Dia disparó sus números rojos a 150 millones en el primer trimestre, casi nueve veces más

El magnate Mikhail Fridman, líder del grupo inversor ruso que es el primer accionista de Dia. :: Sergei Karpukhin / reuters/
El magnate Mikhail Fridman, líder del grupo inversor ruso que es el primer accionista de Dia. :: Sergei Karpukhin / reuters

La cadena baja sus ventas hasta un 10% y duplica su agujero patrimonial, aunque aplaza al 31 de mayo el vencimiento de 912 millones en créditos

J. A. BRAVO MADRID.

El agua de los malos resultados que llegaba al cuello de Dia amenaza ahora con ahogar directamente a la tercera mayor cadena de supermercados del país, que parece más cercana a acabar pidiendo el concurso voluntario de acreedores antes del verano que a salvar, al menos a corto plazo, la posibilidad de quiebra técnica. Esta es ahora su prioridad, pues tiene apenas un mes para dar la vuelta a un patrimonio negativo que casi se ha duplicado de enero y marzo hasta un «rango estimado» de 170 a 180 millones de euros.

Este primer trimestre del año ha resultado muy negativo para las cuentas del grupo, según avanzó ayer el consejo de administración en un comunicado remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). En él reconoce que su negocio podría haberse desplomado hasta un 9,9%, al pasar de unas ventas netas de 1.792,9 millones de euros en el mismo período de 2018 a 'solo' 1.615 millones ahora. No obstante, los gestores prefieren utilizar un cálculo más benévolo.

Así, recurriendo a las ventas comparables, rebajan esa caída a un 4,3% al dejar su saldo en 1.715 millones. Con ello el empeoramiento sería solo de un punto respecto al último trimestre del año pasado (-3,4%), aunque se observa que el horizonte se ha ennegrecido con el paso de los meses: en enero su facturación bajó un 1,6%, en febrero un 3,2% y en marzo el descenso llegó al 7,9%.

El plazo de aceptación de la OPA de los inversores rusos vence el martes sin sumar apenas apoyos

La dirección de la compañía «confirma» esa «tendencia negativa» y el «deterioro progresivo», que achaca «principalmente» a la «incertidumbre» sobre su situación financiera que ha hecho mella en los proveedores. Y es que -reconoce- la propia situación de la empresa, junto a «los comentarios de las agencias de calificación y el impacto mediático en general», hicieron que la «percepción negativa del mercado» se viera «amplificada» por las «drásticas decisiones de reducir riesgos» tomadas por las aseguradoras comerciales de sus operaciones. Esto «conllevó un endurecimiento de las condiciones» de sus suministradores, que a su vez «dio lugar a un aumento sustancial de los niveles de rotura de 'stocks'» de los almacenes y tiendas, esto es, menos producto disponible en ellos y problemas de abastecimiento que redujeron las ventas.

El resultado operativo de Dia también cayó de forma notable (-115 millones de euros en el peor de los casos, casi 19 veces más que hace un año), mientras que las perdidas netas se multiplicaron prácticamente por nueve, al quedar en una horquilla de entre 140 y 150 millones frente a los 16,3 millones en números rojos de enero a marzo de 2018. La mitad de esos malos resultados se debió a la caída del negocio ordinario, con una «disminución general» de las ventas y el «impacto inicial negativo» de varias iniciativas «estratégicas», como el aumento en la frecuencia de reposición de productos en tiendas o la mejora en la comercialización de los frescos.

A medio y largo plazo, no obstante, el consejo espera que esas mismas medidas «impulsen las ventas y el tráfico de clientes». Pero de momento pesa mucho más lo negativo, como los «mayores costes» por el alquiler de parte de los locales que ocupan sus tiendas y la transformación de algunas franquicias en centros propios. A ello se unen otros elementos «extraordinarios de carácter singular», como la provisión de 39 millones por el coste del ERE para 1.600 de sus empleados -casi el 6% de la plantilla, aunque descontadas las recolocaciones se quedan en 1.248 despidos- ya impugnado en los tribunales o los diez millones que prevé pagar a asesores financieros, auditores y abogados por su situación actual.

Y encima la deuda con la banca acreedora se disparó un 17% el primer trimestre hasta 1.702 millones, 250 millones más que hace un año. El único pequeño alivio al respecto es que el consejo ha logrado un mes más de plazo, hasta el 31 de mayo, para el vencimiento de las actuales líneas de financiación sindicadas con una decena de entidades por un importe total de 912,1 millones.

Por eso la dirección de Dia insiste en apoyar la OPA de LetterOne, la sociedad que agrupa a varios inversores rusos liderados por el magnate Mikhail Fridman y que controla el 29% de la sociedad. El plazo de aceptación finaliza este martes y el primer accionista apenas suma apoyos entre los minoritarios -solo reunía el 5% hasta Semana Santa-, mientras el inversor francés Emmanuel Boussard sube al segundo lugar (4,7%).