Cámaras térmicas e infrarrojas, drones y satélites para evaluar la lucha contra la Xylella fastidiosa

Life Resilience en un reciente encuentro de la Toscana (Italia)/SUR
Life Resilience en un reciente encuentro de la Toscana (Italia) / SUR

El proyecto europeo Life Resilience pone en marcha diversas estrategias dirigidas a desarrollar variedades de olivo resistentes a esta bacteria y modelos de prácticas sostenibles

Agustín Peláez
AGUSTÍN PELÁEZ

La Xylella fastidiosa (XF) es una bacteria que causa enfermedades en distintos cultivos leñosos (más de 500), entre ellos olivar y almendro, ambos de gran importancia en España y por supuesto en la provincia. Luchas contra esta enfermedad es una prioridad para la Unión Europea. Uno de los proyecto europeos impulsado para luchas contra la Xylella es Life Resilience, que tiene como objetivo la prevención de Xylella fastidiosa mediante la aplicación de prácticas sostenibles en la agricultura y, asimismo, busca desarrollar nuevas variedades de olivo que sean resistentes a XF y a otros patógenos, minimizando las pérdidas que hasta ahora conlleva tener una plantación infectada. El proyecto analiza la aparición de la enfermedad en el cultivo, evalúa el impacto de la enfermedad en las plantas, su área de influencia mediante agricultura de precisión (sensores, cámaras térmicas e infrarrojas, drones y satélites) y desarrollo de modelos predictivos que permitan actuar de manera preventiva para evitar la enfermedad.

Recientemente, los socios del proyecto europeo Life Resilience, cofinanciado por el programa Life de la Unión Europea, se han reunido en Pisa (Italia), para recopilar todos los avances y resultados registrados en los últimos tres meses y determinar los próximos pasos a seguir. El proyecto está liderado por la empresa Galpagro, y cuenta con la participación de la Universidad de Córdoba, Agrifood Comunicación, Agrodrone, ASAJA Nacional, Nutriprado, SAHC-Sociedad Agrícola de Herdade do Charqueirao, S.A.; Gruppo Salov y el Istituto per la Valorizzazione del Legno e delle Specie Arboree (IVALSA), perteneciente al Consiglio Nazionale Delle Ricerche de Italia. Participan tres países (España, Italia y Portugal).

Los comités de seguimiento son claves para que todas las fases del proyecto cumplan los tiempos determinados y se implanten las medidas más eficaces para mejorar la productividad y sostenibilidad de los sistemas implantados en las tres fincas demostrativas: «El Valenciano», en Carmona (España); Charquerao, en Alandroal (Portugal), y «La Traversagna», en Pisa (Italia).

Según Life Resilience, los nueve socios participantes involucrados en la investigación, control y propuesta de medidas de prevención de Xylella fastidiosa han realizado avances en los últimos tres meses del proyecto. Hasta el momento se ha realizado el inventario de suelos con un procedimiento de trabajo llamado MAP2SOIL, realizando una prospección de las tres fincas mediante geosensores y el uso de drones que han trazado mapas de variabilidad espacial que permiten obtener la información detallada de cada parcela y analizar en laboratorio agronómico los principales parámetros edáficos y microbiológicos de los suelos y cultivos.

Gracias al uso de la agricultura de precisión (sensores, cámaras térmicas e infrarrojas, drones y satélites), los investigadores pueden evaluar la respuesta de los cultivos a las distintas estrategias del proyecto, analizar la actividad fotosintética del cultivo, evaluar si presenta algún tipo de estrés y determinar de manera precoz la aparición de la enfermedad en los cultivos, según Life Resilience.

La empresa portuguesa Nutriprado ha evaluado la presencia del insecto vector potencial de Xylella fastidiosa en las tres fincas teniendo en cuenta la climatología y los tipos de suelo. Asimismo ha seleccionado diferentes especies de plantas que se emplearán en las cubiertas vegetales que se instalarán en septiembre de este año para incrementar la fauna auxiliar que está presente junto al insecto vector y ver cómo se comportan en su conjunto con las diferentes especies de plantas. «Ahora mismo se ponen todos los esfuerzos en examinar qué plantas atraen más al insecto vector y cuáles lo retraen o son atrayentes de insectos auxiliares que faciliten el control biológico», señala Life Resilience.

Actualmente se está aplicando también una estrategia de riego deficitario controlado en España y Portugal y, después del diseño de los ensayos demostrativos elaborados por Ideagro, se han seleccionado diferentes microorganismos que se incorporarán al suelo para mejorar la disponibilidad de nutrientes, aumentar resistencia a stress (bioestimulación) y aumentar la resiliencia de las plantas. En las fincas de España y Portugal ya se han empezado a aplicar bioestimulantes y biofertilizantes, que ayudan a solubilizar nutrientes presentes en el suelo pero no asimilables para las plantas, como el fósforo y el potasio. De esta manera, se usan fertilizantes naturales que no dejan residuos en el suelo y proporcionan beneficios a la planta produciendo hormonas bioestimulantes e inducción de resistencia a plagas y enfermedades.

Desde Italia, se ha coordinado una investigación sobre los métodos para contrastar el vector principal de Xylella fastidiosa presente en los olivares de la región de Puglia, Philaenus spumarius.

Los datos preliminares obtenidos a través de los muestreos realizados en fincas de la Toscana han mostrado una gran variabilidad en la presencia de formas juveniles incluso entre las plantaciones ubicadas a corta distancia entre sí y concluyen que algunos productos permitidos en la agricultura orgánica, como el hongo Beauveria bassiana, derivados de fermentación microbiana, jabones potásicos, azufre y las piretrinas son más eficaces a la hora de reducir la población de larvas en el olivar.

Desde el proyecto Life Resilience se considera que el camino a seguir es el de la prevención, las buenas prácticas agronómicas y, sobre todo, el monitoreo constante para limitar la propagación de Xylella fastidiosa y otras enfermedades.

Contra la enfermedad no hay tratamiento, por lo que los daños que ha ocasionado en las zonas afectadas son bastante cuantiosos. En olivar provoca lo que se conoce como síndrome de decaimiento rápido del olivo. Una vez infectada una finca por el patógeno, la eliminación y la contención es difícil de lograr. Las medidas actuales abordan la erradicación de infectados y vegetación circundante.