La CNMV se desliga de Bankia: «Autorizar un folleto no implica que la información sea correcta»

El expresidente de la CNMV, Julio Segura. :: efe/
El expresidente de la CNMV, Julio Segura. :: efe

Los responsables del supervisor en su salida a Bolsa apuntan al auditor y al Banco de España y restan valor a la bajada de precio ante un rescate

J. A. BRAVO

madrid. De perfil. Así parecieron ponerse ayer durante el juicio por la polémica salida a Bolsa de Bankia en 2011 quienes dirigían entonces la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), su entonces presidente Julio Segura y el vicepresidente Fernando Restoy. Tanto es así que el primero llegó a afirmar ante el tribunal de la Audiencia Nacional que «autorizar el folleto de emisión no quiere decir que la información contenida sea correcta».

Su comparecencia como testigos mantuvo el tono, y la línea argumental, de la que ya realizaron el 13 de marzo de 2017 ante el juez instructor del caso, Fernando Andreu. Entonces fue como investigados y luego serían exculpados por la Audiencia, aunque matizó que «la ley penal no castiga la ausencia de actividad de la autoridad económica».

«Omisión de decisiones», ese es el reproche que los magistrados lanzaron hace dos años sobre ellos, pero insuficiente para juzgarles. Ayer intentaron justificar que si las tomaron y que fueron «correctas», aunque limitadas por sus facultades profesionales. «Sobre la fiabilidad y la calidad de la información -afirmó Segura-, la CNMV no es responsable porque no tiene competencias para repetir el trabajo de los auditores (en este caso, Deloitte) o del supervisor (el Banco de España)».

Un reproche que extendió luego, al señalar que la «corrección» del folleto «es responsabilidad de quienes elaboran las cuentas (el equipo gestor de Bankia que presidía Rodrigo Rato)» y, de nuevo, «de los auditores». Pero, ¿y la CNMV? Reiteró otra negativa por respuesta pese a la insistencia del abogado de la acción popular que ejerce la CIC, el exdiputado de UPyD Andrés Herzog. Todo les «pareció correcto, dentro de nuestras funciones», precisó.

Por ejemplo, sobre el fuerte descuento (casi el 75%) con el que salieron las acciones del banco al mercado respecto a su valor en libros y al que se remitía el folleto, Segura dijo que se fijó «con total transparencia y con inversores -señaló que 16.000 profesionales de este ámbito así lo establecieron- que arriesgaban su dinero», así como que el precio «no debía ser tan raro» cuando se mantuvo «estable» hasta febrero de 2012. «Esto para la CNMV era suficiente y ya está», quiso zanjar la cuestión. Su entonces número dos, sin embargo, fue más allá en una explicación bastante llamativa.

Para Restoy, la rebaja no tendría que afectar a los balances de Bankia ni de su matriz, BFA. «Una cosa es el valor de mercado y otra el contable», apuntó, al tiempo que acusó a los peritos judiciales (inspectores del Banco de España) de incurrir en un «error material» en su informe porque «no había obligación de reconocer de forma inmediata» esa minusvalía en las cuentas.

«Los cálculos estaban mal, BFA no entraba en patrimonio negativo», sostuvo -aunque sin aportar cifras para contradecir las conclusiones periciales- el que también fuera después subgobernador del Banco de España y presidente del FROB. «Y aún en ese caso -admitió-, no se hubieran visto afectados los inversores», porque «se hubiera anticipado la nacionalización» de la matriz. «Solo habría tenido repercusión en la gobernanza del grupo», insistió pero obviando el previsible desplome de la cotización en esa tesitura y la pérdida de valor de los títulos.

Y de la polémica dotación de las pérdidas de BFA-Bankia contra reservas y no resultados, Segura afirmó que fue legal y que hacerlo al revés no hubiera influido en el mercado. «La ley no exige resultados positivos para salir a Bolsa, aunque que lo dificultaría es obvio», asumió.