Nadal y Djokovic, un clásico

El balear y el serbio viven hoy su 52º duelo por un puesto en la final de Wimbledon, con un balance de 26-25 a favor del balcánico

M. SÁNCHEZ/M. LUENGO LONDRES.

«No somos blanco y negro», dice Rafael Nadal al ser preguntado por su rivalidad con el serbio Novak Djokovic. Son 51 encuentros los que han disputado el balear y el de Belgrado desde 2006, y doce años después, cada choque sigue siendo diferente.

La semifinal de Wimbledon será testigo hoy del duelo número 52 de dos fuerzas vivas del tenis que han necesitado más de dos años para medirse lejos de la tierra batida. El partido comenzará a la conclusión del otro duelo por una plaza en la final entre el estadounidense John Isner y el sudafricano Kevin Anderson, previsto a las 14.00 horas.

La caída de Djokovic, propiciada por sus problemas físicos, fundamentalmente en el codo, comenzó en Wimbledon hace dos años, cuando fue derrotado en estas pistas por el estadounidense Sam Querrey, lo que le llevó a parar luego durante seis meses.

Siguiendo el ejemplo del suizo Roger Federer en 2016, cuando colgó la raqueta medio año, y de Nadal, que frenó tres meses a finales de esa misma temporada, al de Belgrado le ha costado más arrancar, pero parece estar ya listo para escribir un capítulo nuevo y más igualado en la estadística de enfrentamientos que atestigua la mayor rivalidad en la historia del tenis. Quizás la que existe entre Federer y Nadal sea más llamativa e importante, pero ninguna supera en número a la que el serbio y el español han forjado en los últimos doce años. Desde aquella primera vez en los cuartos de final de Roma, con victoria de Nadal en dos sets, se han visto en 50 ocasiones más (25-25), y el español ha supera al serbio por 2-1 en hierba, superficie en la este viernes se verán las caras, seguramente de forma épica, por tercera vez en este mismo escenario, con Nadal ganando en la semifinal de 2007, y Djokovic triunfando en la final de 2011. Nadal suma además la final de Queen's en 2008.

Serena y Kerber, finalistas

Serena Williams y Angelique Kerber se clasificaron ayer para la final femenina. La norteamericana lo hace diez meses después de su maternidad, tras pasar por encima de la alemana Julia Görges (13ª del ranking) en dos sets (6-2, 6-4). Será la décima final de Wimbledon para la estadounidense de 36 años, que luce ocho títulos en Londres entre sus 23 Grand Slam. De lograr el 24º, igualaría el récord absoluto de la australiana Margaret Court. Por su parte, la germana Kerber (10ª) se deshizo de la letona Jelena Ostapenko, en dos sets (6-3 y 6-3).

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