Juan Carlos Fernández: «Vendí mi casa por Hacienda y ahora no tengo ni para la luz»

Juan Carlos Fernández: «Vendí mi casa por Hacienda y ahora no tengo ni para la luz»

GUILLERMO ELEJABEITIA

«Quiero volver a mi pueblo y vivir tranquilo», lamenta Juan Carlos Fernández. Este asturiano de 54 años tuvo que malvender la casa donde había pasado toda su vida y marcharse a un apartamento en Oviedo para hacer frente a la cascada de impuestos que le asediaron cuando heredó de su tía, a la que había estado cuidando en sus últimos años.

viene de

Su calvario comenzó en 2011, cuando en el plazo de pocos meses fallecieron su madre y su tía. Juan Carlos se sumió en una profunda depresión que llegó a tenerle dos semanas ingresado en el hospital. Pero antes de que hubiera recuperado el pulso de su vida, «comenzaron a ametrallarme con pagos que tenía que realizar», recuerda todavía agobiado. Había heredado la casa donde convivía con su tía en Morcín y un pequeño apartamento en Oviedo, también propiedad de su tía, pero en el que residía su madre. Como el parentesco no era directo, vio cómo entre unos y otros tributos la Administración le reclamaba cerca de 30.000 euros. Una suma desorbitada para un pensionista que cobra cerca de 400 euros al mes y que tiene dificultades para hacer frente a los gastos más básicos. «No tengo ni para pagar la luz, he pedido un bono social pero me lo han denegado por ser propietario».

Puso los dos inmuebles a la vente para cumplir con Hacienda, pero el mercado no está para muchas alegrías. Acabó deshaciéndose de la casa donde vivía por 80.000 euros y mudándose a Oviedo, pero la vida allí no está siendo fácil. «Yo estaba más a gusto allí, con mis animales, pero me obligaron a marcharme», dice con un hilo de voz. Nunca ha sido rico, dedicó su vida a ciudar de su tía, «a la que estaba más unido que a mi madre». Pero la fiscalidad no entiende de sentimientos. «He sido víctima de una injusticia detrás de otra».