La Asociación Española de Municipios del Olivo exige un precio digno para el aceite de oliva

Asistentes a la asamblea de AEMO /SUR
Asistentes a la asamblea de AEMO / SUR

AEMO solicita el mantenimiento de la bolsa para olivar en la nueva PAC y reconocimiento diferencial a las zonas más vulnerables como las sierras

Agustín Peláez
AGUSTÍN PELÁEZ

La asamblea nacional de la Asociación Española de Municipios del Olivo (AEMO) celebrada ayer en Córdoba aprobó por unanimidad un documento que aboga por la rentabilidad del cultivo en España, o lo que es lo mismo un precio digno y estable para el aceite de oliva, que sin dejar de ser asequible para el consumidor, permita remunerar el trabajo de los olivareros españoles. El colectivo, sale así al paso de las bajas cotizaciones que arrastra en España el aceite de oliva desde el pasado mes de diciembre y que en muchos casos no alcanza siquiera los costes de explotación, especialmente en el olivar en pendiente, donde todo el trabajo es manual. Según en estudio de AEMO realizado en 2012 un sobre los costes de cultivo del olivo, «producir un kilogramo de aceite de oliva en nuestro país tiene un coste medio ponderado de 2,73 euros el kilo, diferenciándose entre los distintos sistemas de cultivo (tradicional, intensivo y seto).

Para la asociación, después de tres campañas donde el precio de venta en origen del aceite de oliva se ha mantenido por encima de esos costes de producción, en la presente campaña comprobamos atónitos como, de nuevo, negros nubarrones se ciernen sobre una gran parte del olivar español. Así es, desde el mes de octubre se ha producido una caída de precios superior al 30%, lo que hace que a día de hoy el precio de referencia de venta del aceite de oliva virgen extra en origen alcance apenas los 2,30 euros el kilo situándose, pues, muy por debajo de los costes medios de producción.

AEMO, según la declaración aprobada por la asamblea, considera que no existe razón objetiva alguna que justifique esta bajada, puesto que la campaña actual no supera los tres millones de toneladas, cifra que coincide exactamente con la media de consumo en los últimos años. Porque si bien es cierto que España aumentó su producción, también lo es que, según el Consejo Oleícola Internacional y con datos firmes sobre la mesa, el resto de los principales países productores han disminuido sensiblemente su cosecha respecto a la campaña anterior, de forma que el equilibrio entre la oferta y la demanda esta asegurado.

La asociación se pregunta por qué si en los últimos tres años ha existido un precio de equilibrio digno, entorno a los 3 euros el kilo, asumido por los consumidores y equilibrado para los productores, y ahora desciende a 2,3 euros el kilo, lo que lleva a una dramática entrada en pérdida a los olivareros. Para AEMO, la respuesta es complicada porque, insistimos, no existe ninguna razón objetiva para ello, más allá que las propias especulaciones.

«Entonces ¿Porqué descienden los precios en España?, la causa posible es el nerviosismo de las propias cooperativas y productores que temen que el precio se derrumbe en los próximos meses, un miedo que no tiene base racional alguna. Una vez más el responsable es el omnipresente componente psicológico de este mercado oleícola español, el cual a menudo ignora las razones objetivas para la fijación del precio. Prueba de ello es el precio de equilibrio en la vecina Italia donde el virgen extra, lejos de caer, se ha revalorizado en los primeros meses de campaña superando, a día de hoy, los 5 euros el kilo», recoge la declaración.

Por ello, desde AEMO se insiste en que debe imperar la tranquilidad, «que la Cuenca Mediterránea producirá solo el aceite que el mundo demanda, y que por tanto es momento de mantener la cabeza fría y el pulso firme, y hacer valer un producto único que el consumidor ha sabido reconocer y valorar, y que por tanto no debe ser banalizado en origen, y menos desde la propia producción».

Por otro lado, desde los municipios del olivo el colectivo hace un ruego: evitar que el precio de los aceites de oliva en los lineales llegue hasta valores temerarios, «seamos responsables todos los eslabones de la cadena de valor y rehuyamos ofrecer al consumidor el rey de todos los aceites a precios de ruina que solo generarán pérdidas a todos, desde el olivarero hasta el propio distribuidor».

Finalmente, AEMO solicita el mantenimiento de la bolsa para olivar en la nueva PAC y reconocimiento diferencial a las zonas más vulnerables como las sierras. Según la asociación, el Marco Financiero Plurianual 2022-2027 presentado por la Comisión Europea prevé un recorte de entre un 8 y un 15% en el presupuesto de la Política Agrícola Común (PAC). El documento coincide también en desglosar que esta cifra supondrá una disminución de más del 10% en ayudas directas (primer pilar, los fondos Feaga) y de más del 20% en ayudas al desarrollo rural (segundo pilar, los fondos Feader).

El impacto que este recorte supondría en el cultivo del olivo podría llegar a más de 150 millones de euros en lo que se refiere a las ayudas directas en el sector oleícola español, indica AEMO.

Para la asociación, el cultivo del olivo es generador de empleo, vertebrador del territorio y fija población en el medio rural donde además, en muchas ocasiones, no hay alternativas para la generación de renta. Además el cultivo del olivo es el mayor bosque cultivado del Mediterráneo donde desarrolla un papel medioambiental fundamental. Se ha demostrado que el cultivo del olivo, con un manejo adecuado, puede fijar más de 10 kg de CO2 por kg de aceite de oliva producido.

Por tanto, AEMO solicita a la Comisión que no se produzcan recortes a las ayudas PAC y que se reparta el recorte presupuestario consecuencia del Brexit entre otros sectores menos vulnerables y frágiles que el sector agrario.

La Asociación Española de Municipios del Olivo reclama asimismo a la Comisión que la nueva PAC 2022-2027 considere los aspectos diferenciales del olivar de montaña, un olivar que tiene unos costes de producción asociados entorno a un 80% superiores a la media, a lo que hay que sumar su limitada producción. Siendo así los olivares de montaña necesitan una ayuda diferencial para su preservación en el tiempo, puesto que su desaparición supondría un gran impacto económico, social y medioambiental en los frágiles entornos donde se asienta.