La flota pesquera salva el primer semestre con menos capturas, pero más facturación

Subasta de pescado en la lonja de Caleta de Vélez. /Agustín Peláez
Subasta de pescado en la lonja de Caleta de Vélez. / Agustín Peláez

Pulpo, gamba, cigala, boquerón y sardina, entre las especies que han ayudado al sector rozar entre enero y junio los once millones de euros

Agustín Peláez
AGUSTÍN PELÁEZ

Los seis primeros meses del año para el sector pesquero malagueño no están resultando fáciles. Primero, porque ha visto como le han cambiado la clasificación sanitaria del litoral para la pesca del marisco, lo que le obliga a tener que depurar todas las especies de bivalvos antes de ponerlas a la venta, incrementando así los gastos para el sector. Y segundo, porque se encuentra en pleno proceso para tratar de que la UE negocie una propuesta que no conlleve el recorte de la actividad pesquera para la flota de arrastre con relación a las especies demersales como la cigala, la merluza o el salmonete, de enorme importancia en el cómputo final del sector.

A pesar de los cambios que está sufriendo la flota pesquera, la otra cara de la moneda es que está logrando de momento salvar la campaña en cuanto a facturación. Aunque las capturas (2.303.551 kilos entre enero y junio) son sensiblemente inferiores a las del mismo periodo de 2017 (2.746.000 kilos), lo cierto es que ha conseguido facturar 1.543.238 euros más.

El valor de las capturas de los cinco puertos pesqueros de la provincia (Estepona, Marbella, Fuengirola, Málaga y Caleta de Vélez) durante los primeros seis meses de este año ha alcanzado ya los 10.888.698 euros, según los datos provisionales del Sistema de información andaluz sobre datos de comercialización y producción pesquera de la Dirección General de Pesca y Acuicultura (Idapes). Entre enero y junio de 2017, el sector facturó en lonja sólo 9.345.460 euros.

Entre las especies cuya cotización han permitido al sector compensar el descenso de capturas (la flota ha pescado 442.449 kilos menos que en el mismo periodo de 2017) se encuentra el pulpo, la gamba, la cigala, el boquerón, la sardina, el jurel y la merluza.

Según el sistema de información andaluz sobre datos de comercialización y producción pesquera, de enero a junio la especie capturada por la flota que más ha cotizado en lonja y que ha permitido mantener la facturación ha sido el pulpo, con 4.679.955 euros, lo que representa el 43 por ciento de la facturación total alcanzada este primer semestre. El pulpo ha sido la especie que más ha facturado en todos los puertos malagueños, por encima incluso de la sardina y el boquerón.

En total, la flota ha capturado 484.1812 kilos de pulpo, siendo el de Caleta de Vélez el que más capturas ha realizado de esta especie (146.947 kilos) y el que más ha facturado en lonja a través de su venta con 1.470.526 euros. Le siguen el de Estepona, con 1.109.267 euros (111.787 kilos); Marbella, con 1.050.820 euros (111.164 kilos); Fuengirola, con 836.897 euros (81.532), y Málaga, con 212.445 euros (22.751).

Especialización

En lo que va de año, las capturas de sardinas se han elevado a 490.047 kilos, cuya facturación ha alcanzado la cantidad de 1.190.832 euros, siendo la flota de Estepona la que más capturas ha realizado con 193.550 kilos, seguida de Caleta de Vélez, con 159.354 kilos.

Cada flota tiene una cierta especialización, aunque en la práctica realicen todo tipo de capturas.

Así, los barcos con base en el puerto de Málaga, en lo que va de año, después del pulpo la especie que más han capturado ha sido el boquerón (59.385 kilos y 167.086 euros de facturación). Llama la atención asimismo el volumen de jibia (choco o sepia) que ha capturado en lo que va de año (9.585 kilos y 69.808 euros) y de merluza (11.180 kilos y 90.781 euros).

En Fuengirola, después del pulpo la especie que más ha facturado ha sido la gamba (12.049 kilos y 149.285 euros. Estepona sin embargo es el puerto que más ha facturado en cigalas (90.297 euros), mientras Caleta de Vélez es el que más ha facturado en boquerones (395.637 euros) y gamba con 209.954 euros (16.731 kilos).

Los pescadores de Marbella en cambio han pescado más de 16.834 kilos de bonito, que han alcanzado un valor en lonja de 75.650 euros, a la vez que ha capturado más de 5.000 kilos de coquinas por un importe superior a los 54.000 euros.

Los marisqueros terminan la veda de la coquina y la chirla con acuerdos para la depuración

Los marisqueros de la provincia no tendrán que hacer frente, al menos, este año, al coste que supone la obligatoriedad de tener que depurar las capturas de moluscos bivalvos que realice en el litoral malagueño. La empresa de abastecimiento de Agua y saneamiento de la Costa del Sol, la Mancomunidad Oriental y los ayuntamientos del litoral de la Axarquía se han comprometido con el sector a sufragar, al menos, durante lo que resta de 2018, los costes del transporte y de la depuración de las capturas de bivalvos. Desde el pasado 5 de mayo deben depurar obligatoriamente dichos moluscos antes de ser puestos a la venta. Esta obligación entró en vigor después de que las aguas de los caladeros malagueños hayan empeorado su calidad dejando de ser clase A (se pueden destinar al consumo humano directo las capturas de bivalvos) y pasando a zona clase B, que exige un tratamiento previo en un centro de depuración.

Esto supone que el sector marisquero pudo iniciar ayer la actividad con toda normalidad después de haber permanecido dos meses de veda para la chirla y coquina. El coste estimado en transporte (las capturas deben ser llevadas a la depuradora de Fuengirola) y de depuración se estima en unos 100.000 euros, de los que 54.000 corresponden a los puertos de la Costa del Sol occidental (Estepona, Marbella y Fuengirola) y el resto, 46.000 euros, al de Caleta de Vélez.

Las especies afectadas que se pueden capturar en las nueve zonas de producción del litoral malagueño y que necesitan ser depuradas son: bolo, almeja tonta, chirla, búsano, cañaílla, concha fina y coquina. Asimismo, la obligatoriedad de depuración afecta también a especies procedentes de la acuicultura como: mejillón, vieira, volandeira y zamburiña. Existe además una especie para la que la clasificación sanitaria es la de clase C, que es el corruco, y que en el caso de la provincia se destina a la transformación.

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