EE UU aplaza tres meses el veto a Huawei, que busca apoyos en Bruselas al sentirse «acosada»

El representante de Huawei ante las instituciones europeas, Abraham Liu, ayer en una conferencia en Bruselas. :: afp/
El representante de Huawei ante las instituciones europeas, Abraham Liu, ayer en una conferencia en Bruselas. :: afp

La UE busca consensuar una postura común, mientras el fabricante chino estudia desarrollar su propio sistema operativo para móviles

J. A. BRAVO MADRID.

La batalla de Huawei es el exponente más importante en la guerra comercial entre Estados Unidos y China, aunque los damnificados directos son millones de usuarios en todo el mundo que pueden ver sus teléfonos móviles convertidos en objetos casi inservibles. Conscientes de ello, ayer desde Washington se hizo un guiño concediendo una prórroga de tres meses en su veto al principal fabricante chino de alta tecnología (hasta el 19 de agosto), gesto que desde Pekín minusvaloraron afirmando que se «subestima» a uno de sus estandartes.

Y es que a priori se trata solo de una moratoria para incluir a Huawei en la lista negra de empresas con las que las compañías estadounidenses tienen prohibido hacer negocios salvo que cuenten con una licencia especial. Aún así, los inversores la acogieron en la Bolsa de Nueva York con subidas para las empresas de microchips de EE UU, que justamente tienen el conglomerado chino uno de sus grandes clientes (11.000 millones de dólares en compras en 2018).

Según el secretario de Comercio estadounidense, Wilbur Ross, la medida «da al sector tiempo para organizarse de manera diferente» y a su propio departamento «la posibilidad de determinar las medidas a largo plazo apropiadas para las empresas de telecomunicaciones, extranjeras y estadounidenses, que usan los equipos de Huawei para algunos servicios esenciales». Algunos expertos recuerdan que el año pasado también estuvo a punto de ocurrir algo parecido con ZTE, otro fabricante chino de móviles, si bien al final se pudieron encauzar las tensiones. De momento, ambos lados de la cuerda parecen estirarla. Al veto del presidente Donald Trump respondió ayer con cierta suficiencia el fundador de Huawei, Ren Zhengfei, quien en una entrevista con varios medios chinos sostuvo que el impacto es «asumible», sobre todo en su mercado interno donde la censura ya bloquea algunas aplicaciones del sistema Android para móviles.

Presenta el Honor 20, su nuevo teléfono, y dice que «la tormenta se quedará en ducha fría», como en VW

«El Gobierno estadounidense subestima nuestras fortalezas. La infraestructura 5G de Huawei desde luego no se va a ver afectada», pues argumenta que sus competidores aún tardarán «dos o tres años» en alcanzarles en ese terreno. No obstante, quiso mostrarse conciliador porque «sigue mereciendo la pena aprender de la profundidad y amplitud de la tecnología estadounidense», aunque insistió en que «no se nos podrá aislar del resto del mundo».

En sus «planes de contingencia» está incluso desarrollar un sistema que compita con Android -su gran problema es que pasaría si hay veto con sus clientes fuera de China-, que ya estudia desde 2012. «Es nuestro plan B», aunque preferirían concertarse con «los ecosistemas de Google y Microsoft». De momento, siguen con su ritmo comercial y ayer presentaron en Londres su nueva serie de móviles Honor 20, 'smartphones' dirigidos sobre todo al público joven.

«Ayer era una tormenta, hoy un chaparrón y en unos días seguramente solo una ducha fría», sostuvieron con aparente tranquilidad desde Huawei, convencidos de que «las grandes marcas siempre se recuperan», como pasó con Volkswagen. Sin embargo, en Bruselas -donde la Comisión Europea ha abierto un período de consultas con todos los Estados de la UE para consensuar una respuesta al veto- el representante del grupo chino ante las instituciones comunitarias, Abraham Liu, dijo sentirse «acosado» por EE UU en un «ataque contra el orden liberal». «Mañana puede pasarle a cualquier otra empresa internacional», previno buscando algún gesto desde Europa.