El sector del golf reclama una bajada del IVA tras la subida de 13 puntos aprobada en 2012

El golf atrae cada año a más de medio millón de turistas a Andalucía. :: sur/
El golf atrae cada año a más de medio millón de turistas a Andalucía. :: sur

Las federaciones alegan que una revisión impositiva supondría una mayor competitividad

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

El golf mueve en la Costa del Sol cerca de 900 millones de euros anuales entre ingresos directos e indirectos, según datos aportados por la Diputación de Málaga. El desembolso de estos visitantes se sitúa en 117,5 euros por turista y día, casi el doble del contabilizado para el viajero general, que ronda los 65 euros. Aun así, el sector no tributa como segmento turístico. Los campos y clubes ya dieron el año pasado un golpe sobre la mesa para denunciar sus dificultades económicas. Miembros de la Real Federación Española de Golf (RFEG), la Real Federación Andaluza de Golf (RFGA) y la Asociación Española de Campos de Golf mantuvieron una reunión con representantes de Tributos del Ministerio de Hacienda con el objetivo de exponer los problemas a las que se enfrenta el sector y defender una bajada impositiva para el deporte y para el uso de las instalaciones deportivas. Los representantes de los campos y clubes recordaron a las autoridades que desde 2012 tributan al 21 por ciento pese al reclamo turístico que supone este deporte, los beneficios que conlleva para la sociedad y el retorno económico.

Desde las federaciones destacan que la bajada del IVA constituiría una mayor competitividad en materia turística, algo que «solo puede traer un mayor volumen de negocio en el futuro y una mejora en los números del sector, que se traducirán en un aumento de los puestos de trabajo asociados al golf de forma directa o indirecta y que repercutirán de forma igualmente positiva para los servicios y la oferta complementaria». El sector comienza a crecer levemente tras más de una década de crisis que obligó a cerrar decenas de clubes durante los peores años, entre 2012 y 2014.

El turismo de golf atrae cada año a Andalucía a más de 500.000 visitantes. La importancia de este perfil de viajero radica en su capacidad para desestacionalizar el destino, ya que se desplaza sobre todo fuera de la temporada alta, y en su elevada capacidad de gasto, destinando gran parte de su presupuesto a restauración y otras actividades. La Costa del Sol es la joya de la corona de la oferta de golf en Andalucía. Europa es el gran emisor para la denominada Costa del Golf, que se extiende desde Vélez-Málaga hasta San Roque. Un informe exclusivo sobre este segmento, realizado por Turismo Costa del Sol, señala que el uno por ciento de la población europea juega al golf de forma activa, lo que significa que unos 7,4 millones de personas practican este deporte y que de ellos el 55 por ciento están federados. Sólo los quince principales mercados de Europa por volumen de jugadores acaparan a 640.000 federados, de ahí que este destino, que reúne a más de 70 campos de golf, con casi 1.500 hoyos distribuidos en 16 municipios, tenga puesto el foco puesto en Inglaterra, Alemania, Suecia, Francia, Holanda, España, Escocia, Irlanda, Dinamarca, Finlandia, Austria, Noruega, Italia, Suiza y República Checa. El estudio revela que la Costa del Golf presenta el 67 por ciento de los campos de toda Andalucía, es decir, más de dos de cada tres instalaciones se encuentran en esta franja. Marbella, Mijas y San Roque concentran más de la mitad de la oferta de los campos y de los hoyos del destino.

La renovación de las instalaciones parece haber dado sus frutos a tenor de los últimos resultados

La renovación de las instalaciones parece haber dado sus frutos a tenor de los resultados obtenidos en los últimos meses. Los profesionales del sector también destacan la capacidad de los campos para recuperar terrenos altamente degradados, convirtiéndolos en espacios de alto valor ambiental que devuelven la dignidad perdida a vertederos de basura, escombreras y escoriales, y recuerdan que desde hace años permanece decretada la utilización de aguas residuales para el riego del césped de los campos.