Málaga ya tiene 4.500 empresas que alcanzan los 10 empleados tras aumentar un 6,5%

Las actividades inmobiliarias son las que más proliferan. /SUR
Las actividades inmobiliarias son las que más proliferan. / SUR

De cada diez negocios que se crearon el año pasado, cuatro están vinculados a la construcción o a actividades inmobiliarias

Nuria Triguero
NURIA TRIGUERO

Diferentes estudios sobre la economía regional así lo apuntan y la propia patronal lo reconoce: el raquitismo es la enfermedad más grave que aqueja al tejido empresarial andaluz en general, y al malagueño en particular. El pequeño tamaño de las compañías es una debilidad que a su vez se convierte en causa de otros males: la falta de rentabilidad y competitividad, la vulnerabilidad financiera, las lagunas en formación, la dificultad para salir al mercado internacional... Este problema estructural se agudizó con la crisis, pero ahora está en vías de mejora. Aunque el tamaño medio de las empresas malagueñas sigue por debajo del que tenían en 2008, en el último año éstas han dado un estirón, a juzgar por la última actualización del Directorio Central de Empresas (Dirce) que publica el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Así, el 1 de enero de 2018 se contabilizaban en la provincia 4.503 compañías activas con más de nueve empleados, es decir, 275 más de las que operaban en la misma fecha de 2017. Este incremento equivale a un crecimiento porcentual del 6,5%. Mientras, el número total de empresas con sede en Málaga creció un 3% hasta alcanzar las 123.109. Puede decirse, por tanto, que las sociedades grandes aumentaron a mayor ritmo que la media.

El escalón más alto del ranking, ocupado por las empresas con plantilla superior a 100 empleados, también recibió nuevos miembros el año pasado: concretamente ocho más, de forma que el número de compañías que alcanzan el centenar de trabajadores en la provincia se sitúa ya en 260. De éstas, nueve tienen a más de mil personas en plantilla, dos más que en 2017. Lo que sigue sin haber en Málaga es ninguna sociedad de más de 5.000 asalariados.

Pese a estos avances, el tejido empresarial malagueño sigue dominado por las micropymes. De hecho, más de la mitad de las sociedades activas en la provincia –concretamente el 55,3%– carece de empleados. El porcentaje ha disminuido ligerísimamente respecto al año anterior (55,6%), pero sigue estando casi cinco puntos por encima del nivel precrisis (50,8%). El siguiente tramo, formado por las empresas de 1 ó 2 trabajadores, representa el 27,7% del total de compañías operativas. Entre ambos escalones suman, por tanto, más del 80% de la realidad empresarial malagueña.

Málaga ya ha alcanzado el número de empresas de antes de la crisis; falta recuperar el tamaño

Para la vicepresidenta ejecutiva de la Confederación de Empresarios de Málaga, Natalia Sánchez, el tamaño es «una asignatura pendiente que siempre han tenido las empresas malagueñas y que con la crisis se ha agravado». «En los años de recesión se perdieron 18.000 negocios en la provincia, un número que se ha recuperado en los últimos años gracias al incremento en las cifras de creación de sociedades mercantiles y de autónomos, en las que Málaga es líder a nivel andaluz. El problema es que ahora tenemos un porcentaje aún mayor que antes de la crisis de microempresas», explica. Los datos del Dirce constatan su afirmación: hoy en la provincia hay más empresas activas que en 2008 (123.109 frente a 116.683), algo que puede considerarse un logro ya que sólo diez provincias españolas han recuperado el número de negocios que tenían antes de la crisis. Pero el número de compañías de más de 10 empleados es muy inferior al de entonces: en números redondos hay 4.500 frente a las casi 6.000 de hace diez años.

Para Sánchez, es «un trabajo de todos», desde las propias empresas hasta la Administración, pasando por organizaciones como la que lidera, promover la «consolidación» de ese tejido empresarial de pequeño tamaño que ha surgido o ha sobrevivido de la crisis. «El pequeño tamaño es un hándicap a la hora de afrontar los retos fundamentales para la empresa hoy, como la digitalización, la internacionalización o la financiación», añade. Por ello aboga por eliminar las barreras burocráticas y fiscales que desincentivan el crecimiento empresarial, así como por promover la cooperación entre las pequeñas empresas para paliar esa falta de tamaño.

El Dirce refleja un aumento de casi 3.600 empresas activas el año pasado en la provincia, equivalente al 3%. Buena parte de este dinamismo está ligado al ladrillo: constructoras, promotoras y agencias inmobiliarias copan cuatro de cada diez nuevas compañías. El sector que más negocios ha generado es, concretamente, el de actividades inmobiliarias: nada menos que 721 en un año, superando ya las 10.000 empresas activas. El número de constructoras también ha experimentado un fuerte repunte, con 458 sociedades más, a las que hay que añadir el aumento de 409 compañías dedicadas a la construcción especializada.

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