El sector farmacéutico mantiene un crecimiento del 1,8% en Málaga

La venta de medicamentos no se ha visto resentida por la subasta. /MIGUE FERNÁNDEZ
La venta de medicamentos no se ha visto resentida por la subasta. / MIGUE FERNÁNDEZ

Los profesionales se sienten en desventaja por la subasta andaluza de medicamentos aunque consideran que el paciente es el principal afectado por esta medida

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

Las farmacias son una constante en cualquier núcleo urbano. En la provincia, el sector ha conseguido mantener un discreto crecimiento del 1,8% en cuanto al número de afiliados en el Colegio de Farmacéuticos de Málaga. Aunque el porcentaje pueda resultar pequeño en términos absolutos, es mucho más significativo de lo que parece si se tiene en cuenta que los empresarios lidian día a día con la subasta de medicamentos establecida por el Sistema Andaluz de Salud, un mecanismo por el que el sector se siente en desventaja.

Según el último observatorio del sector redactado a nivel nacional, los datos en Málaga son halagüeños. Ese 1,8%significa que desde 2016 hasta 2017, el número de farmacéuticos en activo en la provincia pasó de 1.974 a los 2.010 que actualmente trabajan en las 680 farmacias malagueñas y otros ámbitos como la investigación.

El mecanismo de subasta está ideado por la Junta de Andalucía (único gobierno regional que lo aplica en España) para ahorrar millones de euros en la compra de medicamentos para entregar bajo receta. Básicamente, es el SAS el que elige los laboratorios a los que comprar cada principio activo conforme a precio, oferta y demanda. El sistema ha sido recurrido por las diferentes asociaciones de farmacéuticos en diferentes foros, tanto al Tribunal Constitucional (que lo considera ajustado a derecho) como al Defensor del Pueblo (que cree que atenta contra el libre mercado), así como a la Unión Europeo, que archivó la causa. Pese a ello, los farmacéuticos andaluces continúan mostrando sus quejas, ya que consideran que el principal perjudicado es el paciente.

Así lo defiende sin tapujos el secretario general de la Federación Empresarial de Farmacéuticos Españoles (FEFE), secretario general de la Confederación Empresarial de Oficinas de Farmacia de Andalucía (Ceofa) y presidente de la Asociación Profesional de Empresarios de Oficinas de Farmacias de Sevilla, Leopoldo González:«Las farmacias andaluzas llevamos muy mal la subasta de medicamentos, pero sobre todo los pacientes». González explica que la mayoría de los polimedicados son de avanzada edad, personas, por tanto, que basan la periodicidad de su tratamiento en muchos casos en el color de las cajas, la forma de las pastillas y otros factores que dependen de la continuidad del producto. «Cada vez que hay un cambio supone un gran trastorno para el usuario», esgrime.

La subasta refuerza la parafarmacia

Las farmacias malagueñas (y las andaluzas) han visto mermada su capacidad de gestión de los productos genéricos. Además de depender de los laboratorios que ganen los concursos, han perdido las bonificaciones que las marcas ofrecían por la compra de grandes cantidades. Este fenómeno ha derivado en los últimos años en una modificiación del formato de trabajo de las farmacias comunitarias: la apuesta por la parafarmacia.

De esta manera, muchos establecimientos han decidido aumentar su apuesta por productos sin receta. Entre ellos destacan los de higiene personal, OTC, belleza, nutrición, preservativos, cremas solares y otros formatos con los que la mayoría de los negocios farmacéuticos se ha reinventado. Este fenómeno también se ha producido en el resto de España por la caída general de la facturación de productos financiados por Sanidad. En muchos casos, sobre todo en establecimientos céntricos, las ventas de parafarmacia suponen el 50% o más del volumen de negocio anual.

Además, considera que no es de recibo que en Andalucía la oferta de marcas esté limitada con respecto al resto de comunidades. A ello se le suma las «continuas dificultadas con el stock». «La falta de abastecimiento es constante, cuando entra la subasta tardamos unos seis meses en poder dar un servicio decente». Además, los pedidos se entorpecen, dependen de los almacenes y en muchas ocasiones no pueden ofrecer una alternativa si no hay existencias:«Hacemos al usuario venir dos o tres veces». Por último, González recuerda que la gestión del almacén se ha perdido «por completo». «Antes éramos como cualquier empresa, ahora tenemos un gran monopolio frente a nosotros». Aunque los márgenes de beneficio que las farmacias obtienen por cada venta están regulados por ley, el trato directo con los laboratorios les permitía obtener bonificaciones por grandes cantidades, una opción que ahora han perdido.

Coincide con González el presidente de la Asociación Nacional de Cooperativas Farmacéuticas (Asecofarma), el malagueño Leandro Martínez. El empresario farmacéutico recuerda que su sector es el que tiene la mayor cuota en I+D+i en la industria nacional, con un 21%. También es en el que más patentes se registran y donde trabaja el mayor número de jóvenes investigadores. Martínez aporta un dato a nivel nacional que coincide con el malagueño:«Después de una bajada durante cinco años del 30 % iniciamos leves incrementos del 1,4% en los últimos 12 meses». A su modo de ver, la subasta de medicamentos afecta al sector de forma «cuantitativa y cualitativa»:«El desabastecimiento roza el 40% en muchos productos». Además, «el farmacéutico tiene que realizar una labor pedagógica con los pacientes ya que en la dispensación ha de intervenir sustituyendo los medicamentos que estén en falta por otro de igual composición pero distinta caja».

En lo cualitativo, Martínez subraya las palabras de González:«En muchos casos esto genera en el paciente una situación nueva como consecuencia del cambio estético del medicamento que puede con llevar una falta de adherencia al tratamiento e incumplimiento del mismo». El presidente propone una solución tajante fruto de una negociación fundamental:«Desde AESEG (Asociación Española de Medicamentos Genéricos) como desde el CACOF (Consejo Andaluz de Colegios Farmacéuticos ) se tendría que llegar a un acuerdo coparticipativo con SAS para que la subasta desapareciera».

El sentir de los farmacéuticos malagueños con respecto a la subasta de medicamentos difiere en relación al porcentaje de ventas que ocupan los medicamentos recetados por el SAS. Según explican varias empresarias a este periódico, en los que es mayor, reconocen que han visto ciertos beneficios mermados, principalmente por las bonificaciones de los laboratorios. En los que el porcentaje es menor, este problema se reduce, aunque la traba real está en el día a día, en el trato con el paciente. Es el caso de la céntrica Farmacia Caffarena, donde la parafarmacia constituye una gran parte de los ingresos, por lo que el principal escollo está en el trato con el paciente y en los «problemas» que surgen con los cambios de caja, color y forma. El mismo problema se produce en los almacenes de las farmacias malagueñas, donde a veces se amontonan cajas de la subasta anterior que no pueden vender.

Las nuevas tecnologías se cuelan en la botica y transforman la profesión

Es difícil encontrar un sector laboral en el que la era digital no haya hecho mella. En el farmacéutico la diferencia entre el antes y el después de la llegada de la informática es «abismal», según expresan desde el propio Colegio de Farmacéuticos de Málaga.

En Farmacia Caffarena explican que la informatización del sistema de recetas ha supuesto un antes y un después en el oficio, y que además se ha hecho de forma natural y orgánica, por lo que los trabajadores se han podido adaptar de forma sencilla.

Desde la consultora especializada en el sector farmacéutico TSL, Nicolás Toro explica que desde hace 15 años muchas boticas malagueñas tienen presencia en internet, pero eran páginas web enfocadas a la reputación 'online'. «No obstante, algunas farmacias ofrecían la venta de productos de parafarmacia a través de su web;fue con la entrada en vigor del Real Decreto 870/2013, cuando en España se permitió la venta de medicamentos no sujetos a prescripción médica a través de páginas web de farmacias». Estos establecimientos, que previamente deben ser autorizados para vender este tipo de medicamentos por internet, son identificados con un logotipo único y común a todas ellas, a través del cual la Agencia Española del Medicamento informa a los usuarios de las farmacias que están autorizadas para realizar esa venta por internet.

La venta de medicamentos por internet en España tiene escasa repercusión en el sector, destaca Toro. «Según los últimos datos publicados por la Oficina Europea de Estadística Eurostat, únicamente un 2% de españoles compra medicamentos por internet». Esto se debe principalmente a la cercanía y disponibilidad de farmacias que existe en España, donde el 95% de la población tiene una farmacia a menos de 10 minutos de su domicilio.

Por otra parte, cada vez son más las farmacias que se promocionan a través de las redes sociales, principalmente Facebook, y en los últimos tiempos también a través de Instagram. «Se ha demostrado que estas redes sociales son una buena herramienta para comunicar a los clientes campañas y promociones (de productos que no sean medicamentos)», destaca el experto. Además, también sirven como medio para comunicarse con los clientes, y para que el público tenga localizada la farmacia en todo momento.

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