El absentismo toca máximos y supone ya un coste de 85.000 millones al año

Operarios en una fábrica conservera en Palencia. :: a. quintero/
Operarios en una fábrica conservera en Palencia. :: a. quintero

Sumadas las horas de ausencia, equivale a que 753.000 trabajadores no hubieran acudido ni un solo día del año a su puesto de trabajo

LUCÍA PALACIOSMADRID.

El absentismo laboral sigue en ascenso y van cinco años consecutivos, algo que, por otra parte, coincide con la recuperación económica pues aquel es un fenómeno que se reduce en época de crisis y en tiempos de bonanza vuelve a repuntar. Pero en este caso ha subido hasta tal punto que su tasa -el indicador más fiable, ya que mide el porcentaje de horas trabajadas (sin contar vacaciones, festivos ni horas perdidas derivadas de un expediente de empleo)- registró el año pasado un nuevo máximo al elevarse hasta el 5,3%, tres décimas más que en 2017 y una décima más que el anterior récord marcado en 2009, según el último informe anual de Adecco.

Esto supone que en España durante 2018 se perdieron cada mes más de 100 millones de horas de trabajo (87 horas por empleado, la cifra más alta desde 2009), 1.350 millones en todo el ejercicio y con un coste directo de 344 euros al año por persona. Para hacerse una idea del impacto económico que puede tener, equivaldría a que un total de 735.000 asalariados no hubieran acudido ningún día a su puesto de trabajo, 52.000 más que en 2017.

Este nivel de ausencia al trabajo costó a las arcas públicas, a las empresas y a la propia economía del país un total de 85.140 millones de euros en 2018, lo que supone un incremento del 10% que se suma a otro 10% del año anterior. De esta cantidad, el Estado desembolsó 7.498,5 millones por las prestaciones económicas que tiene que pagar cuando el trabajador está de baja por incapacidad temporal, algo que se ha elevado incluso más: un 12,9%. Por su parte, las empresas asumieron 6.900,5 millones por el coste de los salarios y cotizaciones que debe abonar los primeros 15 días de baja en los que el empleado no acude a trabajar, así como los complementos salariales que se incluyen en muchos convenios colectivos. Pero, además, está el denominado 'coste de oportunidad' -el más elevado-, que son los bienes y servicios que se dejaron de producir durante el tiempo que estuvieron de baja y que en 2018 se situó en 70.141,4 millones.

Industria y servicios tienen tasas récord de ausencias, mientras la construcción marca el nivel menor

Por sectores, la industria es donde se registra la tasa de absentismo más elevada: el 5,6%, su máximo histórico; le sigue el sector servicios, también en máximos con un 5,4%, mientras que, en el lado opuesto, el sector de la construcción marca el menor nivel de ausencias: 3,6%.

La principal razón por la que un trabajador no acude a su puesto de trabajo son las bajas médicas por incapacidad temporal (IT), que representan el 72% del total de horas perdidas. El segundo motivo, aunque ya a mucha distancia, son las bajas por maternidad, que suponen el 12% del absentismo. Le siguen las horas perdidas por permisos y licencias, que representan el 7% del total.

Según el tipo de baja, el 85,5% fueron por contingencias comunes (enfermedad común o accidente no laboral), ya que el año pasado se produjeron más de 5,2 millones de procesos de incapacidad temporal por contingencias comunes, un 12,7% más que en 2017, mientras que la población media protegida ha crecido únicamente un 3,4%. De estos datos se desprende que seis de cada 100 trabajadores no acudió a su puesto laboral, cifra que equivale a más de un millón de trabajadores.

La mayor parte de las bajas (siete de cada diez) duraron menos de 15 días, mientras que solo el 10% se alargó más de 90. Sin embargo, el informe resalta una tendencia al alza en las ausencias de larga duración, que registraron en 2018 una media de 275,2 días, un 20% más que en 2009.