El plátano rojo, también en Málaga

Aunque no tiene nada que ver con el Plátano de Canarias, es un auténtico desconocido a pesar lleva tiempo en los mercados de la provincia

Plátanos rojos./
Plátanos rojos.

Pasearse por los mercados de abastos de la provincia resulta casi siempre un auténtico placer, por la variedad de la oferta, repleta de productos del lugar e incluso de sitios lejanos; el colorido y el trato directo de los dueños de los puestos con los clientes. Estos mercados son un atractivo incluso para los turistas. Gracias a ellos, muchas personas que nos visitan conocen que somos uno de los pocos lugares de Europa productores de frutas tropicales, del valor que los malagueños da a las hortalizas de calidad, a los productos de siempre. Pero también se llevan en la maleta que somos consumidores abiertos a los sabores y platos propios de puntos lejanos. Un ejemplo de ello es la oferta de productos exóticos que incluso las pequeñas fruterías de barrio colocan ya en sus expositores.

Hoy les presentamos uno de esos productos exóticos y curiosos. Se trata del plátano rojo. Rojo púrpura por fuera. Más bien entre morado y marrón, mientras que por dentro varían desde el amarillo hasta el color rosa pálido. Su piel es más gruesa que nuestro plátano. Son más pequeños y gruesos que los canarios. Tampoco su sabor se aproxima siquiera al plátano canario. Recuerda a la frambuesa, aunque es algo más agrio. Pero cuanto menos es peculiar, aunque nada que ver con el dulzor y el sabor del que procede de Canarias.

Al tratarse de una fruta exótica, diferente, es algo a lo que no estamos acostumbrados, aun cuando hay empresas que llevan tiempo comercializándolo en Málaga.

En la capital es fácil encontrarlos. Un lugar donde no suelen faltar es el puesto de Antonio y Salomé en el mercado de Atarazanas. Según Antonio Nieto, su precio ronda los ocho euros el kilo y los trae de la lejana Sri Lanka, un país insular de Asia, ubicado en pleno golfo de Bengala, que está lleno de plátanos de diferentes formas, colores, tamaños, texturas y sabores. Se dice que en el mundo hay casi 1.000 variedades de plátanos. Sólo en Sri Lanka hay unas 29 variedades.

En América se le conoce como banana roja, tafetán, guineo morado, plátano colorado y plátano rojo.

La variedad procede de América y comparte genética con el plátano canario. Se comen como una fruta, crudos, pero también se pueden freír y tuestan con más facilidad.

El Instituto Canario de Investigaciones Agrarias (ICIA) trajo las primeras semillas de esta variedad de La Martinica hace 20 años, de una colección de un centro de investigación francés. Desde 2015 hay agricultores canarios que los están intentado producir.

Es poco conocido en España porque su destino suele ser los pequeños mercados locales de las zonas de producción mundial.

Los que se importan a España estas frutas son empresa especializadas en frutos exóticos de todo el mundo.

Plátano canario

Como ya hemos dicho, el plátano rojo no tiene nada que ver con el Plátano de Canarias, que es un producto único. El plátano canario recibió el sello de Indicación Geográfica Protegida (IGP) a finales de 2013, convirtiéndose en el único plátano del mundo que cuenta con este reconocimiento. Esta distinción garantiza la singularidad y el origen de nuestros plátanos, reconociendo al plátano de Canarias como un producto único y de calidad.

El plátano de Canarias es una fruta con un sabor delicioso y único, y además muy nutritivo. Aporta vitaminas y minerales esenciales para los más pequeños en una etapa de la vida donde su crecimiento y desarrollo es máximo. Su vitamina B6 favorece al normal funcionamiento del sistema inmunitario, nervioso y de la función psicológica, además de ayudar a la formación normal de glóbulos rojos. Además, es fácil de comer y se puede llevar a todas partes. Es una fruta cardiosaludable al ser fuente natural de potasio, que contribuye a mantener la presión arterial en niveles normales. El plátano de Canarias también contiene azúcares de forma natural y es una buena fuente de fibra. A los deportitas les aporta de hidratos de carbono de fácil asimilación y potasio que contribuye al funcionamiento normal de los músculos. Además está recomendado para mujeres embarazadas, pues aporta energía en poco volumen y contiene nutrientes, como el manganeso y la fibra, que ayudan a cubrir las necesidades de energía y nutrientes para la madre y el feto.

En el siglo XV se llevaron las primeras plataneras a las Islas Canarias, procedentes del sudeste asiático y en 1526 la planta ya estaba aclimatada y asentada en las islas. Los marinos cargaban plátanos verdes en sus barcos para alimentarse en sus viajes a América. También empiezan a ser conocidos para los viajeros ingleses, que los adquieren en sus escalas de regreso al Reino Unido. Esto hace que en la década de 1880 los ingleses fomentaran su cultivo, exportando la fruta a las islas británicas. Desde el comienzo del siglo XX, el cultivo del plátano en las Islas Canarias ha aumentado hasta las 9.000 hectáreas actuales. Poco a poco, los plátanos de Canarias se han ido popularizando hasta llegar a las mesas de millones de hogares. Actualmente, el plátano de Canarias se produce en seis islas (Tenerife, La Palma, Gran Canaria, EL Hierro, La Gomera y Lanzarote) con una media de producción anual de 433 millones de kilogramos en 2016. Tenerife y La Palma son las grandes productoras. Los productores de plátanos de Canarias están agrupados en la Asociación de Organizaciones de Productores de Plátanos de Canarias (ASPROCAN). Su propósito es conseguir los mejores resultados posibles para el sector platanero canario.

España fue el primer país productor de plátanos a nivel europeo ese año. En Europa se comercializa un total de 6.122.898 toneladas de plátano y banana, de la que sólo el 11,3% es de origen comunitario, del que el Plátano de Canarias supone más de un 60%, seguida de la banana de Martinica y Guadalupe en Francia (36%) y la de Madeira de Portugal (3%).

Ello no evita la entrada de banana de terceros países en el mercado español. Según la asociación de productores de plátano de Canarias (Asprocan), las importaciones de banana de terceros países siguen aumentando. Casi la mitad de las bananas que se comercializan en Europa proceden principalmente Ecuador, Colombia y Costa Rica (más de 3.700.000 toneladas).

 

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