La Cofradía de Pescadores de Caleta lidera un proyecto para minimizar los efectos de los descartes

Marineros de un barco de arrastre en plena faena. /SUR
Marineros de un barco de arrastre en plena faena. / SUR

La finalidad es lograr un uso sostenible de los recursos biológicos y lograr un mínimo impacto sobre el medio ambiente marino

Agustín Peláez
AGUSTÍN PELÁEZ

«Descarte0Alborán: Innovación para la Adaptación de la flota Pesquera a la Política de la Unión Europea». Este el nombre del proyecto que lidera la Cofradía de Pescadores de Caleta de Vélez y en el que participan también como socios a la Cofradía de Pescadores de Motril (Granada), la Organización de Productores Pesqueros de Almería OPP- 71 y la Asociación Sociedad para el Desarrollo de Comunidades Costeras (SOLDECOCOS). Su objetivo es introducir y desarrollar una metodología para que la flota pesquera de la cuenca Mediterránea andaluza minimice los efectos de los descartes sobre el medio ambiente marino y logre un uso más sostenible de los recursos biológicos.

El descarte en pesca consiste en devolver al mar las capturas no deseadas, vivas o no, por no alcanzar la talla mínima o porque el pescador no dispone de cuotas para una especie. La nueva Política Pesquera Comunitaria (PPC) obliga al desembarque de todo lo capturado en puerto para erradicar la práctica de tirar peces por la borda.

El desembarque implicará que la tripulación debe subir a bordo todo el pescado capturado, anotar las cantidades en el diario de a bordo, distribuirlo en cajas con hielo y llevarlo a puerto. Si se trata de «pezqueñines» (los juveniles) y otras especies sin valor comercial, la norma europea dice que no se podrán utilizar para consumo humano.

El proyecto está enmarcado en el Programa Pleamar de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y está financiado por el Fondo Europeo Marítimo y de la Pesca (FEMP) de la Unión Europea. 'Descarte0Alborán' surge, según ha informado los integrante del proyecto en un comunicado, de la unión entre los puertos pesqueros de Motril (Granada), Almería y Caleta de Vélez (Málaga), que, dentro de la zona de pesca del área septentrional del mar de Alborán (GSA 1), comparten los mismos problemas en cuanto a adaptación de su flota a la eliminación de descartes.

En este sentido, aclaran que en el marco de la Política Pesquera Común (PPC) el sector debe adaptarse a la regulación europea sobre Obligación de Desembarque de aquellas capturas no deseadas, y en el caso del Mediterráneo, de especies que están sujetas a tallas mínimas de capturas. «Este proyecto se visualiza como una herramienta fundamental para obtener una estrategia y unas recomendaciones válidas para que se acuerde y desarrolle un Plan de Acción, que ayude a la flota a adaptarse a la regulación europea de eliminación de descartes, fomentando así mismo la valorización de especies pesqueras de bajo valor comercial», señalan.

En primer lugar, la iniciativa se va a centrar en trabajos técnicos necesarios para determinar qué especies son descartadas por la flota de arrastre y cerco con base en estos tres puertos pesqueros -Caleta de Vélez se encuentra entre los que más capturas realiza en el Mediterráneo andaluz accidental-, identificar las alternativas de las posibles medidas de mitigación de descartes y así poder adaptarse a la normativa nacional y europea. En estos trabajos estarán involucrados organismos científicos reconocidos, que garantizarán que las acciones previstas en el marco del proyecto sean elementos de gran utilidad para el desarrollo, evolución e implementación del citado plan, según los promotores del proyecto.

Participación

Otra de las grandes líneas de actuación del proyecto es promover la participación activa de los principales agentes de interés, mediante la celebración de jornadas y talleres con la administración pesquera, científicos, técnicos, ONG y sector pesquero, lo que permitirá establecer un marco de gobernanza que facilitará la implantación de medidas de gestión de descartes pesqueros y de coordinación entre las flotas participantes, que podrá ser extrapolable a otras zonas pesqueras. 

Respecto a la valorización de especies descartadas de bajo valor comercial en el Mar de Alborán, se celebrará un taller para identificar claves para su revalorización, en base a la producción pesquera de arrastre y cerco, para establecer medidas aplicables al plan de comercialización de las tres entidades pesqueras asociadas al proyecto.

Finalmente se llevarán a cabo actuaciones de comunicación de los resultados del seguimiento técnico-científico del proyecto.

Según la patrona mayor de la Cofradía de Pescadores de Caleta de Vélez, María del Carmen Navas Guerrero; el patrón mayor de la Cofradía de Pescadores de Motril, Ignacio J. López Cabrera; el Gerente de la OPP-71, José Mª Gallart y el presidente de la Asociación Soldecocos, Jorge Jiménez Sáez, «Descartes0Alborán promueve sin duda el desarrollo de una pesca sostenible y responsable, favoreciendo el trabajo en equipo con los estamentos científicos para conseguir la eliminación de los descartes, equilibrando la sostenibilidad medioambiental de los recursos con la sostenibilidad económica de la actividad pesquera».

El proyecto cuenta con entidades colaboradoras como el Instituto de Investigaciones Marinas de Vigo del CSIC, WWF España y Diputación de Granada que, apoyando esta iniciativa surgida del propio sector, ayudarán a contribuir a la mejora medioambiental y la conservación de los caladeros donde faena la flota andaluza del mar de Alborán.

Las normas contra los descartes entraron en vigor en 2015 para especies pelágicas (caballa, jurel, anchoa o sardina), en 2016 se aplicaron a merluza y cigala en el Atlántico. Desde el 1 de enero de 2019 se debe aplicar a todo el caladero del Mediterráneo, incluido Málaga. La medida afecta a todas las artes de pesca.

Según un folleto divulgativo del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, mientras sea posible usar una exención de «de minimis», no se podrán desembarcar capturas por debajo de la talla, aunque será la Administración la que informe del agotamiento del «de minimis» y por tanto a partir de qué momento las capturas deberán ser desembarcadas, aunque siempre para ser destinadas a fines distintos al consumo humano.