Alemania no se queda quieta y prepara su nueva receta anticrisis activando el mercado interior

la canciller alemana, Angela Merkel, en una visita a una fábrica de baterías de Daimler. :: Reuters/
la canciller alemana, Angela Merkel, en una visita a una fábrica de baterías de Daimler. :: Reuters

Ante el riesgo de una recesión, las autoridades quieren dinamizar la economía y no perder mano de obra gracias a los contratos 'Kurzabeit'

JUAN CARLOS BARRENABERLIN.

Programas coyunturales, inversiones públicas masivas, rebajas de impuestos y la reactivación de la 'Kurzarbeit', la semana laboral reducida para empresas forzadas a ralentizar su producción, son algunas de las medidas que se debaten ya en Alemania ante la amenaza de una recesión global alimentada por los últimos datos económicos de la primera potencia europea. Y eso sin olvidar las guerras comerciales por los aranceles, la incertidumbre sobre el 'brexit', la crisis de gobierno en Italia y la acentuada inestabilidad en Oriente Medio.

Tras diez años de crecimiento económico ininterrumpido y sortear de manera ejemplar la última crisis mundial, desatada en 2007 por la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos y la quiebra del banco Lehman Brothers, las alarmas ante una posible nueva recesión se han disparado ya en Alemania y con ello en todo el continente europeo. Los más recientes indicadores germanos alimentan esa preocupación.

La economía alemana se contrajo en el segundo trimestre de este año un 0,1% y las predicciones auguran una contracción todavía mayor para el tercero, según la Oficina Federal de Estadística. En junio cayeron las exportaciones germanas un 8%, mientras su producción industrial ha retrocedido un 5% frente al año pasado y el índice ZEW sobre las expectativas coyunturales de los inversores tiene ya un valor negativo de 44,1 puntos.

Aunque reconoce que la economía mundial se dirige a una «fase complicada», la canciller federal, Angela Merkel, considera que no hay motivos de alarma y descarta por ahora tomar medidas extraordinarias. «Por el momento no veo necesidad de un paquete coyuntural», dijo esta semana precisamente en su primer acto público al regreso de las vacaciones veraniegas.

La jefa del Ejecutivo germano recordó que la economía alemana se muestra robusta gracias a la fuerte demanda interna y el bajo índice de desempleo del 4,5%. Además subrayó que está previsto eliminar en gran parte el llamado Impuesto de Solidaridad -una tasa suplementaria del 5,5% para el IRPF y el Impuesto de Sociedades que se introdujo en 1991 para financiar la reconstrucción de Alemania Oriental-, recortar de manera apreciable los trámites burocráticos para las empresas y además realizar inversiones en la protección del medio ambiente.

Medidas todas ellas, «con las que podremos incentivar aun más la demanda interna», dijo la canciller. Igual de confiado se ha mostrado su ministro de Economía, Peter Altmeier, que, en caso de que se produzca una «recesión técnica» estudia ya opciones «para descargar a las empresas, sobre todo a las pymes».

Sin alarmismos

Los expertos tampoco son alarmistas, pero exigen que el Gobierno actué con previsión. Michael Hüther, director del Instituto de Economía de Colonia, piensa como Merkel que «no hay necesidad de intervenir coyunturalmente» y asegura que «la economía alemana, aunque también la europea, se desarrollan de manera robusta pese a la debilidad coyuntural». No obstante, reclama más inversiones públicas para afrontar la digitalización y la lucha contra el cambio climático a fin de practicar lo que llama «política de crecimiento» mediante un fondo público para Alemania de 450.000 millones de euros. Una opinión que comparte Joachim Lang, presidente de la poderosa Confederación de la Industria Alemana (BDI). «Tras una década de fortaleza económica, con un muy alto nivel de empleo y presupuestos públicos con finanzas sólidas ahora hay espacio para dar impulsos», dijo este empresario, partidario de que el Gobierno de un giro a su estricta política financiera y lance un programa de inversiones.

Quien quiere tener los deberes hechos para cuando la esperada recesión se desate es el ministro federal de Trabajo, el socialdemócrata Hubertus Heil, partidario de afinar la 'Kurzarbeit', una herramienta que se mostró efectiva en la crisis financiera pasada para conservar puestos de trabajo. En medio del debate sobre la amenazante recesión, hace pocos días presentó los esbozos de una Ley de Trabajo del Mañana que, dijo, «nos proporcionará todos los instrumentos que necesitemos para afrontar una crisis en el mercado laboral». Entre otras cosas facilitará aun más el acceso al sistema de 'Kurzarbeit', el recorte horario de la semana laboral, a las empresas. Un programa que permite reducir por necesidades de producción los horarios de trabajo y de forma proporcional el salario de los empleados.

La reducción de ingresos es compensada al trabajador por la Agencia Federal de Empleo (BA), a la que sale más a cuenta pagar el 20%, el 30% o el 40% del sueldo que el empleado deja de percibir, que un subsidio por paro completo. Además las empresas mantienen en plantilla mano de obra especializada, que una vez perdida es difícil de recuperar.

Durante el momento álgido de la pasada crisis financiera, ya en 2009, uno de cada 20 trabajadores alemanes estaba sometido a la 'Kurzarbeit'. Actualmente es uno de cada mil, según datos de la referida BA. Esta medida de estímulo tiene una duración máxima de 12 meses, aunque puede ser ampliada hasta 24 en situaciones excepcionales.

Con todo, Alemania sigue teniendo un grave problema de escasez mano de obra especializada, con 1,39 millones de puestos de trabajo vacantes, según el Instituto de Investigaciones sobre Profesionales y del Mercado Laboral de la BA. La sanidad y la hostelería son los sectores con más oferta de empleo.