Alejandro Davidovich: «Estoy en un momento delicioso»

Davidovich, junto aldirector de marketing de Clínicas Rincón Dental, Manuel Rincón Díaz. /ÑITO SALAS
Davidovich, junto aldirector de marketing de Clínicas Rincón Dental, Manuel Rincón Díaz. / ÑITO SALAS

El tenista asegura haber mejorado mucho su fortaleza mental desde su victoria en Londres el año pasado, cuando se hizo con el título júnior

FERNANDO MORGADO MÁLAGA

Alejandro Davidovich, ataviado con una camiseta roja y unos pantalones cortos blancos, deja ver en sus piernas varias heridas que delatan su paso por Wimbledon, el torneo que ya ganó el año pasado en su categoría júnior. Deslizarse -y también caerse- sobre la hierba del All England Club tiene sus consecuencias, pero como se suele decir, sarna con gusto no pica, y el tenista malagueño aún parece estar abrumado por la experiencia que ha supuesto disputar un Grand Slam con tanta solera como el londinense.

Tras alcanzar la gloria hace un año con un torneo perfecto, Davidovich ha comprobado de primera mano lo complicado que es hacerse un hueco entre los mejores. Ganó con facilidad en su primer partido de la ronda previa al británico Aidan McHugh, pero en el siguiente se encontró con el veterano canadiense Peter Polansky, al que no pudo doblegar. «Jugar un Grand Slam 'pro' ha sido una experiencia increíble. El cambio desde júnior es muy grande. Los jugadores tienen mucha experiencia en la superficie y para ganarles tienes que tener mucha paciencia y agresividad», explica el joven de 19 años.

Favorito

Después de un año viajando inmerso en el 'tour' tenístico, Davidovich ha aprovechado estos días de descanso para volver a casa, pero no dejará de competir. Ayer asistió a un acto organizado por Clínicas Rincón Dental, principal patrocinador de la tercera edición del Open Nacional de tenis que se celebrará este fin de semana en las instalaciones de Inacua Centro Raqueta y que tiene en Davidovich a su principal reclamo y favorito para la victoria. «Estoy muy cómodo rodeado de mi gente y me gusta mucho jugar este torneo. Ya he entrenado en Inacua, así que es como mi segunda casa», apunta.

Tal vez sea por la alegría de poder pasar unos días en Málaga, pero Alejandro Davidovich asegura estar en un momento «delicioso». «He subido muchos puestos en el ranking ATP y desde hace poco estoy consiguiendo mis resultados más valiosos y de más prestigio. Me quedo con los cuartos de final del Challenger de Caltanisetta, en Italia, un escalón menos de los torneos ATP 250», asegura el tenista, que parece tener prisa por pasar página a su etapa júnior y sumar triunfos en torneos de mayor entidad. «Estoy un poco harto de que me sigan preguntando por la victoria en Wimbledon júnior, algo de lo que estoy muy orgulloso, pero al fin y al cabo mi camino sigue. Fue una experiencia bonita y ahora toca sufrir y ganar partidos», comenta. Para ello, Davidovich y su equipo están trabajando duro, especialmente para mejorar la fortaleza mental del joven rinconero, hasta ahora su punto débil. «Cada día sufrimos para estar a un nivel más alto. Hemos mejorado mucho en el apartado psicológico, ahora mi cabeza va un poco mejor. A nivel de golpes y tácticamente siempre he ido bien, pero cuando mi cabeza falla todo lo demás falla también. Siempre he dicho que en el tenis la cabeza es el 70% de un jugador. Sin eso no vas a ningún lado». Aunque tampoco descuida el físico: «Estoy en el mejor momento de la temporada físicamente. No he tenido lesiones y me encuentro genial», añade.

Otra de las cualidades de Davidovich es su versatilidad, aunque sus éxitos en hierba decantan un poco sus preferencias por esta superficie. Su espejo entre los 'top-ten' siguen siendo Djokovic y Federer, en los que reconoce algunos de sus golpes, y a la hora de hablar de Nadal se queda sin palabras: «Es una leyenda. Pasan los años y sigue ganando Grand Slams, perdiendo solo un set. No tengo adjetivos para él».

No le pesa la responsabilidad del relevo generacional que nunca parece llegar para la mejor generación de la historia del tenis español y se enorgullece del salto que ha dado su amigo Jaume Munar. A pesar de que por sus venas corre sangre rusa y sueca, vive el Mundial pendiente de lo que haga España. «A ver si se ponen las pilas, pero sigo confiando en que gane y que Suecia haga un buen papel. No tengo el corazón dividido para el domingo, aunque tenga familia en Rusia», asegura.

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