Primor va a por todas en Barcelona y Madrid con siete aperturas este año

Primor va a por todas en Barcelona y Madrid con siete aperturas este año

La cadena malagueña de perfumerías 'low cost' acelera su expansión nacional, que la llevará a superar las 70 tiendas a final de este ejercicio

NURIA TRIGUERO

¿Quién le iba a decir a Juan Ricardo Hidalgo Álvarez en 1953, cuando abrió la primera perfumería Primor en la calle Granada, que su nieto llevaría el negocio familiar hasta el mismísimo barrio de Salamanca de Madrid? Realmente son pocos los casos en los que una empresa local sale vencedora de la pugna con las grandes cadenas comerciales. Primor es uno de ellos. Su política low cost, que la ha hecho merecedora varias veces del título de perfumería más barata de España, no sólo le ha permitido sobrevivir seis décadas, sino convertirse en uno de los referentes de su sector y protagonizar una agresiva expansión que la está situando, con tiendas propias, en las principales capitales del país.

La empresa

Orígenes: El abuelo del actual propietario abrió en 1953 se hizo con una pequeña perfumería en la calle Granada a la que rebautizó con el nombre de Primor para aprovechar las letras del rótulo anterior (Perfumes Quirón).
Expansión: Actualmente tiene 65 perfumerías repartidas entre Málaga, Madrid, Barcelona, Sevilla, Granada, Córdoba, Cádiz, Almería, Valladolid y Zaragoza. Todas son propias (no franquicias).

La última apertura de Primor, la número 65, ha sido especialmente emblemática por situarse en la zona noble de Madrid: la calle Goya. Se trata además de la primera vez que la cadena se posiciona a pie de calle en la capital de España: las ocho tiendas que ha abierto hasta ahora allí se sitúan en centros comerciales. Esta nueva apuesta se plasma también en su reciente apertura en Sevilla: una tienda de 500 metros cuadrados localizada en plena calle Sierpes.

Según confirma el gerente de Primor y nieto de su fundador, Juan Ricardo Hidalgo, para lo que queda de año hay previstas tres aperturas más en Madrid y otras tantas en Barcelona. De esta manera, la cadena focaliza su expansión en las dos grandes ciudades españolas. Son localizaciones en las que hay más competencia pero también una mayor capacidad adquisitiva, lo que se refleja en que las tiendas ubicadas en dichas capitales llegan a duplicar las ventas que puede generar una perfumería en Málaga, por ejemplo.

Primor acabará el año, pues, con más de 70 tiendas propias abiertas, lo que la sitúa como uno de los operadores líderes de un sector con el que compite con multinacionales como Sephora o Douglas y también con cadenas nacionales como Druni o Bodybell. La cadena malagueña ha ido contra corriente, ya que ha acelerado su expansión durante la crisis, aprovechando su saneada situación financiera y la bajada del precio de los locales.

La cadena empezó a crecer tímidamente en los años 80 y con más brío a finales de los 90, ya con la tercera generación de propietarios al frente. Durante mucho tiempo centró su expansión en la provincia de Málaga, donde es líder indiscutible con cerca de cuarenta establecimientos. Fue en 2010 cuando salió de su tierra natal, y lo hizo a lo grande, abriendo tres perfumerías de golpe en Madrid. Desde entonces va alternando aperturas en lugares de Málaga donde aún tiene mercado por abrir como la última, en Alhaurín el Grande con otras provincias: Madrid, Barcelona, Valladolid, Sevilla, Granada, Córdoba, Almería, Cádiz y Zaragoza.

Una de las principales claves del éxito de Primor, si no la primera, es su política de precios low cost. A costa de reducir sus márgenes, la cadena ofrece agresivos descuentos en primeras marcas de perfumería y cosmética que actúan como un poderoso imán para la clientela. Su gerente destaca otros factores como la innovación constante en su oferta comercial, la variedad de su surtido y la ubicación y diseño de sus tiendas.

 

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