BBVA admite que puede sufrir un «impacto económico» por el caso del espionaje

El presidente de BBVA, Carlos Torres, y su antecesor, Francisco González, el año pasado. :: i. gil/
El presidente de BBVA, Carlos Torres, y su antecesor, Francisco González, el año pasado. :: i. gil

Reconoce el «riesgo reputacional» por la investigación abierta en torno a Villarejo de la que, aclara, no sabe cuándo finalizará

JOSÉ M. CAMARERO

Entre todos los riesgos que pueden afectar a BBVA -evolución de las economías donde opera, política de tipos de interés del BCE, conflictos hipotecarios como el índice IRPH-, el banco ha reconocido por primera vez y de forma oficial que un caso ajeno al propio negocio, el del supuesto espionaje encargado al excomisario Villarejo, se une a los problemas potenciales a los que tendrá que hacer frente este año. La entidad apunta en su informe de gobierno corporativo que, si se confirman, este tipo de prácticas «podrían tener un impacto negativo» que puede ser «reputacional o económico» para la corporación.

Un mes después de que se filtraran informaciones acerca de los trabajos encargados supuestamente por el banco a la firma de seguridad Cenyt -vinculada a Villarejo- para rastrear las vidas de empresarios, políticos y periodistas y evitar el asalto accionarial de Sacyr Vallehermoso, el banco plasma en ese informe y en el de gestión la realidad del problema del espionaje. Aunque en todo caso relaciona sus futuras consecuencias a que se verifique la «contratación de actividades presuntamente irregulares».

Por ahora, BBVA no se ha visto inmerso en ninguna investigación judicial, porque no ha recibido constancia alguna de las demandas que iban a presentar alguno de los ciudadanos teóricamente espiados, como el exministro socialista y exdirector del Servicio de Estudios del propio banco, Miguel Sebastián, o la acción que iba a plantear la organización Manos Limpias. La corporación no tiene sobre la mesa «ninguna notificación» al respecto.

Admite que pesa la sombra judicial, aunque por ahora no ha recibido ninguna notificación de demanda

Pendientes del 'forensic'

La entidad aclara a la CNMV en ese documento de obligada remisión al supervisor que sigue en marcha la investigación interna ('forensic') que ordenó el presidente, Carlos Torres, a PwC, Garrigues y Uría para aclarar lo sucedido hace 14 años, cuando el expresidente Francisco González veía cómo podrían usurparle el poder si triunfaba la operación liderada por la inmobiliaria presidida entonces por Luis del Rivero. BBVA anticipa que «no es posible predecir el ámbito o duración» de ese análisis «ni su posible resultado» o «implicaciones».

La constatación de esta contingencia llega dos semanas después de que el actual presidente, Carlos Torres, compareciera públicamente para presentar los resultados del banco en 2018. En esa comparecencia ya advirtió de que, a pesar de las voces que le instaban a actuar con su antecesor para evitar dañar la reputación de BBVA, no iba a tomar «ninguna decisión hasta que termine la investigación».

Torres, que fue propuesto como consejero delegado y posteriormente presidente por el propio González, realizó una férrea defensa de su predecesor ante la polémica por la supuesta trama de espionaje. «Yo le creo», aclaró. E indicó que le tiene como «un guía y una referencia» en el trabajo que ambos han compartido en los diez últimos años. De sus conversaciones durante los últimos días, desde que varios medios comenzaran a publicar informaciones al respecto, González le habría transmitido a Torres que su conciencia «está muy tranquila». Porque, según le explicó, «no sabía nada de las irregularidades» publicadas.

Avisos de los supervisores

Durante los últimos días, el banco se ha situado en el centro de todas las miradas de los supervisores, el Gobierno y los empresarios. Tanto desde el Banco Central Europeo (BCE), como desde el Banco de España a través de su gobernador, Pablo Hernández de Cos, pasando por la ministra de Economía, Nadia Calviño, se han reproducido llamadas instando al esclarecimiento del caso lo antes posible para evitar un daño reputacional cuyo impacto vaya más allá de la propia imagen de la corporación. El BCE no realizará ninguna recomendación sobre las medidas que debe tomar la entidad hasta que no tenga en sus manos el informe de investigación.

Sin embargo, el pasado lunes, el vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, volvió a recordar al BBVA la necesidad de aclarar lo sucedido en este caso. «Los más interesados» en hacerlo -indicó- «son los propios gestores de la entidad». De Guindos instó a «clarificar» los hechos y a que todo ello se haga «con rapidez» por el propio bien de la imagen del banco. Aunque, a tenor de lo explicado por el banco, el resultado del análisis no se conocerá a corto plazo.

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