Las asociaciones de consumidores alertan de prácticas abusivas en los microcréditos

La mayoría de estos créditos suelen concederse de forma 'online' y sus intereses son desorbitados./SUR
La mayoría de estos créditos suelen concederse de forma 'online' y sus intereses son desorbitados. / SUR

Estos préstamos suelen concederse a través de Internet bajo señuelos como «tu dinero en diez minutos»

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

Los préstamos, en principio concebidos como herramienta para financiar gastos imprevistos, pueden acabar convirtiéndose en una tortura para las familias. La Asociación de Usuarios de Bancos, Cajas y Seguros (Adicae) advierte del «carácter abusivo» de muchos de los créditos al consumo actuales, hasta un 72 por ciento más caro que la media de la Unión Europea. La asociación denuncia que la banca busca «seguir ganando dinero a costa de los consumidores» y sostiene que el tipo medio en préstamos de entre uno y cinco años, los más comunes, se sitúa en el 8,3 por ciento, «casi el triple del interés legal del dinero, algo que los sitúa en la usura». Adicae considera «urgente» establecer criterios comunes «ante la dispersión legislativa» del sector, que a menudo supone un coladero para empresas y productos sin control que atropellan los derechos de los clientes.

Aumentan las concesiones

La asociación pone énfasis en los microcréditos ofertados por empresas bajo cláusulas fraudulentas. Estos pequeños préstamos suelen concederse de forma 'online' por sociedades privadas que, al no ser bancos o establecimientos financieros, no están supervisadas por el Banco de España. Los trámites para obtener el dinero son sencillos y rápidos y el ingreso se realiza en menos de 24 horas, pero las condiciones son abusivas, con devoluciones en un plazo máximo de 30 días, y los intereses alcanzan los cuatro dígitos, muy por encima de los créditos convencionales. En tiempos de crisis, sin embargo, autónomos y familias se han aferrado a estos préstamos rápidos que, en caso de impago, acaban derivando en un aumento disparatado de los intereses e incluso en una cascada de llamadas telefónicas a horas intempestivas solicitando la devolución.

Aunque en 2015 el Tribunal Supremo puso coto a estos créditos, declarando usuarios y, por tanto, nulos aquellos intereses que dupliquen el tipo medio del mercado, Adicae advierte de que los créditos al consumo se han convertido «en una jungla de productos envenenados» por la variedad de préstamos y la falta de supervisión y normativa: «Los consumidores son los grandes paganos de la crisis de liquidez y solvencia por la que sigue atravesando la banca española, que sigue necesitando engancharse al grifo del crédito del Banco Central Europeo». La TAE (tasa anual equivalente o efectiva: el tipo de interés que indica el coste o rendimiento efectivo de un producto) resulta desorbitada, con intereses que superan el 13 por ciento (al consumo), el 27 por ciento (tarjetas), el 3.500 por ciento (rápidos) o el 4.500 por ciento (microcréditos), «aprovechándose la situación de necesidad por la que suele pasar el cliente que acude a esta vía de financiación».

«Los créditos al consumo se han convertido en una jungla de productos envenenados, advierte Adicae

Las financieras, relata la asociación, no suelen advertir de los riesgos para el patrimonio del usuario en caso de impago y en ocasiones juegan con la falta de información del consumidor. También la publicidad suspende, con señuelos del tipo «dinero en 10 minutos» o «sin avales», haciendo creer que la concesión es automática e incluso gratuita, al ofertar un primer micropréstamo de bienvenida sin gastos. Entre los consejos que enumera Adicae para evitar caer en estas trampas destaca leer bien el contrato y la letra pequeña, acudir a asociaciones de consumidores en caso de duda, hacer bien las cuentas «porque puede que pidas un crédito para irte de vacaciones y lo estés pagando hasta las próximas vacaciones o incluso después» y guardar todo tipo de papeles (publicidad y contrato) para reclamar en caso de abuso.

La abogada de la Unión de Consumidores de Málaga, Celia Martín, recuerda que los créditos al consumo «surgen de la necesidad de las familias de adquirir distintos bienes, con precio aplazado, y se caracterizan por tener un coste más alto que los préstamos al uso en un plazo de devolución mucho más corto, exigiéndose menos garantías y entregados casi inmediatamente». Esta situación conlleva que los tipos de interés fijados «sean muy elevados» y que, en el caso de que exista demora, «el coste sea desorbitado». Desde la Unión de Consumidores consideran que, al contratar este tipo de préstamo, «lo primero que debe plantearse el consumidor es su capacidad de pago, porque si no tiene la total seguridad de que podrá cumplir con los plazos establecidos de reintegro debe desestimar esta opción totalmente».

Martín también alerta de las tarjetas que se conceden «en teoría sin ningún tipo de contraprestación», por la que se dispone de un importe mensual con beneficios en distintos establecimientos. En los contratos que se suscriben al efecto, la entidad financiera puede unilateralmente ir ampliando ese importe, con lo que la cuota mensual aumenta sin que el consumidor lo sepa.

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