La banca utiliza cada vez más letra pequeña en la publicidad de sus productos

Sede central del Banco de España en Madrid. :: AFP/
Sede central del Banco de España en Madrid. :: AFP

El Banco de España ha instado a las entidades a rectificar sus anuncios en 160 ocasiones hasta marzo, la mitad de casos que en todo 2018

JOSÉ M. CAMARERO MADRID.

Los anuncios de los bancos han iniciado el año con algunas tretas de 'marketing' que han provocado la actuación del Banco de España al instarles para que rectificaran esa publicidad de los productos que ofrecen a sus actuales clientes o a los potenciales usuarios que quieren atraer. En concreto, el supervisor ha notificado 160 requerimientos a las entidades financieras entre enero y marzo.

La cifra es llamativa porque representa más de la mitad de todas las actuaciones que llevó a cabo el Banco de España en esta materia durante los 12 meses de 2018, cuando registró 309 casos de publicidad con una letra demasiado pequeña como para que los ciudadanos comprendan las condiciones de los productos que les ofrecen.

En concreto, los motivos más habituales de estas notificaciones giran en torno a la TAE (Tasa Anual Equivalente), bien por discrepancias en su cálculo o por no aparecer en la publicidad de productos de financiación sin intereses pero que incluyen el cobro de comisiones.

El requerimiento es una comunicación formal en la que se da un plazo de dos días hábiles a la entidad afectada para que modifique el anuncio o suspenda su difusión. El Banco de España tiene entre sus funciones el control de la publicidad de los productos bancarios para que los clientes reciban una información «clara, suficiente y objetiva».

De hecho, la institución cuyo gobernador es Pablo Hernández de Cos, ha reforzado sus mecanismos para monitorizar la publicidad de productos y servicios en redes sociales y nuevos canales digitales de comunicación. E incluso someterá próximamente a audiencia pública una nueva circular sobre publicidad para adecuar la normativa a los cambios que se han ido produciendo en esta actividad desde la aprobación de la vigente, en 2010.

El último informe del Servicio de Reclamaciones del supervisor (el de 2017) ya apuntaba que existía «un elevado y creciente número de requerimientos de cese o rectificación» a las entidades, lo que podría constituir «un indicio de relajación de los procedimientos internos» a la hora de diseñar la publicidad. Por tipo de producto, el mayor volumen de piezas valoradas correspondió aquel año a préstamos personales (39%), cuentas y depósitos (24%) y tarjetas (9%). Por medios, destacaba los elevados porcentajes de piezas difundidas por los digitales (48%) y, ya a cierta distancia, la cartelería (27%) y el correo tradicional (11%).

A pie de calle

Todos este tipo de actuaciones del supervisor enlaza con otras actuaciones, como las comprobaciones realizadas a pie de calle para determinar cómo es el trato que tienen las entidades financieras con sus usuarios en el día a día de una sucursal bancaria. Para ello, los equipos de supervisión del Departamento de Conducta de Mercado de la institución han realizado visitas sorpresa a 189 oficinas de 12 grupos financieros durante marzo.

El objetivo es verificar el el grado de cumplimiento de la normativa de transparencia informativa y protección del cliente. El Banco de España quiere cerciorarse de que esa relación directa es la correcta en cuanto a la comercialización de los productos financieros, sobre todo aquellos que han despertado más conflictos en los últimos años, como las hipotecas, los préstamos personales o las tarjetas de crédito.

Este tipo de supervisión in situ se caracteriza porque los inspectores acuden a las sucursales de una misma entidad a la misma hora y sin previo aviso, en una acción concertada en toda España. Una vez en ellas, se identifican y recaban la documentación que consideren oportuna sobre cómo se proporciona a los clientes la información completa previa a la suscripción de sus contratos.

Los inspectores también toman imágenes de las oficinas para comprobar que la publicidad expuesta no es engañosa y que los mensajes que dirigen a sus clientes se ciñen a la norma. Es la primera vez que el supervisor desarrolla este modelo de inspección masiva y en directo, ya que en ocasiones anteriores las visitas se centraban en una oficina de una entidad.

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