Claves para saber qué fondo de inversión le interesa

La denominación, el 'ranking' que ocupa o la evolución con respecto a su índice de referencia son criterios básicos para escoger alguno de los 5.200 fondos que existen en España

JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

Si cruza la puerta de su oficina bancaria para contratar un depósito, sabe casi al dedillo lo que tiene que preguntar: qué interés ofrece y cuáles son los gastos asociados. Pero cuando de lo que se trata es de invertir parte de sus ahorros a través de un fondo de inversión, la cosa se complica. Ante la brusca caída de los tipos de interés al 0,05%, productos como los fondos permiten obtener cierta rentabilidad, cuentan con la ventaja fiscal de poder cambiarse de activo cuando lo desee y puede elegir entre una amplia gama... Siempre que conozca a qué abanico de posibilidades se enfrenta.

Porque no suele ser habitual que un ahorrador doméstico -alejado de los grandes análisis de los inversores institucionales- diferencie todas las características de un fondo, y mucho menos lo que significa cada uno de los elementos que conforman la ficha de ese producto que le ofrecerá la gestora. De hecho, el grado de conocimiento de este tipo de productos de inversión se encuentra, de media, en el 2,5 en una escala máxima de cinco puntos, por detrás de los planes de pensiones (2,9) o de los depósitos (3,2), según el último Barómetro del Ahorro del Observatorio Inverco.

Más allá de las explicaciones y recomendaciones que le ofrezca su asesor o gestor, la ficha de los fondos de inversión ofrecen toda la información necesaria para diferenciar entre los más de 5.200 activos de este tipo que se comercializan en España. «Es verdad que hay clientes que sí tienen un conocimiento del mercado de fondos y saben qué información es la importante», explica Wolfgang Kania, Responsable de Fondos de Inversión y Planes de Pensiones Deutsche Bank España. Sin embargo, para otro tipo de perfiles con menos experiencia en este ámbito, pero interesados en estos productos, «realizamos un preasesoramiento guiándoles a lo que consideramos que es lo más relevante», indica Kania.

La denominación del fondo ya le ofrecerá una clave sobre a qué tipo de producto se está enfrentando. En esa especie de DNI aparecerá, en primer lugar, el nombre de la gestora; después, el del activo en sí; a continuación, una o varias letras en mayúsculas que indican la clase (dirigido a profesionales o a particulares); a continuación, la divisa en la que está denominado; y si reparte dividendos, se indica con el distintivo 'inc' o una 'D'; si se trata de un fondo que acumula los ingresos generados, aparecerá 'acc' o 'C'.

En la parte relativa a los datos básicos se incluyen las cuestiones fundamentales: fecha de lanzamiento; gestor; categoría en la que se incluye; índice de referencia; el ISIN o identificación internacional; el patrimonio; el valor liquidativo y una escala de riesgo del 1 al 7, según el estándar europeo. Al analizar las rentabilidades históricas, Gracia Campos, responsable de Fondos de Inversión Deutsche Bank España recomienda no sólo calcular cómo ha evolucionado el producto, sino «cómo lo ha hecho con respecto a su índice de referencia».

Semáforo de peligrosidad

En el caso de las categorías que señalan el grado de riesgo que puede tener ese producto que está analizando, el Gobierno acaba de aprobar esta semana la orden que regula la clasificación de los productos financieros, no solo los fondos. Todas las gestoras deberán incorporar en sus fichas un semáforo de seis colores que define el riesgo del activo; también pueden incluir otras alertas, como las que avisan sobre la liquidez del fondo, o las que lo identifican con un producto complejo.

Para interpretar el dato del 'rating', Wolfgang Kania también recomienda analizar «las categorías que ofrece Morningstar», una de las referencias en el sector. Las cuatro o cinco estrellas ya indican «que el fondo lo está haciendo muy bien, que es bueno o muy bueno, aunque eso no quiere decir que el hecho de que no tenga esa categoría sea malo», aclara.

También encontrará en la ficha la estrategia. Esto es, la política de inversión, con su ámbito geográfico y los activos (acciones, bonos, etc.) que pueden formar parte de su patrimonio, los principales objetivos de inversión y la metodología de selección de valores.

Exposición por divisa

La asignación de activos -el tipo de productos en los que está invertido efectivamente, junto a su porcentaje de asignación-; la exposición por divisa -un elevado número de ellas puede indicar una mayor diversificación-; y la evolución y su rentabilidad -intereses pasados nunca garantizan rentabilidades futuras, es un 'leitmotiv' del sector- son otros puntos a tener en cuenta. Además, existen otros datos relevantes, como el de la contribución a la rentabilidad bruta mensual -qué revalorización o minusvalías han obtenido cada uno de los activos-; o las principales posiciones de los valores en los que invierte.

Para perfiles con mayor conocimiento destacan algunas estadísticas -la volatilidad histórica indica si el valor experimentaba en el pasado desviaciones importantes al alza o a la baja-. Además, desde DB recuerdan ratios como el 'Sharpe', «»porque mide el riesgo», explica Gracia Campos. Esta responsable de la entidad insiste en que lo primordial siempre será «si un fondo de inversión encaja en un determinado perfil de riesgo», además de buscar de forma constante la diversificación, esto es, no centrar todas las inversiones en un solo producto.

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