suele durar unos seis meses desde la primera reunión hasta que comienzan las obras. «Ahora mismo tenemos una infraestructura pequeña –señala Coronilla–, a la hora de asociarnos y abrir el estudio no teníamos la posibilidad de crear un ente mayor y contratar».

Al constituirse decidieron revisar las cuentas al finalizar septiembre y ver si podían comenzar a contratar personal, aunque fuese por proyectos. «Todavía no hemos hecho ese balance, pero creemos que podremos dar ese paso pronto», apunta Coronilla.

La Celosía ha nacido vinculada al concepto de producción integral, muy centrado en el interiorismo y especializado en el sector hotelero, donde pretenden crecer.

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