El Banco Mundial prevé una mayor caída del crecimiento global por la guerra comercial

Calcula un avance de la economía de solo el 2,6% este año, peores cifras que la OCDE, aunque los países emergentes llegarán al 4,6% en 2020

EDURNE MARTÍNEZ

madrid. Aumenta el pesimismo entre los organismos internacionales. El Banco Mundial publicó ayer su informe semestral económico en el que calcula que el crecimiento mundial se reducirá este año hasta el 2,6% y aunque aumentará en 2020, solo lo hará en una décima. Estos datos son bastante peores que los de otras organizaciones como la OCDE, que hace unas semanas aseguraba que la economía global se ralentizaría este año hasta el 3,2%, «el menor avance de los últimos 30 años», mientras que auguraban un repunte al 3,4% en 2020, siete décimas más que el Banco Mundial.

El organismo con sede en Washington achaca las bajas perspectivas al aumento de las barreras comerciales, las tensiones financieras y la desaceleración «más pronunciada de lo esperado» en varias de las principales economías. Lo mismo que la OCDE, que responsabilizó directamente de la ralentización global a la guerra comercial entre China y Estados Unidos. Según sus cálculos, la caída del gigante asiático puede suponer la desaceleración de todos los demás en efecto dominó.

El informe se centra también en el crecimiento de las economías emergentes y en desarrollo. Ven un avance «limitado» por el «poco dinamismo de la inversión» y los riesgos comerciales. A pesar de que prevén un crecimiento del 4% este año y del 4,6% en 2020, esta expansión económica es «muy vulnerable» a perturbaciones financieras y comerciales como las actuales. «Los países más pobres enfrentan desafíos más difíciles por su fragilidad, aislamiento geográfico y la pobreza arraigada», señaló la vicepresidenta de Crecimiento Equitativo del Banco Mundial, Ceyla Pazarbasioglu, que dejó claro que, «a menos que puedan seguir una trayectoria de crecimiento más rápido, el objetivo de reducir la pobreza a menos del 3% para 2030 seguirá siendo inalcanzable».

El endeudamiento público ha aumentado «considerablemente» en las economías emergentes y en desarrollo. Según el Banco Mundial, se debe a que las reducciones de los coeficientes de deuda pública conseguidas con tanta dificultad antes de la crisis financiera se han revertido. Estos países «deben lograr un cuidadoso equilibrio entre contraer deuda para promover el crecimiento y evitar los riesgos relacionados con el sobreendeudamiento», alertan los expertos.

En esta línea, el presidente del organismo, David Malpass, explicó que «un crecimiento económico más solido es fundamental para reducir la pobreza y mejorar los niveles de vida de toda la población». Destacó que actualmente el impulso económico «sigue siendo débil, en tanto que los elevados niveles de deuda en las economías en desarrollo les están impidiendo lograr su potencial». Malpass, elegido en abril como nuevo presidente del Banco Mundial, dijo que las reformas son «urgentes» para «mejorar el clima de negocios y atraer inversión».

Caída de la eurozona

Pero los países más desarrollados no salen mejor parados. Respecto a la eurozona, el informe prevé un menor crecimiento por la caída de las exportaciones y la inversión. Estima que, «a pesar del respaldo continuo de las políticas monetarias», el debilitamiento del comercio y la demanda interna podría afectar a la actividad económica. Calculan un avance del 1,4% en 2020, en línea con las previsiones de la OCDE.

El protagonista de la guerra comercial, Estados Unidos, verá cómo su crecimiento disminuye al 2,5% este año y al 1,7% en 2020, un nivel bastante por debajo del avance del 2,8% y 2,3% que planteó la OCDE en sus últimas previsiones.

Por otro lado, la tasa de crecimiento de los países de bajos ingresos aumentarán al 5,4% este año y al 6% en 2020. Estas cifras, aunque mucho más altas que la media, siguen siendo «insuficientes» para reducir la pobreza, dice el informe. Aunque varios países de ingresos bajos pasaron a la categoría de ingresos medianos entre los años 2000 y 2018, los que se han quedado en la parte más baja se enfrentan a desafíos «más complicados para lograr un avance similar». Son países «frágiles», que están en «desventaja» porque dependen mucho de la agricultura y, en muchos casos, también por sus condiciones geográficas.