El Banco de España alertó de los problemas del 'ladrillo' de Bancaja antes de la fusión

J. A. BRAVO

madrid. La antigua cúpula del Banco de España cerró ayer sus testimonios en el juicio por la salida a Bolsa de Bankia y, aunque sigue apuntando a la crisis como el principal desencadenante de su agujero multimillonario, admite ahora que había problemas anteriores con alguna de las cajas de ahorros que la integraron.

Así lo reconoció el que fuera director de Supervisión, Jerónimo Martínez Tello, quien declaró que se reunieron con el presidente de la caja valenciana, José Luis Olivas, para advertirle de que por su delicada situación financiera les iba a «costar un tremendo esfuerzo» superar la crisis. Le pidieron que buscara una «integración» que conllevara ayudas públicas, pero él se negó hasta dos veces.

Le explicaron que presentaba «dos debilidades» que dificultarían la «travesía del desierto» en que se encontraba: de un lado, su propia estructura financiera por su política crediticia y alta dependencia del mercado mayorista, y por otro su elevado porcentaje de riesgo inmobiliario (sobre todo promotor), superior al 24%. La intervención final de Fernández Ordóñez convenció a Olivas, aunque Martínez Tello matizó que la integración fue una decisión de las entidades, no del Banco de España, que solo le aconsejó que ésta tuviera mayor tamaño.

El supervisor respaldó la fusión pese a advertir luego que la gestión de BFA-Bankia estaba «muy politizada» y no fue hasta diciembre de 2011 -medio año después de estrenarse en Bolsa- cuando «se encienden las alarmas». También contó el testigo que el presidente de la entidad, Rodrigo Rato, llegó a plantear fusiones con Catalunya Caixa y NCG Banco.