Alejandro y Josefa: «Se quieren llevar los ahorros de toda una vida»

Alejandro y Josefa: «Se quieren llevar los ahorros de toda una vida»

GUILLERMO ELEJABEITIA

«No somos millonarios, llevamos toda la vida trabajando y ahora se quieren llevar el fruto de nuestro esfuerzo», lamenta Josefa. Ella y su marido emigraron a Alemania en los años 60 buscando un futuro mejor. «Él trabajaba en una cadena de montaje y yo en una fábrica de lapiceros y luego en la lavandería de un hospital», recuerda. Después de 22 años de sacrificio lejos de casa, en 1983 compraron un solar en su tierra y emprendieron el camino de vuelta. Se hicieron una vivienda y habilitaron algunas habitaciones para huéspedes, el germen del modesto hostal que regenta la familia en Arcos de la Frontera (Cádiz).

viene de

Hace algo más de cinco años, el patriarca falleció tras una larga lucha contra el alzhéimer y, lejos de encontrar descanso, comenzaron las penurias para Josefa y su hijo pequeño, Alejandro, que se ha hecho cargo del negocio. «Entonces pagamos casi 50.000 euros y creíamos que habíamos cumplido, pero en 2015 nos llega una carta de la Junta de Andalucía que nos reclama un total de 280.000 euros», explica Alejandro. «Es muchísimo dinero y no disponemos de esa cantidad».

La familia tiene, además del hostal, unos apartamentos anexos, un par de pisos en una zona humilde de Sevilla y un chalé en su pueblo, «todo ganado con el sudor de nuestra frente». Aseguran que el fisco les ha hecho una valoración del patrimonio «desorbitada, de más de el doble de lo que vale», lo que ha contribuido a inflar el impuesto.

Su única salida para cumplir con Hacienda es «malvender el chalé, el único regalo que nos hemos dado y que mi padre casi ni pudo disfrutar». Mientras esperan comprador, los intereses siguen creciendo en paralelo a la angustia de la familia: «A mi madre le está costando la salud», lamenta Alejandro.