Masters 1000 de Roma

Nadal supera la frontera de Tsitsipas

Rafael Nadal tras ganar uno de los puntos a Stefanos Tsitsipas./Afp
Rafael Nadal tras ganar uno de los puntos a Stefanos Tsitsipas. / Afp

El balear rompe la barrera de las semifinales en tierra esta temporada y peleará por el primer título del año este domingo

ENRIC GARDINERMadrid

La revancha de la Caja Mágica tuvo lugar y Rafael Nadal eliminó a Stefanos Tsitsipas en el Masters 1.000 de Roma (6-3 y 6-4) para alcanzar su segunda final del año y destruir de una vez esa barrera que le separaba de la lucha por el título en tierra batida.

Las derrotas en las semifinales de Montecarlo, Barcelona y Madrid quedan atrás y Nadal podría hacerse este domingo con su noveno entorchado en Roma después de deshacerse del que promete ser la sensación del futuro y, por qué no, del presente más cercano.

La rivalidad entre Nadal y Tsitsipas ha cogido color en el último año. Desde su primer enfrentamiento en la final del Conde de Godó el año pasado, se han vuelto a ver las caras tres veces más. Lo hicieron en Canadá, en Australia, ambas ocasiones con victoria española, y la réplica del griego llegó hace una semana en Madrid, cuando el triunfo cayó para Tsitsipas.

El de Atenas es uno de los jugadores llamados a tomar el testigo de los Nadal, Federer y Djokovic cuando estos no estén y ha opositado a ello acumulando ya victorias ante los tres. Sale a la pista con un descaro y una elasticidad que le permiten aunar dos facetas clave para el juego en tierra. Llega a todo y tiene los tiros ganadores. Ante Nadal, además, lo hizo descansado, después de que Federer se bajara por lesión de cuartos.

El griego tiene la capacidad de exprimir a Nadal y de proponer un juego explosivo parecido al guión de Fernando Verdasco. Le costó al balear desactivarlo este jueves, pero cuando lo hizo dejó sin respuesta al madrileño. Esta vez, venía avisado y los primeros arreones los contrarrestó con resistencia. En el punto que confirmó la primera rotura del encuentro (0-2) aguantó dos misiles seguidos de Tsitsipas a la derecha. La tercera bomba, la convirtió en un passing.

Duelo de estilos

Estaba siendo un encuentro espectacular en lo vistoso. Un duelo de estilos en el que cada uno necesitaba sacar lo mejor de sí mismo para abrochar un solo punto. Sin el sol de Roma y con un panorama encapotado y ensuciado por el viento, lo único que iluminaba el foso italiano era el excelso nivel de ambos.

En veinte minutos apenas se habían consumido tres juegos. Tsitsipas no daba una bola por pérdida y no eran ni una, ni dos, ni tres las ocasiones en las que Nadal tenía que llegar a rematar a la red la agónica defensa del griego. Aún tenía en la retina la derrota de Madrid y la sensación en el cuerpo de que aquel traspiés no podía repetirse. Hizo fuerte el servicio y no permitió que ningún despiste le desviase de la ruta de meter presión al joven poniéndole al borde de la derrota y evitando tener que ver pasearse por la capital italiana a los fantasmas de Montecarlo, Barcelona y Madrid.

Nadal estuvo incisivo y conciso, quebró el servicio de Tsitsipas en momentos piscológicamente precisos como los inicios de cada set. El griego sufrió los estragos de amenazar a Nadal en Madrid y sucumbió ante una revancha que llevaba en la mente del balear desde que se despidió de la Caja Mágica.

Su rival en la final será el serbio Novak Djokovic, que doblegó al argentino Diego Schwartzman en tres sets. Ante el número 1 del mundo tendrá Nadal la oportunidad de sumar su primer título del año y desempatar en la clasificación de más Masters 1.000 ganados con el balcánico. En este momento, ambos suman 33.