«El ‘boom’ de la almendra llega para quedarse. Falta producción en el mundo y ya es más rentable que el olivar»

La exportación representa el 70 por ciento del negocio de Almensur, con sede en Cártama. /
La exportación representa el 70 por ciento del negocio de Almensur, con sede en Cártama.

Juan Carlos Gallego, gerente de almensur habla de la revolución de este producto, antes cultivo marginal en los suelos más pobres y difíciles del oriente andaluz

JOSÉ VICENTE ASTORGA

De cultivo marginal en los suelos más pobres y difíciles del oriente andaluz a auténtica revolución en apenas unos años, sobre todo en el resto de las provincias, donde sin tradición previa han irrumpido cinco mil hectáreas para sustituir a cereales, algodón o cítricos. El consumo mundial se ha disparado, sobre todo en EE.UU., líder en producción. La casi paridad del euro con el dólar ha dado la puntilla a un mercado desatendido que mira como suplente de California a España, el primer productor aunque incapaz de atender siquiera la mitad de su propio consumo, cien mil toneladas al año. En Málaga, el gerente de la mayor cooperativa andaluza dedicada al procesado de este fruto seco 15 millones de ventas y 4.500 agricultores, ve un futuro sólido ante una demanda en auge por muchos años más allá de la especulación actual de precios.

Toda su vida profesional aquí. ¿Será uno de los que más sepa de la almendra?

Hombre, decir eso es mucha osadía, pero la verdad es no hay mucha gente que sepa. Ha habido pocos almendreros, aunque yo no lo soy por falta de tiempo. Yo empecé aquí con 24 años como Ingeniero Técnico Agrícola, y fui el responsable técnico antes de ocupar la gerencia.

UN SECTOR EN ALZA

4.500
cooperativistas de toda Andalucía están integrados en Almendrera del Sur, que exporta el 70%
50.000
toneladas es la producción máxima en España, cuya demanda llega al doble
5.000
nuevas hectáreas en los últimos años en Andalucía, en su mayoría en sustitución de olivar, cereal, algodón y cítricos.

¿Alguna vez pensó que un cultivo marginal tuviera estas expectativas?

Siempre hemos tenido confianza en el futuro del sector, que se ha hecho históricamente en semiabandono y en montañas, con la familia sacrificada para conseguir un dinerillo complementario. El almendro siempre se ha puesto en la parte peor de la finca. Ahora vive un boom extraordinario que ha venido para quedarse porque se han unido varias cosas. De unos años a ahora se han desarrollado en centros de investigación españoles en Cataluña, Murcia y Zaragoza variedades superproductivas que no se hielan, porque florecen en marzo o abril. Ese era el principal y diría que único problema del almendro. Ya no se pierden las cosechas y además se ha introducido el regadío. Con todo ello, se logra una gran rentabilidad y hay un verdadero efecto llamada entre los agricultores. Todo son ventajas. Es un cultivo mecanizable y con los mismos equipos que el olivar. Son cultivos que no se solapan.

¿En qué se traduce ese boom en Málaga?

Es la tercera provincia productora, después de Granada y Almería. Hay muchos agricultores que han cambiado a esas nuevas variedades que no se hielan, pero sin dar el salto a terrenos superproductivos, algo que sí se está haciendo en otras zonas de Andalucía a la vista del precio que ha empezado a coger la almendra. En Córdoba o el olivar de mesa del Aljarafe se está arrancando, también en zonas de algodón y remolacha de Cádiz. Hay cultivos que ya no son rentables y el agricultor hace números y ve que la almendra es más rentable incluso que el olivar y el cítrico.

¿Tanto como los subtropicales?

No tanto. Es el primero, pero está limitado geográficamente y son muy delicados, y un mal año te parte.

«Creo que Andalucía duplicará su capacidad en cinco años»

¿Almensur tiene buena salud? ¿Cuántos presidentes ha tenido?

Dos nada más. El actual, Francisco Salcedo, de Ardales, que estuvo veintitantos años, hizo un paréntesis de tres por temas personales, y a los tres años lo aclamaron los socios para que volviera. Con él empezamos a crecer. Nuestro origen estuvo en unos ingenieros que trabajaban en la Administración y cultivaban almendros y crearon la cooperativa porque hasta entonces ese mercado era una usura total. Fue difícil. Al principio, aquí sólo se partía almendra, pero ahora hacemos de todo, almendra en láminas, partida, pelada y tenemos instalaciones para doblar capacidad.

¿Cómo se toman las decisiones en Almensur?

Hay un consejo rector de nueve personas con representantes de toda Andalucía y la dirección la formamos el director general Antonio Hidalgo y yo. Las asambleas son muy buenas, entre otras cosas porque las cosas van bien, hay precio. Nunca hemos dejado de pagar un kilo de almendra.

¿Qué planes tienen a medio plazo?

Darnos a conocer más en todas las cooperativas agrícolas andaluzas, donde ya muchos agricultores se están haciendo almendreros. La expansión está sobre todo en Granada, Sevilla, Huelva y Córdoba. Ya contamos con la mayor cooperativa de fresa de Lepe, La Bella, que es socio nuestro desde los 90 porque tenían cien socios también almendreros. También con la mayor de Écija. La principal de Palma del Río va a decidir la asociación con nosotros de cultivadores de cítricos que piensan cambiar. El mundo de la almendra, que era de la Andalucía oriental, ahora lo está siendo de la occidental. Queremos también que las ayudas europeas vayan a los pequeños agricultores para que no abandonen este cultivo en los suelos más difíciles.

¿Y se dejarían querer por DCOOP?

Creo que los dos estamos en temas diferentes. Compartimos muchos socios porque la mayoría de almendreros son olivareros.

¿Qué datos maneja de aumento de producción en Andalucía?

Calculo que en cuatro o cinco años se duplica la producción. Eso no supone mucho, pero a nivel europeo somos los líderes indiscutibles.

¿A qué rentabilidad se refiere para la almendra?

A igualdad de fincas, se le gana un 10 o 15 por ciento más. Al agricultor tradicional no le gusta arrancar árboles, ni nosotros lo animamos, pero sí a plantar almendros en vez de cereales o cebollas, por ejemplo. Los que lo han hecho están contentos, y el gran factor es la demanda mundial. Si ya antes era imposible atenderla, ahora menos porque crece anualmente un cinco por ciento y los expertos en EE.UU. dicen que los precios se mantendrán altos. La almendra le gusta a todo el mundo y sin necesidad de publicidad, han bastado estudios como uno de la universidad de Harward sobre las propiedades de la almendra para prevenir el cáncer o os infartos para que en EE UU se haya disparado el consumo y también en los países donde ya era algo tradicional. Además, en los emergentes, como China e India, han empezado a comerlas.

Cuando empezó usted en el sector ¿qué cifra se consumía en España?

Estamos en 1,2 kilos por persona y año. Siempre la hemos consumido: en repostería, helados, mantecados, como aperitivo... En España no llegamos a 40 millones de kilos de producción y consumimos cien. Los americanos estaban en 80 gramos y ahora están en 560. Los alemanes son como nosotros, unos monstruos comiendo almendras. Les gusta mucho en una especie de mazapán, y además lo valoran como producto ecológico. En China ya se consumen 30 gramos, pero, claro, con 1.600 millones de personas, se llega fácil a millones de kilos. India igual. Ya nos falta producto. Nuestra gran ventaja es que los grandes consumidores son nuestros vecinos, aquí en Europa. A los americanos les sale caro traer producto a España y en sabor y calidad somos líderes indiscutibles. Tenemos tres veces más mercado potencial que almendras.

Como se le acerque alguien con dinero, le veo animándolo a invertir en alendros

Exacto. Es que la preocupación de la gente es cómo venderlas, y cuando vamos por toda Andalucía, de lo que más se sorprenden es de que tengamos aquí, en Málaga, un gran canal de comercialización como Almensur. No vinimos ayer. Llevamos 40 años, desde 1977 , y siempre liquidando por encima del mercado. No nos conocen y nos ven como una pieza segura. Tenemos centros para facilitar la entrega en Padul, Huéscar y en Los Filabres. Nosotros damos el mejor precio, pero exigimos disciplina a nuestros socios, algo que no gusta a todos en el campo.

¿Cuántas hectáreas se han plantado de almendros en Andalucía en estos años?

Estimamos que unas cinco mil hectáreas, muchas de ellas de regadío, que dan cuatro o cinco veces más rendimiento.

¿Hay inversión extranjera interesada?

Aquí, todo de momento es capital andaluz, pero hay proyectos. El capital ha entrado en la alimentación ante la caída de inversiones de otro tipo. Una finca de almendros empieza a ser rentable al quinto año. Los agricultores que conozco son andaluces, y sí, hay algunos casos de quienes han comprado fincas en Portugal, porque la tierra es más barata. A los nuevos agricultores las cuentas le salen con precios de 3,5 euros. En mi opinión, los precios actuales se estabilizarán en cinco euros.

¿Se han quitado cítricos en el Guadalhorce para plantar almendros?

Aquí vivimos el hundimiento del cítrico, pero como no suele ser el ingreso clave en la casa... Hay mucho minifundismo y se mantiene ese terreno así con la expectativa de que será suelo para construir. En el valle no se ha puesto ni una hectárea.

¿Cómo se ha estado pagando la almendra al agricultor en los últimos años?

En 2012, a cuatro euros y medio, en 2013 se puso cerca de los seis y en eso estamos. Ha sido una subida enorme, con precios que yo creo irreales, un precio especulativo que distorsiona el mercado, porque en la calle, mínimo, está a 12 o 13 euros el kilo. Y si es en un país de Europa, imagínese. Pero eso está pasando con todos los frutos secos. Los americanos quisieron quedarse con el mercado europeo vía precios porque ¿cómo podía ser un kilo a 3,5 euros si uno de pistachos eran siete? Ahora, se pagan a 10, las nueces a 15. Se ha juntado el cambio euro-dólar, y eso ha encarecido la importación un 40 por ciento.

¿Qué política de precios siguen en Almensur?

A todos los socios, les liquidamos el año pasado a 6,20 el kilo, cuando fuera de la cooperativa, el más espabilado no pudo vender a más de 5,50. Este año, nada más entregar la almendra, han recibido cinco euros de anticipo por kilo. Eso es el doble de lo que se percibía por todo. Ha sido posible porque la situación de la economía ha cambiado y no tenemos que llorarles a los bancos como antes.

¿No les parecía buena garantía varios millones de kilos de almendra en sus instalaciones?

No. Eso ha cambiado. Ahora los bancos nos preguntan si no queremos más dinero.

¿Qué teme de todo este boom?

Nada. Hay mucha demanda y cualquier fruto seco es un bien escaso. Almendras, anacardos, pistachos o avellanas son frutos en el fondo exóticos que no se dan en muchos países.

¿Ustedes venden producto a Borges?

No. A veces les hemos comprado, pero Andalucía es su mayor proveedor. Ellos tienen incluso almendrales en EE.UU. Lo que nos falta a los andaluces es apostar por nuestro producto, unirnos, y apoyar el cooperativismo.

¿Qué política siguen?

A todos, les liquidamos el año pasado a 6,20 el kilo. Este año, nada más entregar, cinco euros de anticipo. Eso es el doble de lo que percibía el todo. Antes teníamos que llorarle a los bancos, ahora la cosa ha cambiado.

¿No les parecía buena garantía tres millones de kilos de almendra?

No, pero eso ha cambiado. Ahora nos preguntan si no queremos más dinero.

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